LA ELECCIÓN COMO TRÁMITE: EN CHIAPAS YA SE MUEVEN LOS APELLIDOS, LOS PADRINOS Y EL PRESUPUESTO
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MORENA Y LA SUCESIÓN DE LOS APELLIDOS: FAMILIAS, COMPADRES Y PADRINOS TRAS EL PODER
La convocatoria todavía no se publica y, sin embargo, en Chiapas muchas candidaturas parecen repartidas desde hace meses.
Morena aplazó hasta finales de agosto el registro de aspirantes a coordinaciones distritales y municipales. Citlalli Hernández aseguró que buscarán perfiles sin problemas con la justicia, sin trayectorias cuestionables y sin antecedentes que hayan causado agravios. El discurso parece correcto. La realidad política corre por otro carril.
En municipios, distritos, dependencias estatales y representaciones federales aparecen los mismos apellidos, las mismas familias, los mismos compadres y los mismos padrinos políticos. Ya no importa solamente quién tenga capacidad, experiencia o respaldo ciudadano. Importa quién tiene acceso al funcionario correcto, quién aparece en la fotografía adecuada y quién dispone de una plataforma institucional para posicionarse.
En Tuxtla Gutiérrez, Guillermo Rafael Santiago Rodríguez no es un militante cualquiera. Es diputado federal y representante de Morena ante el Consejo General del Instituto Nacional Electoral. Desde esa posición nacional mantiene una presencia política constante, mientras en la capital chiapaneca su nombre aparece en bardas, recorridos, videos y actividades públicas. Quien representa a un partido ante el árbitro electoral tendría que ser especialmente cuidadoso con las formas, los tiempos y la equidad de la contienda.
Carlos Morales Vázquez, exalcalde de Tuxtla y actual promotor de Desarrollo Forestal de la Comisión Nacional Forestal en Chiapas, también conserva exposición pública y una estructura política construida durante años. Su presencia en reuniones oficiales, actos ambientales y espacios mediáticos alimenta las versiones sobre su posible regreso a la competencia electoral. No se puede afirmar que ya sea candidato, pero tampoco puede ignorarse que su nombre sigue moviéndose en el tablero.
Aquiles Espinosa García, representante de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales en Chiapas, es otro personaje con trayectoria política y visibilidad institucional. Su nombre aparece junto al de otros funcionarios federales en actividades ambientales que, inevitablemente, también funcionan como escaparate público.
En el Congreso local, María Mandiola Totoricagüena, diputada de Morena y presidenta de la Comisión de Hacienda, ha intensificado su presencia mediante asambleas informativas, gestiones, actividades metropolitanas y mensajes dirigidos especialmente a Tuxtla Gutiérrez. Tiene derecho a informar sobre su trabajo legislativo, pero cuando la exposición se vuelve permanente y territorial, también surge una pregunta legítima: ¿se informa sobre el cargo actual o se construye desde ahora el siguiente?
Alejandra Gómez Mendoza no solamente es diputada de Morena. Actualmente preside la Mesa Directiva del Congreso del Estado, cargo que ejercerá hasta el 30 de septiembre de 2026. Esa posición le proporciona exposición institucional, interlocución política y presencia pública constante. En tiempos preelectorales, cada acto legislativo, recorrido y pronunciamiento puede convertirse en una plataforma de posicionamiento.
Lysette Raquel Lameiro Camacho encabeza el Consejo Directivo y la rectoría del Instituto de Administración Pública del Estado de Chiapas. Desde el IAP mantiene reuniones, capacitaciones, convenios y actividades con autoridades municipales y estatales. Su cargo tiene una naturaleza institucional y académica, pero también le permite recorrer municipios, establecer vínculos políticos y aparecer de manera constante en la agenda pública.
Francisco Chacón Sánchez, secretario del Humanismo, dispone de una de las plataformas con mayor contacto territorial y social del Gobierno del Estado. Las jornadas, programas, apoyos y actividades comunitarias colocan su nombre y su imagen frente a miles de personas. Cuando una dependencia social se convierte en vitrina personal, la línea entre política pública y promoción electoral comienza a desdibujarse.
El presidente municipal de Tuxtla, Ángel Torres Culebro, también mantiene una intensa agenda pública mediante obras, recorridos, programas, eventos y difusión institucional. Es alcalde constitucional y tiene la obligación de informar, pero también debe evitar que la estructura, los recursos y los canales oficiales del Ayuntamiento terminen funcionando como una maquinaria para prolongar su grupo político o preparar la siguiente candidatura.
No se trata de afirmar que todas estas personas serán candidatas. Se trata de observar que varias ya utilizan cargos, tribunas, instituciones, programas y agendas públicas que les permiten posicionarse mucho antes de que Morena emita sus convocatorias.
La competencia no empieza con el registro.
Empieza cuando una persona convierte su oficina en plataforma, su agenda institucional en recorrido y el presupuesto público en una herramienta de exposición.
La paridad tampoco puede convertirse en simulación. En distintos municipios formalmente gobierna una mujer, pero detrás del escritorio toman decisiones el esposo, los hermanos, los socios o el equipo político familiar. La presidenta municipal aparece en los actos; el marido administra el poder, reparte posiciones, negocia contratos y prepara la sucesión.
Eso no es representación política de las mujeres.
Es herencia familiar disfrazada de igualdad.
En varios ayuntamientos, la candidatura femenina se utiliza para conservar el poder dentro del mismo núcleo. Cuando el hombre ya no puede reelegirse, aparece la esposa. Cuando la esposa termina, se impulsa al hermano, al hijo, a la cuñada, al compadre o al funcionario de confianza.
El género cambia. El grupo permanece.
Así se construyen pequeños cacicazgos municipales amparados en el lenguaje de la transformación.
Mientras Morena pide unidad, varios aspirantes recorren colonias, pintan bardas, organizan reuniones, entregan apoyos, difunden videos y utilizan cargos públicos para hacerse visibles. Secretarios, alcaldes, legisladores, representantes federales y titulares de organismos llevan meses construyendo presencia desde oficinas que deberían servir a la ciudadanía.
¿Y el IEPC?
La presidenta del Consejo General es Marina Martha López Santiago, designada para encabezar el organismo electoral de Chiapas desde noviembre de 2025. Bajo su conducción, el Instituto no puede limitarse a observar cómo se llenan las ciudades de propaganda, nombres, bardas y actos con evidente contenido de posicionamiento.
La promoción anticipada está frente a sus ojos.
Hay brigadas, pintas, eventos institucionales, informes disfrazados de campañas, recorridos territoriales y funcionarios que aparecen diariamente en redes sociales como si la elección ya hubiera comenzado.
El IEPC parece colocado en un estante: está presente, pero no actúa con la firmeza que el momento exige.
La elección corre el riesgo de quedar reducida a un trámite. La verdadera competencia ocurre antes, en la negociación de apellidos, alianzas, cuotas familiares y compromisos entre grupos.
La corrupción municipal completa el cuadro. Basta observar los señalamientos de abuso de poder, amenazas, nepotismo y autoritarismo en diversos ayuntamientos.
En Chilón, un ciudadano denunció amenazas atribuidas al entorno del alcalde y aseguró que incluso le advirtieron que podrían mandarlo a v!0l4r. Una acusación de esa gravedad requiere investigación, protección a la persona denunciante y una respuesta institucional. No puede normalizarse como parte de la disputa política.
Morena afirma que excluirá a quienes tengan antecedentes que generen agravio. Tendrá que demostrarlo cuando revise expedientes, trayectorias y denuncias.
No basta con rechazar a quienes tengan una sentencia. También deben revisarse los señalamientos por abuso de autoridad, nepotismo, hostigamiento, violencia política, amenazas y utilización electoral de los cargos.
En el Gobierno del Estado también se preparan salidas. Hay titulares y funcionarios que podrían abandonar secretarías, institutos y direcciones para buscar diputaciones, alcaldías o espacios federales.
La pregunta es cuántos han utilizado durante meses el presupuesto, el personal, los programas, los vehículos, la comunicación social y la exposición institucional para construir una plataforma personal.
Todos hacen cuentas.
Quién va.
Por cuál municipio.
Con qué grupo.
Con qué familia.
Con qué padrino.
Y bajo la protección de qué estructura.
La política dejó de girar alrededor de proyectos públicos. Ahora gira alrededor de la siguiente candidatura y de cómo continuar pegados a la teta presupuestal.
La convocatoria llegará a finales de agosto.
Las apuestas, los acuerdos, las bardas y los repartos comenzaron mucho antes.
