NI ES CANDIDATO Y YA LO HACEN PRESIDENTE DEL CONGRESO: LA NUEVA RUTA DE PACO CHACÓN
PACO CHACÓN: CUANDO NO ALCANZA PARA TUXTLA, SIEMPRE QUEDA EL CONGRESO
Paco Chacón no termina de levantar como posible candidato a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez y sus promotores ya parecen haber encontrado una salida: cambiarle la candidatura sin cambiar de aspirante.
Ahora circula la versión de que Francisco Chacón Sánchez buscaría una diputación por el Distrito 1 local para, desde ahí, convertirse en presidente del Congreso del Estado.
No lo presentan como posibilidad.
Lo anuncian prácticamente como un hecho consumado.
Según el relato que comenzaron a difundir, Chacón sería la persona indicada porque conoce el Congreso, administró sus finanzas durante años, sabe cómo se mueve el presupuesto y mantiene cercanía con el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar.
La promoción, sin embargo, termina diciendo más de lo que seguramente pretendía.
PRIMERO TUXTLA; AHORA EL CONGRESO
Durante meses se ha intentado posicionar a Paco Chacón como una opción para gobernar Tuxtla. Su cargo como secretario del Humanismo, sus recorridos, la exposición de los programas sociales y su papel como representante del gobernador en distintos eventos parecían formar parte de esa ruta.
Pero el nombre nomás no termina de prender.
Ante esa dificultad, ahora quieren venderlo como futuro diputado y presidente del Congreso.
La maniobra se parece menos a una definición surgida del respaldo ciudadano y más a la búsqueda urgente de un cargo adecuado para un funcionario cercano al poder.
Si la presidencia municipal se complica, queda una diputación.
Y si la diputación parece pequeña para las expectativas construidas, se le agrega desde ahora la presidencia del Congreso.
Lo importante, al parecer, es encontrarle dónde.
YA LE REPARTIERON UN CARGO QUE NADIE HA VOTADO
Para llegar a la presidencia del Congreso, Paco Chacón tendría primero que ser postulado como candidato.
Después tendría que hacer campaña.
Convencer al electorado.
Ganar el Distrito 1.
Tomar protesta como diputado.
Y finalmente conseguir los votos de quienes integren la próxima legislatura para encabezar la Mesa Directiva.
Pero sus emisarios ya se saltaron la candidatura, la campaña, la elección y hasta la decisión interna del Poder Legislativo.
El mensaje es profundamente revelador: presentan los cargos públicos como posiciones que pueden repartirse anticipadamente desde el poder, mientras la ciudadanía queda reducida al trámite de votar para confirmar una decisión tomada arriba.
CONOCER LAS FINANZAS NO ES REPRESENTAR AL PUEBLO
Es verdad que Paco Chacón conoce el Congreso.
Fue secretario de Servicios Administrativos durante varios años y tuvo responsabilidades relacionadas con el presupuesto, los pagos y la operación administrativa del Poder Legislativo.
Pero conocer un edificio no otorga el derecho de presidirlo.
Saber dónde están los expedientes no es legislar.
Manejar las finanzas no significa representar a la ciudadanía.
Y conocer a los operadores de las bancadas no convierte automáticamente a nadie en líder parlamentario.
Sus promotores destacan que no llegaría como un improvisado. Quizá no desconozca la administración interna, pero eso no responde qué agenda legislativa impulsaría, qué causas defendería, cómo representaría al Distrito 1 ni qué independencia tendría frente al gobernador.
Sobre eso, silencio.
DE REGRESO AL CONGRESO, PERO CON OTRO PARTIDO
La posible candidatura también tiene una ironía.
En 2012, Paco Chacón ya buscó una diputación local por Tuxtla Poniente bajo las siglas del Partido Acción Nacional. Durante aquella campaña se presentaba como un político convencido de su militancia y criticaba a quienes cambiaban de partido por conveniencia.
Catorce años después, su nombre vuelve a colocarse en la ruta del Congreso, pero ahora dentro del proyecto político construido alrededor de Eduardo Ramírez Aguilar.
Cambian los partidos.
Cambian los discursos.
Lo que permanece es la búsqueda del cargo.
UN CONGRESO “EN SINTONÍA” CON PALACIO
La parte más delicada de la versión difundida aparece cuando se explica para qué serviría su llegada.
Chacón sería, según sus promotores, la pieza de la Nueva ERA destinada a conducir la segunda etapa del gobierno de Eduardo Ramírez desde el Congreso y garantizar que el Poder Legislativo camine “en sintonía” con Palacio de Gobierno.
Dicho sin rodeos: quieren un Congreso obediente.
No están hablando de equilibrio entre poderes.
No están hablando de vigilancia al Ejecutivo.
No están hablando de revisar con independencia los presupuestos, las cuentas públicas o las reformas enviadas por el gobernador.
Están hablando de garantizar que el Congreso acompañe las decisiones de Palacio.
La Constitución establece una división de poderes, pero la operación política busca convertir al Legislativo en una ventanilla donde el Ejecutivo entregue iniciativas y reciba aprobaciones.
Paco Chacón no sería promovido para ejercer un contrapeso, sino para asegurar disciplina.
LA CERCANÍA COMO MÉRITO PRINCIPAL
El argumento central de sus promotores no es su respaldo ciudadano ni su trayectoria legislativa.
Es su cercanía con Eduardo Ramírez.
Esa parece ser su principal credencial.
Chacón estuvo en el Congreso cuando el actual gobernador presidía la Mesa Directiva y la Junta de Coordinación Política. Permaneció operando administrativamente durante años y ahora forma parte de su gabinete como secretario del Humanismo.
La relación de confianza existe.
Pero una cosa es ser una persona de confianza del gobernador y otra muy distinta convertirse en representante popular y presidente de un poder constitucional.
El Congreso no debería estar encabezado por quien garantice mayor cercanía con el Ejecutivo, sino por quien pueda conducirlo con legalidad, pluralidad e independencia.
BUSCARLE CARGO A QUIEN NO LEVANTA
El movimiento alrededor de Paco Chacón deja ver una vieja práctica de la política chiapaneca: cuando un funcionario cercano no consigue posicionarse para el cargo originalmente imaginado, no se revisa si realmente tiene respaldo ciudadano.
Simplemente se le busca otra candidatura.
Ayer era la presidencia municipal de Tuxtla.
Hoy es una diputación local con la presidencia del Congreso incluida.
Mañana podría aparecer otra versión.
No parece que estén preguntando qué quiere la ciudadanía.
Están calculando dónde acomodar una pieza del grupo gobernante.
Paco Chacón todavía no es candidato, no es diputado y mucho menos presidente del Congreso.
Por ahora solamente es un secretario del gabinete cuyo nombre no logró despegar como esperaban para Tuxtla y al que ahora sus promotores intentan colocar en otra ruta.
El Distrito 1 no es premio de consolación.
El Congreso tampoco es agencia de colocaciones del gobernador.
Y la ciudadanía no debería ser invitada a votar únicamente para legitimar acuerdos que el poder pretende presentar como consumados.
