OTRO HOMICIDIO EN MAZATÁN: HOMBRES ARMADOS IRRUMPEN EN UNA VIVIENDA Y MATAN A UN GANADERO
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EN MAZATÁN DISPARAN Y ESCAPAN; ÓSCAR APARICIO SIGUE VENDIENDO LA “NUEVA ERA” DE SEGURIDAD
Mazatán, Chiapas | 5 de agosto de 2026
@ChiapasEnLaMira
Mientras las plataformas oficiales hablan de prevención, proximidad, equipamiento moderno, operativos vacacionales y una supuesta nueva era de seguridad, en la comunidad Efraín A. Gutiérrez, Mazatán, hombres armados llegaron hasta una vivienda, asesinaron a un ciudadano y escaparon sin ser detenidos.
La víctima fue identificada como Virgilio Pérez Arceta, un ganadero de 61 años. Los atacantes habrían llegado en dos vehículos, dispararon dentro del domicilio y después abandonaron la comunidad con rumbo desconocido.
No fue un hecho oculto en una brecha perdida.
Hubo vehículos, hombres armados, detonaciones, una irrupción domiciliaria y una ruta de escape.
¿Dónde estaban los recorridos preventivos?
¿Dónde estaban los filtros de seguridad?
¿Dónde estaba la inteligencia que tanto presume la Secretaría de Seguridad del Pueblo?
Óscar Alberto Aparicio Avendaño encabeza formalmente esa dependencia. Su discurso institucional insiste en preservar la paz, prevenir los delitos y salvaguardar la integridad de las personas.
La Secretaría también difunde operativos como “Vacaciones Seguras 2026”, reuniones para establecer “Puntos Seguros SSP”, acciones de proximidad social, entrega de equipamiento y estrategias presentadas como parte de una “Nueva ERA de Seguridad”.
El problema es que ninguna campaña puede sustituir los resultados.
Una fotografía con patrullas no impide un homicidio.
Un video de proximidad social no persigue a los atacantes.
Un comunicado sobre equipamiento moderno no explica cómo un grupo armado puede ingresar a una comunidad, atacar a una persona y marcharse sin enfrentar resistencia.
La seguridad no puede medirse por publicaciones, ceremonias, chalecos oficiales o números presentados en conferencias.
Debe medirse por la capacidad de prevenir, responder, detener y esclarecer.
Después de cada crimen llega el mismo guion: acordonamiento, despliegue, búsqueda y comunicado. Los responsables ya se fueron. La víctima ya murió. La población queda encerrada en el miedo.
Óscar Aparicio no puede responder a cada ataque diciendo que se reforzarán los patrullajes. También debe explicar por qué los dispositivos existentes no detectaron a los agresores, qué corporación tenía presencia en la zona, cuánto tiempo tardó en responder y qué resultados produjo el operativo.
La estrategia estatal ha incluido acciones relevantes, capturas y despliegues contra grupos generadores de violencia. Incluso el propio secretario ha presentado detenciones como golpes importantes contra estructuras criminales.
Pero reconocer esos operativos no obliga a guardar silencio ante los homicidios que continúan ocurriendo.
Una política de seguridad seria no necesita disculpas propagandísticas. Necesita evaluación, información verificable y responsabilidades cuando los dispositivos fallan.
Mazatán no requiere otra fotografía del secretario.
Requiere saber quién controla sus caminos, quién vigila las comunidades y por qué los hombres armados pueden actuar y escapar como si transitaran por su propia casa.
La Secretaría se llama Seguridad del Pueblo.
En Efraín A. Gutiérrez, el pueblo volvió a quedar solo.
