DE LA ADRENALINA A LA NOTICIA: LA VIDA DE IRWING ULISES AL FRENTE DE VÓRTICE MX

 DE LA ADRENALINA A LA NOTICIA: LA VIDA DE IRWING ULISES AL FRENTE DE VÓRTICE MX

IRWING ULISES LÓPEZ VILLALOBOS: 20 AÑOS CORRIENDO DETRÁS DE LA NOTICIA

CRÓNICA | CHIAPAS EN LA MIRA

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
@ChiapasEnLaMira

El teléfono suena.

Irwing Ulises López Villalobos escucha unas cuantas palabras y todo cambia.

El café puede quedarse servido. La comida tendrá que esperar. La conversación familiar se interrumpe. Lo que estuviera haciendo pasa inmediatamente a segundo plano.

Revisa sus teléfonos, prepara la cámara, toma las llaves de la motocicleta y sale.

Todavía no sabe exactamente qué encontrará.

Solamente sabe que algo ocurrió y que debe llegar.

En ese instante, dice, la adrenalina comienza a recorrerle el cuerpo. El corazón se acelera y la mente empieza a organizar la cobertura antes de arribar al lugar.

Así ha transcurrido buena parte de su vida.

En diciembre de 2026, Irwing Ulises López Villalobos cumplirá 20 años de trayectoria periodística. Dos décadas detrás de una cámara, frente a una computadora y, principalmente, recorriendo las calles de Tuxtla Gutiérrez para documentar aquello que muchas personas prefieren no mirar.

Es periodista de nota roja.

Pero su historia no comenzó entre patrullas, ambulancias y acordonamientos.

VÓRTICE MX NACIÓ CON UNA IDEA MUY DISTINTA

Antes de convertirse en un referente de la información policiaca, Vórtice fue pensado como una revista dedicada a la ciencia y la cultura.

La idea surgió durante una conversación entre Irwing y su amigo Carlos Alberto Bahía Ballinas. Querían publicar historias alejadas de la política y de la nota roja. El nombre mismo, Vórtice, nació de aquella intención científica.

Pero la vida fue cambiando los planes.

Carlos tomó otro camino después de casarse e Irwing decidió mantener el proyecto. Más adelante se incorporó Oswaldo Rodríguez, amigo y compañero con quien actualmente comparte la responsabilidad del portal.

Fue Oswaldo quien planteó una pregunta decisiva:

¿Por qué no escribir sobre aquello que Irwing conocía mejor?

Poco a poco comenzaron a incorporar noticias policiacas. Primero fueron algunos casos. Después, la respuesta de los lectores confirmó que existía una comunidad buscando información inmediata sobre lo que ocurría en las calles.

La nota roja terminó convirtiéndose en el corazón de Vórtice MX.

En 2026, el portal cumple diez años informando.

Diez años de publicaciones, coberturas nocturnas, transmisiones, fotografías y llamadas que llegan a cualquier hora.

Porque la noticia no consulta el reloj.

CUANDO SUENA EL TELÉFONO, TODO SE DETIENE

Irwing explica que cada llamada urgente provoca la misma reacción.

No importa cuántos años hayan pasado.

La adrenalina sigue apareciendo.

Desde el momento en que recibe la información comienza a imaginar el lugar: qué equipo necesitará, por dónde llegará, qué riesgos podría encontrar y qué debe documentar.

En la calle, las variables son muchas.

Hay tráfico, distancia, confusión, versiones contradictorias, zonas acordonadas y personas que buscan saber qué pasó. También existen momentos de tensión con autoridades que cumplen la tarea de preservar una escena mientras el periodista intenta documentarla.

Son dos trabajos que algunas veces chocan.

Irwing asegura que esas discusiones no son personales. De un lado se encuentra la obligación de proteger el lugar; del otro, la responsabilidad de informar.

En medio están las víctimas, las familias, los curiosos, las sirenas y una sociedad que pregunta desde las redes sociales:

“¿Qué está pasando?”

Y alguien tiene que acercarse para contarlo.

LA TARDE QUE LA POCHOTA SE CONVIRTIÓ EN TRAGEDIA

Entre los recuerdos que permanecen en su memoria está una tarde en la zona de La Pochota.

Una unidad de carga sufrió una falla en los frenos cuando ingresaba a Tuxtla Gutiérrez.

En el lugar todavía había personas levantando estructuras y otras realizaban actividades comerciales. También se encontraban trabajadores reparando un vehículo a la orilla del camino.

La pesada unidad avanzó sin control.

Lo que siguió fue un escenario devastador.

Personas atropelladas, vehículos impactados, víctimas atrapadas, gritos, llanto, ambulancias, patrullas y gente corriendo en diferentes direcciones.

Cuando Irwing recibió la llamada, salió inmediatamente.

Al llegar tuvo que hacer aquello para lo que ningún salón de clases prepara completamente a un periodista: observar el dolor, controlar sus emociones y comenzar a documentar.

Detrás de la cámara no desaparece el miedo.

Tampoco desaparece la tristeza.

El periodista solamente aprende a contenerlos mientras realiza su trabajo.

Después vendrá el momento de procesar lo visto, si es que alguna vez termina de procesarse.

LAS MADRUGADAS QUE CAMBIARON LA NOTA ROJA EN CHIAPAS

Durante muchos años, la cobertura policiaca en Chiapas estuvo concentrada principalmente en accidentes, robos y riñas.

Después llegaron hechos que modificaron por completo el trabajo de los reporteros.

Comenzaron a presentarse escenas de mayor riesgo, enfrentamientos y episodios relacionados con grupos delictivos. Situaciones que antes parecían lejanas aparecieron en carreteras y comunidades chiapanecas.

Los periodistas tampoco estaban preparados.

Tuvieron que aprender sobre la marcha cuándo acercarse, cuándo mantener distancia y cuándo una fotografía ya no justificaba poner la vida en peligro.

Cubrir dejó de ser únicamente llegar primero.

También comenzó a significar saber regresar.

Irwing recuerda que los reporteros empezaron a preguntarse a qué lugares podían acudir y cuáles representaban un riesgo demasiado grande. No solamente temían encontrarse accidentalmente con personas armadas; también existía la posibilidad de ser confundidos durante un operativo.

La cámara, que durante años fue su herramienta de trabajo, podía convertirse de pronto en motivo de sospecha.

LA NOCHE EN EL CERRO DEL JOLOTE

Uno de los episodios que más lo marcaron ocurrió en el cerro del Jolote.

Esa madrugada, Irwing llegó acompañado del periodista Alex Estrada, amigo y compañero que posteriormente falleció.

El reporte inicial hablaba de una persona sepultada en el lugar.

Ambos acudieron para documentar el hallazgo. Cuando consideraban terminada la cobertura, recibieron una llamada:

“Regrésense, porque hay más”.

Volvieron.

La madrugada se convirtió en mañana mientras las autoridades continuaban trabajando. Irwing recuerda que permanecieron en el sitio aproximadamente desde las tres hasta las ocho.

El cansancio terminó por vencerlos.

Se retiraron sin conocer con certeza cuál sería la cifra definitiva.

No fue solamente una cobertura difícil. Fue uno de esos momentos en los que el periodista comprende que el territorio que conocía está cambiando frente a sus ojos.

Después llegarían otros episodios: vehículos abandonados, enfrentamientos y escenas capaces de hacer que cualquier reportero se pregunte si realmente debe continuar.

Irwing también se lo preguntó.

Hubo momentos en los que pensó que tal vez era tiempo de dedicarse a otra cosa.

Pero continuó.

LO QUE NO APARECE EN LAS PUBLICACIONES

Los lectores observan la fotografía terminada.

Ven el video, el titular y la transmisión.

Lo que casi nunca ven son las horas de espera, las madrugadas sin dormir, los alimentos que se enfrían y las reuniones familiares a las que el periodista llega tarde o simplemente no puede asistir.

No ven el cansancio.

No ven el miedo.

Tampoco ven lo que sucede después de fotografiar una tragedia: guardar el equipo, regresar a casa y tratar de comportarse con normalidad después de haber escuchado gritos o presenciado la desesperación de una familia.

Durante casi 20 años, Irwing ha pagado ese costo.

Reconoce que la convivencia familiar se reduce y que el oficio exige disciplina, constancia y disponibilidad permanente.

Vórtice MX trabaja las 24 horas, los siete días de la semana.

Y esa frase, que puede parecer una consigna publicitaria, en realidad describe una forma de vida.

DE LA CALLE A LAS REDES SOCIALES

Irwing se formó profesionalmente en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Chiapas.

Aprendió a escribir, fotografiar e informar cuando el periodismo todavía dependía en gran medida de los medios tradicionales.

Después llegó la transformación digital.

Las redes sociales cambiaron la velocidad de la noticia y también la relación con el público. La audiencia dejó de esperar el periódico del día siguiente o el siguiente noticiero.

Ahora quiere saber inmediatamente qué pasó, dónde ocurrió y si existe algún peligro.

También envía fotografías, videos y mensajes.

El periodista ya no solamente busca la información. En muchas ocasiones la información lo encuentra primero a través de una llamada o de la bandeja de entrada.

Vórtice MX se adaptó a esa realidad y convirtió la inmediatez en una de sus principales características.

Pero detrás de cada publicación continúa estando el mismo hombre que toma su motocicleta y sale a recorrer Tuxtla.

La tecnología cambió.

La calle sigue siendo la calle.

VEINTE AÑOS DESPUÉS

Cuando Irwing habla de su profesión, no oculta el desgaste.

Sabe lo que ha sacrificado.

Conoce los riesgos y ha visto escenas que difícilmente podrá olvidar. También ha despedido a compañeros con quienes compartió coberturas, madrugadas y caminos.

A pesar de todo, sigue hablando del periodismo con afecto.

Dice que está enamorado de su oficio.

Esa quizá sea la única explicación posible para permanecer durante dos décadas en un trabajo que exige tanto y pocas veces concede descanso.

En diciembre cumplirá 20 años de trayectoria periodística.

Vórtice MX, el proyecto que comenzó como una revista científica y cultural, llega a diez años convertido en un portal informativo reconocido por su cobertura de la nota roja.

Detrás de esas cifras existe una vida completa.

Miles de kilómetros recorridos.

Llamadas atendidas de madrugada.

Coberturas bajo el sol y la lluvia.

Fotografías tomadas con las manos firmes, incluso cuando por dentro todo se mueve.

Y una motocicleta que debe estar lista para la siguiente llamada.

Al terminar la entrevista, Irwing Ulises López Villalobos agradece a quienes siguen su trabajo y reconoce que un medio solamente puede existir mientras conserve la confianza de su audiencia.

Después se despide.

Pero el teléfono permanece cerca.

Porque en cualquier momento puede volver a sonar.

Y cuando suene, como ha ocurrido durante casi 20 años, Irwing dejará todo, tomará su equipo y saldrá nuevamente detrás de la noticia

Chiapas en la Mira

Posts Relacionados