LA BANDERA AL REVÉS: MARIAN VÁZQUEZ HABLA DE CERO TOLERANCIA MIENTRAS TRABAJADORAS DENUNCIAN MALTRATO Y FALTA DE PAGO
LA BANDERA AL REVÉS: MARIAN VÁZQUEZ HABLA DE CERO TOLERANCIA MIENTRAS TRABAJADORAS DENUNCIAN MALTRATO Y FALTA DE PAGO
Tuxtla Gutiérrez; Chiapas 5 de agosto de 2026
La peor descalificación contra una política pública no siempre proviene de sus adversarios.
A veces nace dentro de la propia institución que presume defenderla.
La Secretaría de la Mujer e Igualdad de Género de Chiapas fue creada para coordinar políticas dirigidas a las mujeres y a la población LGBT+. Su titular es Marian Vázquez González, una funcionaria presentada oficialmente como feminista y defensora de las causas de las mujeres.
En sus redes sociales, la dependencia habla de igualdad, dignidad, autonomía económica, espacios seguros, acompañamiento y cero tolerancia frente a la violencia.
El discurso es impecable.
El problema aparece cuando se cierra Facebook y se abren las puertas de la oficina.
Trabajadoras y trabajadores han hecho llegar a este medio mensajes en los que denuncian un ambiente laboral marcado, presuntamente, por despidos, malos tratos, imposiciones, falta de pagos y temor a perder el empleo.
Las capturas señalan que personal de las Brigadas FOBAM llevaría meses sin recibir su remuneración; que algunas personas contratadas no habrían sido dadas de alta a tiempo y tendrían que esperar hasta el 30 de septiembre para cobrar; que trabajadoras de los Centros LIBRE habrían sido despedidas; y que dentro de la Secretaría continuarían los movimientos de personal para colocar a personas cercanas a la titular.
También se afirma que fue removido quien estaba al frente de Recursos Humanos.
Ese último señalamiento no puede darse por acreditado únicamente con un mensaje. Sin embargo, el directorio oficial de la dependencia, actualizado al 4 de agosto de 2026, muestra el Área de Recursos Humanos con la leyenda “Encargado”, pero sin identificar públicamente a la persona responsable. El dato no demuestra que haya existido un despido irregular, pero vuelve necesaria una explicación institucional.
EL FEMINISMO NO ES UN ESCUDO PARA EJERCER PODER
Aquí debe decirse con claridad: una mujer también puede ejercer violencia contra otras mujeres.
Puede humillar.
Puede amenazar.
Puede utilizar el empleo como mecanismo de control.
Puede aprovechar la necesidad económica para imponer cargas laborales sin garantizar condiciones dignas.
Puede despedir arbitrariamente.
Puede reproducir las mismas prácticas autoritarias que durante décadas el feminismo ha denunciado cuando son ejercidas por hombres.
El género de quien ejerce el poder no convierte automáticamente ese poder en justo.
Una secretaria puede acudir a foros, vestir de morado, encabezar campañas y pronunciar discursos sobre sororidad. Pero si dentro de la dependencia que dirige existen trabajadoras con miedo, sin salario o bajo amenaza constante de despido, el feminismo institucional queda reducido a escenografía.
La perspectiva de género no es una credencial de inmunidad.
Tampoco es una campaña de promoción personal.
Es una forma de ejercer el poder sin reproducir violencia, desigualdad, castigo, sometimiento ni abuso.
CERO TOLERANCIA PARA AFUERA, ¿Y PARA ADENTRO?
La contradicción es todavía más grave porque Marian Vázquez González ha respaldado públicamente políticas destinadas a combatir el hostigamiento y el acoso laboral.
El 25 de noviembre de 2025 participó como testiga de honor en la firma de un protocolo del Congreso de Chiapas para prevenir, atender, sancionar y erradicar el hostigamiento y el acoso sexual y laboral. Durante ese acto sostuvo que debían construirse espacios laborales seguros y libres de cualquier forma de violencia, con mecanismos de denuncia y cero tolerancia frente al hostigamiento.
Esa declaración no puede quedarse en el salón del Congreso.
Debe aplicarse primero dentro de la Secretaría que encabeza.
¿Las trabajadoras de la SEMUIGEN cuentan con un mecanismo interno, independiente y confiable para denunciar a sus superiores?
¿Pueden presentar una queja sin temor a ser despedidas?
¿Existe un Comité de Ética que funcione realmente?
¿Se han abierto investigaciones por posibles actos de hostigamiento o acoso laboral?
¿Cuántas denuncias internas se han recibido desde que Marian Vázquez asumió el cargo?
¿Cuántas fueron investigadas?
¿Cuántas terminaron en sanciones?
Una institución no puede presumir “cero tolerancia” mientras su personal teme hablar.
Eso no es cero tolerancia.
Es silencio impuesto.
TRABAJAR SIN COBRAR TAMBIÉN ES VIOLENCIA
La falta de pago no puede presentarse como un simple retraso administrativo.
Para una trabajadora, no recibir su salario significa no poder pagar renta, comida, transporte, medicamentos, colegiaturas o deudas.
Obligar a una persona a continuar trabajando mientras se le informa que no existe fecha de pago, que no fue dada de alta a tiempo o que deberá esperar varios meses coloca toda la carga de la ineficiencia institucional sobre quien menos recursos tiene.
La trabajadora cumple.
La institución posterga.
La trabajadora se traslada.
La institución dice que “el trámite no salió”.
La trabajadora sigue atendiendo mujeres.
La Secretaría continúa publicando fotografías.
Ese desequilibrio también es una forma de violencia económica.
Y resulta particularmente indignante cuando ocurre, presuntamente, dentro de una dependencia que habla todos los días de autonomía económica para las mujeres.
La SEMUIGEN publicó convocatorias para integrar equipos de trabajo de FOBAM 2026 y del programa relacionado con los Centros LIBRE. Es decir, no se trata de actividades improvisadas: existen programas, convocatorias, perfiles, responsabilidades y recursos que deben sujetarse a reglas administrativas.
Si las trabajadoras fueron seleccionadas, contratadas y enviadas a realizar tareas, alguien debe explicar por qué no habrían sido registradas oportunamente y por qué tendrían que esperar hasta finales de septiembre para cobrar.
¿Quién cometió la omisión?
¿Recursos Humanos?
¿La Unidad de Apoyo Administrativo?
¿La propia titular?
¿El Gobierno estatal?
¿La Federación no transfirió los recursos?
No basta responder que “el pago está en proceso”.
Deben exhibirse fechas, contratos, altas, ministraciones, nóminas y calendarios.
CENTROS LIBRE: ¿LIBRES PARA QUIÉN?
El Gobierno de Chiapas informó en abril de 2026 que la cobertura de Centros LIBRE pasó de 52 a 79 espacios. Estos centros fueron presentados como lugares de atención, acompañamiento, asesoría y fortalecimiento de la autonomía de las mujeres.
La expansión puede ser positiva.
Pero abrir más centros no sirve de mucho si las mujeres encargadas de operarlos trabajan en precariedad, son despedidas sin explicación o viven bajo presión.
No puede existir atención digna para las usuarias cuando las trabajadoras están agotadas, asustadas o esperando un salario que no llega.
No se puede construir libertad sobre empleos precarios.
No se puede combatir la violencia económica dejando sin pago a quienes ejecutan los programas.
No se puede hablar de bienestar mientras las trabajadoras sostienen los centros con recursos propios.
Tampoco puede aceptarse que cada cambio de titular convierta los programas públicos en espacios para acomodar amistades, compromisos o grupos políticos.
Los Centros LIBRE no pertenecen a Marian Vázquez.
FOBAM no pertenece a Marian Vázquez.
La Secretaría no es propiedad de su titular.
Son instituciones y programas financiados con recursos públicos.
LA BANDERA FEMINISTA ESTÁ AL REVÉS
El feminismo institucional pierde toda legitimidad cuando sirve para pronunciar discursos, pero no para revisar el comportamiento de quienes mandan.
La bandera está al revés cuando una funcionaria habla de dignidad mientras sus trabajadoras denuncian humillaciones.
Está al revés cuando se promueve la autonomía económica, pero existen señalamientos de salarios retenidos.
Está al revés cuando se inauguran espacios “libres”, pero el personal teme ser despedido.
Está al revés cuando se exige a otras instituciones combatir el acoso, pero dentro de la propia dependencia no se transparentan las quejas.
Está al revés cuando la sororidad termina en la puerta del despacho de la secretaria.
No se trata de desacreditar el feminismo.
Se trata de impedir que alguien lo utilice como maquillaje político.
El feminismo exige revisar el poder, incluso cuando ese poder se encuentra en manos de una mujer.
Especialmente cuando se encuentra en manos de una mujer que dirige la institución encargada de proteger los derechos de las demás.
MARIAN VÁZQUEZ DEBE RESPONDER
Las denuncias compartidas hasta ahora son testimonios y capturas. No sustituyen una investigación administrativa, laboral o judicial.
No se han exhibido públicamente todos los contratos, recibos pendientes, oficios de despido, expedientes laborales ni quejas formales que permitan acreditar cada señalamiento.
Pero esa falta de documentación pública no autoriza a la Secretaría a ignorar el tema.
La obliga a transparentarlo.
Marian Vázquez González debe informar:
¿Cuántas personas fueron contratadas para FOBAM y los Centros LIBRE durante 2026?
¿Cuántas han recibido su pago completo?
¿Cuántas tienen remuneraciones pendientes?
¿Por qué algunas no habrían sido dadas de alta oportunamente?
¿Cuántas personas han sido despedidas desde que asumió el cargo?
¿Cuáles fueron las causas?
¿Quién está actualmente al frente de Recursos Humanos?
¿Existen denuncias por hostigamiento, acoso laboral, gritos, amenazas o malos tratos?
¿Se ha pedido la intervención de la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno o de la Secretaría de Economía y del Trabajo?
También debe abrirse un mecanismo para que las trabajadoras puedan declarar de manera confidencial y sin represalias.
No una reunión encabezada por la propia titular.
No una encuesta controlada por sus subordinados.
No una fotografía para redes sociales.
Una revisión externa, seria e independiente.
Porque cuando quienes denuncian dependen laboralmente de la persona denunciada, pedirles que hablen públicamente puede equivaler a pedirles que firmen su despido.
La Secretaría de la Mujer no puede transformarse en una institución que violente a mujeres mientras organiza campañas para condenar la violencia.
MARIAN VÁZQUEZ GONZÁLEZ DEBE EXPLICAR SI DENTRO DE LA DEPENDENCIA QUE ENCABEZA SE RESPETAN LOS DERECHOS LABORALES QUE ELLA MISMA DEFIENDE EN LOS FOROS PÚBLICOS.
Porque una funcionaria no demuestra ser feminista por lo que dice frente a una cámara.
Lo demuestra por la forma en que trata a las mujeres cuando no hay cámaras enfrente.
