DÉCADAS DE UTRILLAS EN YAJALÓN Y UNA PREGUNTA SIN RESPUESTA: ¿DÓNDE ESTÁ EL AGUA?
YAJALÓN: EL AGUA SE ACABA, PERO EL APELLIDO UTRILLA NO
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas | 8 de agosto de 2026
ChiapasEnLaMira
La gente no toma una Presidencia Municipal porque un día no salió agua de la llave.
Tampoco bloquea calles porque una mañana amaneció de mal humor.
En Yajalón el enojo venía acumulándose.
Habitantes de San José Bushlac denunciaron públicamente que llevaban alrededor de tres meses sin recibir agua potable en sus viviendas. Salieron a marchar, llegaron a la Presidencia Municipal y exigieron una respuesta. Después, habitantes de Chul-Há también bloquearon calles para presionar a las autoridades.
El problema ya dejó de estar debajo de la tierra.
Está en las calles.
Y cuando un pueblo comienza a gritar “¡Queremos agua!”, cualquier gobierno debería entender que algo falló mucho antes de que apareciera la primera pancarta.
SÍ, LOS MANANTIALES PUEDEN BAJAR. PERO PARA ESO EXISTE UN GOBIERNO
La explicación que se ha difundido desde el entorno municipal es que los manantiales que abastecen Yajalón presentan una disminución importante de caudal.
Puede ser.
Los fenómenos naturales existen. Hay periodos de menor disponibilidad, cambios en las fuentes de abastecimiento y condiciones climáticas que ningún presidente municipal puede controlar con un decreto.
Pero aquí viene la parte que algunos gobiernos prefieren olvidar:
la naturaleza puede explicar una crisis; no necesariamente justifica la falta de previsión.
La legislación municipal de Chiapas establece expresamente que el presidente y el Ayuntamiento deben realizar las actividades necesarias para garantizar la prestación del servicio de agua potable y alcantarillado mediante el organismo correspondiente.
Entonces la pregunta no es solamente:
¿Por qué bajaron los manantiales?
También hay que preguntar:
¿QUÉ HIZO EL AYUNTAMIENTO ANTES DE QUE BAJARAN?
¿Qué infraestructura existe?
¿Qué fuentes alternas fueron previstas?
¿Qué capacidad de almacenamiento tiene Yajalón?
¿Qué porcentaje del agua se pierde en fugas?
¿Cuál es el estado real de la red?
¿Cuántas pipas tiene el municipio?
¿Cuál es el programa de distribución durante una emergencia?
¿Dónde está el proyecto de largo plazo?
Porque si un sistema depende prácticamente de que la naturaleza siempre se comporte como uno desea, entonces no existe planeación: existe esperanza.
Y un Ayuntamiento no puede administrar el agua rezando para que el manantial no disminuya.
EL PROBLEMA NO NACIÓ EN 2026
Aquí es donde la memoria vuelve a incomodar.
La falta de agua en Yajalón no apareció con Juan Alberto Utrilla López.
Hace 13 años, en 2013, ya existían advertencias públicas sobre una crisis de abastecimiento. Una organización civil de Yajalón señalaba entonces que la escasez había alcanzado niveles críticos y reclamaba precisamente la ausencia de un proyecto de fondo que fuera viable y duradero.
Trece años.
Por eso hoy resulta insuficiente explicar todo diciendo que los manantiales bajaron.
Porque si el problema es viejo, también debió ser vieja la planeación.
Y durante buena parte de esos años hay un apellido que aparece una y otra vez alrededor del poder político de Yajalón.
Utrilla.
EL AGUA CAMBIA DE NIVEL; EL APELLIDO PERMANECE
Actualmente gobierna Juan Alberto Utrilla López, electo para encabezar el Ayuntamiento por el Partido Verde Ecologista de México. El registro oficial del IEPC lo identifica como presidente de la planilla ganadora del PVEM en Yajalón para el periodo iniciado en 2024.
Antes de él estuvo Juan Manuel Utrilla Constantino.
No un periodo.
Dos.
Gobernó Yajalón de 2018 a 2021 y posteriormente obtuvo la reelección para 2021-2024. Después dejó la Presidencia, pero no la política: ganó la diputación local por el Distrito IV y actualmente coordina la bancada del Partido Verde en el Congreso de Chiapas.
Y mucho antes ya aparecía otro Utrilla en la política chiapaneca: Jorge Baldemar Utrilla Robles, priista, exdiputado federal y también expresidente municipal de Yajalón, de acuerdo con su ficha oficial en el Sistema de Información Legislativa de Gobernación.
No estamos hablando, entonces, de un apellido que llegó ayer a la vida pública.
Estamos hablando de décadas de presencia política.
Y eso obliga a una pregunta que los habitantes de Yajalón tienen todo el derecho de formular:
¿CUÁNTOS AÑOS NECESITA UN GRUPO POLÍTICO PARA RESOLVER UN PROBLEMA TAN BÁSICO COMO EL AGUA?
HASTA EL PARENTESCO LLEGÓ A LOS TRIBUNALES ELECTORALES
La discusión familiar tampoco es una ocurrencia periodística.
Durante el proceso electoral de 2024, el propio Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana incluyó el caso de Juan Alberto Utrilla López dentro de un anexo relacionado con la restricción legal por parentesco para candidaturas municipales. El asunto incluso llegó a instancias jurisdiccionales electorales antes de que finalmente su planilla quedara registrada, compitiera y resultara ganadora.
La ley chiapaneca es particularmente clara: establece restricciones para que determinadas personas con parentesco consanguíneo o por afinidad con presidentes municipales o síndicos en funciones puedan sucederlos.
No corresponde aquí reabrir una elección que ya fue validada.
Juan Alberto Utrilla es legalmente el presidente municipal.
Punto.
Pero políticamente sí importa recordar cómo ha circulado el poder.
Porque una democracia no solamente debe preguntarse quién ganó una elección.
También debe preguntarse cuántas veces termina gobernando el mismo círculo de apellidos.
Y LUEGO LOS UTRILLA SE PELEARON ENTRE ELLOS
Hay además un capítulo que hace todavía más interesante la historia.
Juan Alberto Utrilla intentó marcar distancia de su antecesor.
En febrero de 2025 se difundió que el actual alcalde solicitó una investigación contra Juan Manuel Utrilla Constantino por un presunto desvío de 163 millones de pesos y reclamó auditorías sobre la administración anterior. Se trata de señalamientos que deben investigarse y no equivalen a una sentencia judicial contra el exalcalde.
Es decir:
el apellido continuó en Palacio Municipal, pero la relación política aparentemente se rompió.
Juan Alberto dijo recibir problemas.
Señaló obras inconclusas.
Marcó distancia.
Cuestionó la administración anterior.
Perfecto.
Entonces hay una consecuencia lógica:
si el actual presidente sostiene que recibió un municipio con rezagos, ahora le toca demostrar cómo los está corrigiendo.
Ya no basta culpar al anterior.
Y menos cuando han pasado casi dos años desde que tomó posesión.
PARQUES, PAVIMENTACIONES, DRENAJES… ¿Y EL AGUA?
La administración de Juan Alberto Utrilla sí ha difundido obra pública.
El propio Ayuntamiento ha presumido trabajos de rehabilitación del Parque Central, pavimentaciones, drenajes, guarniciones y diferentes intervenciones en barrios y comunidades. En San Miguel, por ejemplo, el alcalde promocionó trabajos que incluían drenaje, agua potable y pavimentación.
Que se hagan esas obras está bien.
Y si están correctamente ejecutadas, mejor.
Pero la política también consiste en establecer prioridades.
Porque usted puede inaugurar un parque precioso.
Puede poner concreto hidráulico.
Puede hacer canchas.
Puede colocar luminarias.
Puede cortar veinte listones.
Pero si una familia abre la llave de su casa y durante semanas no sale una gota, toda la obra pública termina viéndose desde otra perspectiva.
El ciudadano no se baña con una fotografía de pavimentación.
No cocina con un parque rehabilitado.
No lava la ropa con un boletín de prensa.
EL AGUA NO ES UNA OBRA MÁS. ES UN SERVICIO BÁSICO.
TRES MESES SON DEMASIADO
Los manifestantes han hablado de aproximadamente tres meses sin suministro en determinadas zonas.
Si esa cifra corresponde exactamente a todos los barrios o solamente a algunos sectores deberá precisarlo el Ayuntamiento.
Pero incluso si fueran menos días, la autoridad tiene una obligación elemental:
informar.
No con generalidades.
No diciendo solamente que “se trabaja”.
No culpando al clima.
No diciendo que “pronto”.
Debe presentar datos.
¿Cuánto producían los manantiales hace un año y cuánto producen hoy?
¿Cuáles abastecen la cabecera?
¿Cuántos litros por segundo se perdieron?
¿Qué colonias reciben agua y cada cuánto?
¿Cuántas pipas están operando?
¿Cuántos viajes realizan diariamente?
¿Qué capacidad tienen?
¿Cuál es el costo?
¿Quiénes son los proveedores, si existen pipas contratadas?
¿Existe un proyecto para nuevas captaciones?
¿En cuánto tiempo?
Eso se llama gobernar una crisis.
TAMPOCO SE VALE JUGAR POLÍTICAMENTE CON LA SED
Hay que decir también la parte que quizá no guste a algunos manifestantes.
Si el Ayuntamiento está enviando pipas con agua a una zona que necesita el servicio, impedir que ese líquido llegue a las familias tampoco es defendible.
El agua no pertenece al presidente.
Pero tampoco pertenece a un dirigente de protesta.
Si existen personas enfermas, niñas, niños, adultos mayores y familias que necesitan agua, nadie debería convertir una pipa en instrumento de presión política.
El Ayuntamiento ha informado sobre mesas de diálogo para atender la inconformidad y buscar acuerdos con habitantes.
Si existe posibilidad de diálogo, hay que dialogar.
Pero tampoco puede utilizarse la negativa de algunos ciudadanos para construir una narrativa según la cual el problema ya estaba resuelto y ahora son los habitantes quienes no quieren agua.
No.
La protesta apareció porque existía un problema previo.
Una cosa no borra la otra.
¿YA ES POLÍTICO EL CONFLICTO?
Claro que es político.
Desde el momento en que un servicio público falla durante semanas y los ciudadanos reclaman a una autoridad electa, el asunto también es político.
Eso no significa necesariamente partidista.
No es lo mismo.
Querer descalificar cualquier protesta diciendo que “hay intereses políticos detrás” es uno de los recursos más viejos de cualquier gobierno.
Puede haber actores políticos intentando aprovechar el enojo.
Seguro.
Puede haber adversarios viendo oportunidad.
Probablemente.
Puede haber dirigentes queriendo montarse en el conflicto.
También.
Pero ninguna de esas posibilidades llena una cisterna.
La mejor manera de quitarle rentabilidad política a una protesta por falta de agua es bastante sencilla:
DAR AGUA.
YAJALÓN NECESITA UNA AUDITORÍA DEL AGUA
Si realmente quieren terminar con las sospechas y evitar que este conflicto crezca, Juan Alberto Utrilla debería hacer algo más útil que intercambiar comunicados con sus opositores.
Que abra la información.
Que presente públicamente el estado del sistema de agua potable de Yajalón.
Que explique cuánto recibió SAPAM.
Cuánto recauda.
Cuánto gasta.
Qué obras hidráulicas se ejecutaron durante los seis años de Juan Manuel Utrilla.
Cuáles recibió la actual administración.
Qué obras encontró inconclusas.
Cuáles corrigió.
Cuánto ha invertido Juan Alberto Utrilla desde octubre de 2024.
Qué empresas han recibido contratos relacionados con agua potable.
Cuáles son las fuentes actuales.
Qué capacidad tienen.
Y cuál es el proyecto para que dentro de cinco años Yajalón no vuelva a vivir exactamente la misma historia.
Porque eso sí sería rendición de cuentas.
NO SE PUEDE GOBERNAR ETERNAMENTE CON EL RETROVISOR
Juan Alberto Utrilla tiene un argumento que puede ser válido:
recibió problemas de la administración anterior.
Pero ese argumento tiene fecha de caducidad.
No puede gobernar tres años culpando a los tres años anteriores.
Mucho menos cuando quien estuvo antes pertenece al mismo largo entramado político que durante años ha girado alrededor del apellido Utrilla.
Si Juan Manuel hizo mal las cosas, que se investigue.
Si dejó obras abandonadas, que se documenten.
Si existen irregularidades, que las autoridades determinen responsabilidades.
Pero mientras todo eso ocurre, Juan Alberto tiene que gobernar.
Y gobernar significa hacerse responsable del presente aunque el problema venga del pasado.
EL APELLIDO NO PUEDE SER EL PROYECTO DE GOBIERNO
Este quizá sea el fondo político del asunto.
Yajalón no puede acostumbrarse a pensar que gobernar es cambiar el segundo nombre mientras permanece el mismo apellido.
Antes Juan Manuel Utrilla.
Ahora Juan Alberto Utrilla.
Más atrás, Jorge Baldemar Utrilla.
El primero pasó del Ayuntamiento al Congreso.
El segundo ocupa hoy el Palacio Municipal.
Y el apellido lleva décadas apareciendo en distintos espacios del poder político chiapaneco.
Eso, por sí mismo, no demuestra ilegalidad.
Pero sí justifica escrutinio.
Mucho.
Porque cuando una familia o un grupo político permanece durante años alrededor del poder, ya no puede presentarse eternamente como recién llegado frente a los problemas estructurales.
Ha tenido tiempo.
Ha tenido cargos.
Ha tenido presupuestos.
Ha tenido influencia.
Y ha tenido oportunidades.
EL AGUA NO ENTIENDE DE APELLIDOS
Mientras los políticos discuten quién dejó qué obra, quién traicionó a quién y quién pertenece a qué grupo, hay familias cargando cubetas.
Ese es el dato que debería avergonzar a cualquier gobierno.
Yajalón merece saber si realmente los manantiales están atravesando una disminución extraordinaria.
Si es así, que presenten los estudios.
Que enseñen mediciones.
Que expliquen técnicamente el problema.
Pero después de explicar la naturaleza, que expliquen también al gobierno.
Porque precisamente para eso se elige a un presidente municipal:
para administrar lo previsible y responder ante lo imprevisible.
No para descubrir, cuando la llave ya está seca, que el agua puede acabarse.
La crisis actual puede tener componentes naturales.
Puede tener problemas históricos.
Puede tener intereses políticos.
Puede tener errores heredados.
Y puede tener ciudadanos que también estén tomando decisiones equivocadas durante la protesta.
Todo eso puede coexistir.
Pero al final existe una responsabilidad que no puede trasladarse:
EL AYUNTAMIENTO ES RESPONSABLE DE DAR RESPUESTA AL SERVICIO DE AGUA POTABLE.
La propia ley así lo establece.
Juan Alberto Utrilla tiene todavía tiempo para resolver.
Para transparentar.
Para corregir.
Para construir una solución que no dependa de una pipa cada vez que baja un manantial.
Pero tendrá que entender que los habitantes de Yajalón ya no están preguntando solamente cuándo llegará el agua.
También empiezan a preguntar qué se hizo durante todos estos años.
Y esa pregunta alcanza al presidente actual.
Al anterior.
Y a una larga historia política alrededor del mismo apellido.
Porque en Yajalón los manantiales podrán estar bajando de nivel.
PERO EL PODER DE LOS UTRILLA LLEVA AÑOS SIN QUEDARSE SECO.
Ahora falta ver si esa misma capacidad que han tenido para permanecer en la política sirve, finalmente, para algo mucho más elemental:
QUE EL AGUA LLEGUE A LAS CASAS.
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