DULCE RODRÍGUEZ OVANDO: MUCHA FOTO, MUCHO “HUMANISMO”… ¿Y DÓNDE ESTÁ LA SECRETARIA DE GOBIERNO
DULCE RODRÍGUEZ OVANDO: MUCHA FOTO, MUCHO “HUMANISMO”… ¿Y DÓNDE ESTÁ LA SECRETARIA DE GOBIERNO?
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas | Agosto de 2026
ChiapasEnLaMira
Hay publicaciones oficiales que uno termina de leer y se queda exactamente igual que antes.
La más reciente de Dulce María Rodríguez Ovando es un buen ejemplo.
La secretaria general de Gobierno y Mediación recibió a Viridiana Figueroa García, directora general del Colegio de Bachilleres de Chiapas. Hubo fotografía, sonrisas y las palabras que ya forman parte del diccionario obligatorio del gobierno: “agenda educativa”, “coordinación institucional”, “humanismo” y “juventudes”.
¿Y qué resolvieron?
No se sabe.
¿Qué acordaron?
Tampoco.
¿Qué cambiará mañana para un estudiante del COBACH después de esa fotografía?
La publicación no lo explica.
Ese podría parecer un detalle si Dulce Rodríguez dirigiera Comunicación Social.
Pero no.
DULCE RODRÍGUEZ OVANDO ES LA SECRETARIA GENERAL DE GOBIERNO Y MEDIACIÓN DE CHIAPAS.
Y esa oficina no fue creada para producir álbumes de reuniones.
LA SECRETARÍA QUE DEBERÍA ESTAR DONDE ARDE EL CONFLICTO
La responsabilidad de una Secretaría General de Gobierno es bastante más pesada que recibir funcionarios y posar para las redes.
Le corresponde atender, prevenir y buscar solución a conflictos mediante el diálogo y la mediación; sostener la gobernabilidad, construir acuerdos con ayuntamientos, organizaciones sociales y actores políticos, y participar cuando existen problemas agrarios, comunitarios o sociopolíticos capaces de alterar la paz.
Esa es la dimensión del cargo.
Por eso resulta válido preguntar si la comunicación pública de Dulce Rodríguez está mostrando realmente el tamaño de su trabajo o simplemente está construyendo la imagen de una funcionaria siempre ocupada, siempre reunida, siempre sonriente y siempre disponible para la fotografía.
Porque reunirse no es gobernar.
Tomarse una fotografía no es mediar.
Publicar un reel no es resolver un conflicto.
Y repetir “humanismo” veinte veces tampoco sustituye resultados.
DULCE NO LLEGÓ AYER A LA POLÍTICA
También conviene hacer memoria.
Dulce María Rodríguez Ovando no apareció con la llamada Nueva ERA.
No es una recién llegada al servicio público ni una figura ajena a los grupos que han administrado Chiapas durante los últimos años.
En 2015 fue electa diputada local por el Distrito XII de Pichucalco bajo la coalición PRI-PVEM-PCU.
Era el Chiapas gobernado por Manuel Velasco Coello.
Tres años después volvió a competir y nuevamente llegó al Congreso mediante una coalición integrada por PRI, PVEM, Chiapas Unido y Mover a Chiapas.
También formó parte de la estructura política del Partido Verde Ecologista de México.
Así que cuando ahora escuchamos palabras como “transformación”, “Nueva ERA” o la construcción de una manera supuestamente distinta de hacer política, también vale revisar los nombres y las trayectorias del nuevo régimen.
Porque algunas caras no son precisamente nuevas.
DULCE RODRÍGUEZ VIENE DEL MISMO SISTEMA POLÍTICO CHIAPANECO QUE HOY PRETENDE PRESENTARSE COMO RENOVADO.
Cambió el eslogan.
Cambió el gobernador.
Cambió la escenografía.
Pero muchos personajes ya estaban ahí.
DEL VERDE DE LOS AÑOS DE VELASCO A LA NUEVA ERA
Esto tampoco convierte automáticamente a Dulce Rodríguez en responsable de todo lo ocurrido durante la administración de Manuel Velasco.
Sería irresponsable afirmarlo.
Pero sí permite colocar su trayectoria en su justa dimensión.
Fue legisladora dentro de las coaliciones que dominaron políticamente Chiapas durante aquellos años.
No estaba afuera enfrentándose al sistema.
Formaba parte de la estructura política institucional de ese momento.
Y hoy aparece nuevamente dentro del primer círculo del poder estatal.
En diciembre de 2024, Eduardo Ramírez la designó secretaria de la Mujer e Igualdad de Género.
Duró menos de un año en esa posición.
En noviembre de 2025 fue trasladada a una de las oficinas políticamente más importantes de cualquier gobierno estatal: la Secretaría General de Gobierno y Mediación.
Sustituyó a Patricia del Carmen Conde Ruiz.
Y aquí apareció una primera pregunta política.
Si la anterior secretaria había entregado buenos resultados, como públicamente se reconoció, ¿por qué el cambio?
¿Qué necesitaba corregirse?
¿Por qué Dulce?
¿Qué nueva estrategia llegaba con ella?
Hasta ahora conocemos mejor las fotografías que la respuesta.
UN MES EN EL CARGO Y YA PRESENTABA LOS RESULTADOS DE TODO UN AÑO
Dulce asumió la Secretaría General de Gobierno en noviembre de 2025.
Un mes después compareció ante el Congreso durante la glosa del Primer Informe de Gobierno.
Ahí presentó cifras importantes: miles de reuniones con organizaciones, gestiones institucionales, Mesas de Paz y acciones relacionadas con población desplazada.
Los números pueden ser institucionalmente correctos.
Pero hay que ponerles calendario.
Dulce llevaba aproximadamente un mes en el cargo.
Por simple cronología, una parte importante de aquellos resultados correspondía al trabajo desarrollado antes de su llegada a la dependencia.
No eran nueve meses de trabajo de Dulce.
Ni seis.
Ni tres.
Era alrededor de uno.
Esto importa porque en política existe una costumbre bastante cómoda:
los problemas siempre se heredan, pero los resultados rápidamente encuentran nuevo dueño.
NO: TAMPOCO SERÍA JUSTO DECIR QUE NO HA HECHO NADA
Una crítica seria tampoco necesita borrar aquello que sí se ha realizado.
Pocos días después de asumir el cargo, Dulce Rodríguez participó directamente en el retorno de familias que habían permanecido desplazadas durante años del ejido Puebla, en Chenalhó.
Ese sí es un asunto propio de una Secretaría de Gobierno.
Desplazamiento.
Conflicto.
Mediación.
Seguridad para el retorno.
Acuerdos.
Ahí está la secretaria que uno esperaría ver con mayor frecuencia.
El problema es que Chiapas no se acabó con aquella fotografía.
PANTELHÓ NO ESTÁ RESUELTO
Pantelhó sigue siendo uno de esos lugares que demuestran que la gobernabilidad no puede medirse únicamente en boletines.
Durante meses se habló de pacificación, recuperación del orden y construcción de acuerdos.
Pero las tensiones no desaparecieron.
Los conflictos internos siguen teniendo capacidad para reactivarse.
Y continúan existiendo familias desplazadas en comunidades de la región.
Esto no significa que Dulce Rodríguez haya provocado Pantelhó.
Tampoco sería serio cargarle personalmente conflictos que llevan años incubándose.
Pero sí significa algo mucho más sencillo:
NO SE PUEDE PRESUMIR COMO RESUELTO LO QUE SIGUE ARDIENDO.
Y cuando una institución se llama Secretaría General de Gobierno y Mediación, esos focos rojos sí forman parte de su responsabilidad política.
Y EN TILA TAMPOCO TODO ES PAZ
Tila arrastra desde hace años una compleja disputa social, territorial y comunitaria.
Ha habido desplazamientos, enfrentamientos, asesinatos y una fractura social que no nació con este gobierno.
Otra vez:
No todo problema de seguridad es responsabilidad directa de la Secretaría de Gobierno.
Para eso existen las instituciones de seguridad y procuración de justicia.
Pero cuando detrás de la violencia existen disputas comunitarias, políticas, territoriales, agrarias o entre organizaciones, Gobierno y Mediación tiene algo que hacer.
Por eso la secretaria no debería ser evaluada por cuántas reuniones encabeza.
Debería ser evaluada también por cuántos conflictos logra desactivar antes de que lleguen las agresiones.
¿Y ENTONCES QUÉ HACE UNA SECRETARIA DE GOBIERNO REUNIÉNDOSE CON EL COBACH?
Puede hacerlo.
Por supuesto.
Un gobierno necesita coordinación entre dependencias.
Nadie cuestiona que se reúna con Viridiana Figueroa.
Lo cuestionable es vender una reunión ordinaria como si fuera, por sí misma, un resultado.
Si hablaron de un conflicto laboral, díganlo.
Si existen problemas en planteles que necesitan mediación política, explíquenlo.
Si acordaron acciones para estudiantes, publíquenlas.
Si habrá recursos, digan cuánto.
Si existen fechas, pónganlas.
Si hubo cinco acuerdos, enumérenlos.
Pero publicar:
“dialogamos”, “fortalecimos”, “refrendamos”, “dimos seguimiento”, “trabajamos coordinadamente”…
sin explicar absolutamente nada concreto es comunicación de aparador.
Y Chiapas tiene problemas demasiado serios para convertir la Secretaría de Gobierno en un estudio fotográfico.
LA POLÍTICA DE LA FOTO
Hay una enfermedad que invade rápidamente a los funcionarios cuando descubren las redes sociales.
Empiezan utilizando Facebook, Instagram o TikTok para informar lo que hacen.
Después terminan haciendo cosas para tener qué subir a Facebook, Instagram o TikTok.
La diferencia parece pequeña.
No lo es.
Una cosa es comunicar gobierno.
Otra es gobernar para comunicar.
Y cuando cada saludo necesita fotógrafo, cada escritorio merece publicación, cada visitante genera boletín y cada reunión recibe palabras grandilocuentes, empieza a ser legítimo preguntar cuánto tiempo se dedica a construir la imagen y cuánto a resolver lo que ocurre fuera de ella.
Dulce Rodríguez puede sonreír.
Puede hacer videos.
Puede tener redes.
Puede subir todos los reels que quiera.
Pero ninguna estrategia digital sustituirá la pregunta que acompaña a cualquier secretaria de Gobierno:
¿QUÉ CONFLICTO RESOLVIÓ?
MENOS ADJETIVOS, MÁS CUENTAS
A estas alturas sería mucho más útil que las redes de Dulce María Rodríguez Ovando publicaran periódicamente otra información.
Cuántos conflictos sociales tiene abiertos Chiapas.
Cuántos están en mesa de negociación.
Cuáles llevan meses sin solución.
Cuántos acuerdos se han firmado.
Cuántos se han incumplido.
Cuántas familias permanecen desplazadas.
Cuál es la situación real de Pantelhó.
Qué ocurre en Tila.
Qué problemas agrarios están cerca de escalar.
Qué municipios presentan conflictos políticos.
Cuántas organizaciones esperan audiencia.
Y cuáles son los resultados concretos de la mediación.
Eso sí sería rendición de cuentas.
Porque “Humanismo que Transforma” es un eslogan.
Gobernabilidad es otra cosa.
DULCE TAMBIÉN TIENE PASADO
Y quizá este sea el punto que más conviene recordar.
Dulce Rodríguez no puede presentarse eternamente como un rostro nuevo de una nueva época.
Fue diputada en tiempos de Manuel Velasco.
Llegó mediante coaliciones PRI-Verde.
Volvió a ganar mediante otra alianza encabezada por esos mismos partidos.
Formó parte de la estructura política del PVEM.
Después acompañó el proyecto de Eduardo Ramírez.
Pasó a la Secretaría de la Mujer.
Y ahora ocupa Gobierno y Mediación.
Es una política profesional.
Con historia.
Con relaciones.
Con experiencia.
Y precisamente por eso debe exigírsele más.
Ya pasó la etapa de aprender qué botones tiene la oficina.
Ya pasó la fotografía de toma de protesta.
Ya pasó el discurso de agradecimiento.
Ahora toca gobernar.
Y gobernar Chiapas nunca ha sido posar detrás de un escritorio.
Es entrar donde hay dos grupos que no quieren hablarse.
Es llegar antes del enfrentamiento.
Es escuchar a desplazados.
Es enfrentar intereses.
Es sentar presidentes municipales.
Es responder a organizaciones.
Es negociar sin entregar el Estado.
Es prevenir.
Es mediar.
Es resolver.
LA FOTO NO PUEDE SER EL RESULTADO
Dulce María Rodríguez Ovando tiene una responsabilidad enorme.
Y también una ventaja enorme: llegó al puesto con años de experiencia política y con la confianza del gobernador.
Entonces que esa experiencia se note fuera de Instagram.
Que explique.
Que transparente.
Que informe.
Que diga qué está resolviendo.
Porque quizá el verdadero problema de aquella fotografía con la directora del COBACH no sea la fotografía.
El problema es que al terminar de leer el texto uno sigue sin saber qué hizo la secretaria.
Y cuando eso ocurre una vez, puede ser mala comunicación.
Cuando ocurre repetidamente, empieza a parecer una forma de gobierno.
CHIAPAS NO NECESITA UNA SECRETARÍA GENERAL DE FOTOGRAFÍAS Y MEDIACIÓN DE REDES SOCIALES.
Necesita una secretaria de Gobierno.
Una que aparezca menos posando junto al problema y más explicando cómo lo resolvió.
Porque las fotografías duran unos segundos en el teléfono.
LOS CONFLICTOS MAL ATENDIDOS PUEDEN DURAR GENERACIONES.
Y a Dulce Rodríguez Ovando, después de tantos años dentro de la política chiapaneca, eso ya debería quedarle bastante claro.
La pregunta es sencilla:
¿DULCE RODRÍGUEZ ESTÁ CONDUCIENDO LA POLÍTICA INTERIOR DE CHIAPAS… O ESTÁ CONSTRUYENDO LA IMAGEN DE QUE LA CONDUCE?
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