SAN ROQUE ENTRE FAMILIARES DE ÁNGEL TORRES: ¿QUIÉN CONTROLA LOS ESPACIOS, EL DINERO Y LA FERIA?

 SAN ROQUE ENTRE FAMILIARES DE ÁNGEL TORRES: ¿QUIÉN CONTROLA LOS ESPACIOS, EL DINERO Y LA FERIA?

SAN ROQUE: ¿PATRONATO DE LA FERIA O NEGOCIO ENTRE FAMILIARES DEL PODER?

Por Chiapas En La Mira

La Feria de San Roque todavía no comienza y ya tiene algo asegurado: polémica.

Lo que tendría que ser una celebración religiosa, cultural y comunitaria terminó atrapado entre dos patronatos, reglas que aparentemente no se aplicaron igual para todos y un ingrediente que vuelve inevitable la sospecha pública: familiares del presidente municipal Ángel Torres Culebro aparecen señalados dentro del patronato aprobado por Cabildo.

Y cuando alrededor de una feria existen espacios comerciales, permisos, cierres de calles, vendedores, cuotas, presupuestos, contratos, escenarios, proveedores y decisiones sobre quién entra y quién no, hablar del patronato no es hablar únicamente de tradición.

También es hablar de dinero.

Por eso resulta insuficiente que el Ayuntamiento pretenda presentar el asunto como una simple diferencia entre grupos.

Aquí hay preguntas mucho más incómodas.

¿Quién controla la feria?

¿Quién administra los recursos?

¿Quién decide sobre los espacios?

¿Quién cobra, autoriza, contrata o negocia?

¿Y por qué precisamente el patronato aprobado por Cabildo tendría entre sus integrantes a personas señaladas como familiares o cercanas al alcalde?

Integrantes del patronato respaldado por la parroquia de San Roque aseguran que entregaron la documentación solicitada por el Ayuntamiento y que cuentan con el aval del párroco José Luis.

Pero se encontraron con una sorpresa: su documentación habría sido recibida como “extemporánea” porque otro patronato ya había sido aprobado.

Ese otro patronato, según denunciaron públicamente, estaría encabezado por el doctor Abel Cortiz Salazar, a quien identifican como hermano de la esposa del presidente municipal.

También señalan que la secretaría recaería en Xóchitl Janet Ortiz, a quien identifican como prima del alcalde, y aseguran que otro familiar ocuparía la tesorería.

Si esas relaciones familiares son correctas, la administración municipal tiene un problema político que no puede resolver simplemente diciendo que todo fue aprobado por Cabildo.

Porque aprobar algo no necesariamente despeja las dudas sobre cómo se construyó, quién lo impulsó y quién termina beneficiándose de las decisiones.

Mucho menos cuando los inconformes sostienen que el patronato reconocido por el municipio no habría cumplido con requisitos que sí fueron exigidos al grupo avalado por la parroquia.

Hablan de una asamblea que no se habría realizado, documentación incompleta y ausencia de la firma y sello parroquial.

Desde Jurídico municipal, según narraron, les habrían respondido que el aval del párroco no era necesario.

Entonces alguien tiene que explicar una contradicción elemental:

si no era necesario, ¿por qué aparece dentro de los requisitos?

No puede existir una convocatoria con requisitos decorativos.

Tampoco puede haber una regla para quienes no tienen conexiones y otra para quienes llegan respaldados desde el poder.

Y aquí aparece el tema que el Ayuntamiento tendría que transparentar con absoluta claridad: el negocio alrededor de la Feria de San Roque.

Las ferias populares generan dinero.

Hay venta de espacios, comercio ambulante, permisos, juegos, alimentos, bebidas, publicidad, espectáculos, proveedores, cierres viales y utilización del espacio público.

No estamos diciendo que exista un negocio ilícito.

Estamos diciendo algo mucho más sencillo: cuando existe dinero público o privado alrededor de una celebración y quienes toman decisiones tienen vínculos familiares con la autoridad, la transparencia deja de ser opcional.

El Ayuntamiento debe informar cuánto presupuesto fue autorizado para la feria.

Debe decir quién administrará esos recursos.

Debe transparentar cómo se asignarán los espacios comerciales.

Debe explicar si habrá cuotas y quién las cobrará.

Debe publicar los contratos y proveedores.

Y debe aclarar si algún integrante del patronato, familiar, empresa relacionada o persona cercana a funcionarios municipales obtendrá algún beneficio económico directo o indirecto.

Porque precisamente para eso existen las reglas de transparencia y prevención de conflictos de interés.

No para acusar sin pruebas.

Sino para evitar que el poder público parezca una extensión de los intereses familiares.

La situación es todavía más extraña porque algunas de las personas incorporadas al patronato municipal, de acuerdo con quienes denunciaron el caso, habrían sido anteriormente críticas de la propia feria debido a las afectaciones comerciales provocadas por los cierres de calles.

Ahora aparecen dentro de la estructura que participará en su organización.

Las coincidencias comienzan a acumularse.

Mientras tanto, el patronato respaldado por la parroquia queda mirando desde afuera.

Y la respuesta política habría sido prácticamente: trabajen juntos.

No.

Antes de pedir reconciliación hay que revisar el procedimiento.

Antes de tomarse la fotografía de la inauguración hay que enseñar los documentos.

Antes de hablar de tradición hay que explicar el dinero.

Y antes de presumir participación ciudadana hay que demostrar que el patronato no fue confeccionado desde los círculos familiares del Ayuntamiento.

La Feria de San Roque no es patrimonio de Ángel Torres.

Tampoco de sus familiares.

No pertenece al Cabildo.

Y mucho menos debería convertirse en una plataforma de relaciones políticas, económicas o electorales.

Es patrimonio de las familias del barrio y de quienes durante años han participado en ella.

Por eso la discusión de fondo no es quién carga al santo ni quién aparece adelante durante el recorrido.

La pregunta es quién estará detrás de la caja.

Quién repartirá los espacios.

Quién decidirá los permisos.

Quién manejará el presupuesto.

Y quién terminará beneficiándose de una feria que debería ser comunitaria.

El Ayuntamiento de Tuxtla todavía está a tiempo de despejar cualquier sospecha.

Que publique el expediente completo de ambos patronatos.

Que muestre la convocatoria.

Que exhiba las actas.

Que informe cómo votó cada integrante del Cabildo.

Que transparente el presupuesto.

Que explique las relaciones familiares.

Y que haga públicos los criterios para la asignación de espacios comerciales.

Porque si todo está limpio, no tendría por qué existir resistencia a mostrarlo.

Pero mientras eso no ocurra, la pregunta seguirá caminando por las calles de San Roque:

¿EL AYUNTAMIENTO ORGANIZÓ UN PATRONATO PARA LA FERIA… O UNA FERIA ALREDEDOR DEL PATRONATO DE LA FAMILIA DEL ALCALDE?

Chiapas en la Mira

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