ANA LAURA ROMERO: DE DEFENDER

 ANA LAURA ROMERO: DE DEFENDER

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ANA LAURA ROMERO: DE DEFENDER GOBIERNOS A TENER QUE AUDITARLOS

COLUMNA | CHIAPAS EN LA MIRA
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas | 19 de agosto de 2026
@ChiapasEnLaMira

La historia política de Ana Laura Romero Basurto vuelve incómodo el cargo que hoy ocupa.

Porque la secretaria encargada de combatir la corrupción en Chiapas no llegó desde una auditoría independiente ni desde una organización especializada en fiscalización.

Llegó desde la política.

Y lleva años caminando dentro del mismo sistema que ahora tendría que revisar.

Antes de convertirse en secretaria Anticorrupción y Buen Gobierno fue funcionaria del INIFECH, presidenta municipal de Jiquipilas, dirigente partidista, diputada local y presidenta de la Comisión de Vigilancia del Congreso.

Ha estado prácticamente en todos los lados del escritorio.

Y ese pasado merece revisarse.

CUANDO ELLA ERA LA SEÑALADA

En mayo de 2015 ocurrió algo que hoy adquiere una ironía difícil de ignorar.

Romero Basurto trabajaba como jefa de la Unidad Jurídica del INIFECH y buscaba llegar a la Presidencia Municipal de Jiquipilas.

Entonces surgió una denuncia pública atribuida a dirigentes ejidales que la señalaba por presuntamente utilizar programas oficiales y apoyos gubernamentales para construir su proyecto político rumbo a la alcaldía.

Entre los programas mencionados estaban apoyos alimentarios, empleo temporal, seguro agrícola y programas de infraestructura.

La acusación era grave: condicionamiento político de recursos públicos.

Pero también hay que decir lo que ocurrió después: varios de los líderes cuyos nombres aparecieron en el documento aseguraron que sus firmas habían sido utilizadas para una finalidad distinta y rechazaron haber respaldado esa denuncia.

Por eso no puede afirmarse que Ana Laura Romero haya cometido aquellos actos.

Pero el episodio existió.

Y resulta políticamente inevitable recordarlo ahora que ella encabeza justamente la institución que tendría que investigar denuncias semejantes.

Hoy su discurso es “cero tolerancia”.

En 2015 ella misma estuvo en el centro de un señalamiento sobre el uso político de recursos públicos.

Qué vueltas da el poder.

DEL VERDE A MOVER A CHIAPAS

Romero Basurto terminó llegando a la Presidencia Municipal de Jiquipilas en 2015.

Después saltó al Congreso local.

Para 2018 ya era diputada por Mover a Chiapas, una de aquellas fuerzas políticas locales que orbitaron alrededor del poder estatal durante el sexenio de Manuel Velasco.

Y allí encontramos otro dato que hoy merece ser leído de nuevo.

En noviembre de 2018, durante el sexto informe de Manuel Velasco Coello, Ana Laura Romero subió a tribuna y defendió públicamente la transparencia y el manejo de los recursos de aquel gobierno.

Habló de rendición de cuentas.

De honestidad.

De responsabilidad.

Y sostuvo que el gobierno había propiciado un buen manejo de los recursos públicos.

Hoy resulta curioso escuchar esa defensa viniendo de quien años después sería colocada al frente de Anticorrupción.

Porque la función de un contralor debería ser desconfiar profesionalmente.

No aplaudir.

DESPUÉS LLEGÓ RUTILIO

Cambió el gobierno.

Ana Laura Romero permaneció.

En 2021, siendo diputada de Mover a Chiapas, votó favorablemente la Cuenta Pública estatal correspondiente a 2020.

Y nuevamente elogió el manejo financiero.

En tribuna habló de congruencia, finanzas sanas y responsabilidad del gobierno encabezado por Rutilio Escandón.

Ahora resulta que algunas áreas de aquella administración enfrentan observaciones y auditorías.

En marzo de 2026, la propia Romero informó que la Auditoría Superior de la Federación había detectado aproximadamente 35 millones de pesos en pagos indebidos en Educación durante la administración anterior y que esos recursos debían ser resarcidos.

Entonces surge una pregunta incómoda:

¿qué tan profunda fue aquella vigilancia legislativa cuando ella presidía precisamente la Comisión de Vigilancia?

Porque Ana Laura Romero no estaba sentada en cualquier comisión.

Presidía la que debía vigilar.

Después votó cuentas públicas.

Y ahora, desde Anticorrupción, aparecen irregularidades de aquellos años.

El contraste es evidente.

LA POLÍTICA SIEMPRE LA DEJÓ CERCA DEL PODER

Manuel Velasco.

Rutilio Escandón.

Eduardo Ramírez.

Tres momentos políticos diferentes.

Ana Laura Romero ha encontrado espacio en los tres.

Primero dentro del entramado político del Verde.

Después en Mover a Chiapas.

Más tarde como legisladora durante el gobierno de Rutilio.

Y ahora como secretaria de Eduardo Ramírez.

Eso habla de experiencia política.

Pero no necesariamente de independencia.

Y para dirigir Anticorrupción la independencia debería importar tanto como el currículum.

Porque el verdadero problema no consiste en saber cuántos gobiernos conoce.

Consiste en saber si está dispuesta a investigar a quienes conoce.

¿AUDITORA O DEFENSORA DEL GOBIERNO?

Aquí está la contradicción actual.

Romero Basurto aparece constantemente hablando de “cero corrupción”, “buen gobierno”, transparencia y humanismo.

Cuando surge una observación relacionada con uno de los programas prioritarios de la administración estatal, también aparece explicando públicamente que no existe desvío.

Pero ese no debería ser el papel principal de Anticorrupción.

Una contralora no está para tranquilizar políticamente.

Está para revisar.

Si no hubo irregularidades, que publique el expediente.

Qué monto se auditó.

Qué observaciones existieron.

Cómo fueron solventadas.

Quién revisó.

Y cuáles fueron las conclusiones técnicas.

Porque repetir que “todo está bien” no es fiscalización.

Es discurso.

LA CONTRADICCIÓN ESTÁ EN SU PROPIA HISTORIA

Ana Laura Romero conoce perfectamente cómo funciona la política chiapaneca.

Fue funcionaria.

Fue candidata.

Fue alcaldesa.

Fue dirigente partidista.

Fue diputada.

Presidió Vigilancia.

Defendió cuentas públicas.

Y ahora es Anticorrupción.

Por eso debería ser mucho más exigente que cualquier otra persona al frente de esa Secretaría.

Pero ocurre lo contrario: hasta ahora conocemos mucho más de sus declaraciones sobre honestidad que de funcionarios poderosos sancionados durante su gestión.

Y ahí está el problema.

No necesitamos una secretaria que explique cada semana que el gobierno combate la corrupción.

Necesitamos una secretaria capaz de decir:

aquí hubo corrupción, éste fue el funcionario, éste fue el monto, ésta fue la investigación y ésta fue la sanción.

Su trayectoria le proporciona experiencia.

Pero también le deja una pesada carga política.

Porque quien ayer formó parte del sistema que aprobaba cuentas y defendía gobiernos, hoy debe convencernos de que está dispuesta a investigar ese mismo sistema.

Esa es la verdadera prueba de Ana Laura Romero Basurto.

No sus discursos.

No sus reuniones.

No sus cursos.

No sus fotografías.

Sus expedientes.

Y particularmente aquellos que puedan tocar a personas con poder.

Porque combatir la corrupción de funcionarios menores es sencillo.

La verdadera anticorrupción comienza cuando el expediente llega hasta arriba.

Chiapas en la Mira

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