MARISOL URBINA: ¿PARA QUÉ SIRVE LA CASA DE LAS ARTESANÍAS SI LAS ARTESANAS SIGUEN SOLAS?

 MARISOL URBINA: ¿PARA QUÉ SIRVE LA CASA DE LAS ARTESANÍAS SI LAS ARTESANAS SIGUEN SOLAS?

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Chiapas | 30 de julio de 2026
@ChiapasEnLaMira

Hay instituciones que solo demuestran su utilidad cuando aparece un problema.

Este es uno de esos casos.

Catorce artesanas tsotsiles de Aldama denuncian que Alberto López Gómez recibió sus textiles para comercializarlos y nunca les pagó. Aseguran que el adeudo asciende a 572 mil 800 pesos, que existen recibos y compromisos de pago incumplidos, y que algunas llevan cinco o hasta seis años esperando recuperar el fruto de su trabajo.

Mientras ellas siguen esperando, Alberto López Gómez continúa teniendo el derecho de responder y presentar su versión de los hechos. Pero hay una pregunta distinta que ya no corresponde a él.

¿Dónde está la Casa de las Artesanías?

Porque si existe una institución creada para proteger, fortalecer y acompañar al sector artesanal de Chiapas, tendría que ser la primera en acercarse cuando catorce artesanas denuncian que no les pagaron.

Hasta hoy no se conoce públicamente un pronunciamiento de Marisol Urbina Matus, directora del Instituto Casa de las Artesanías de Chiapas.

No se conoce una visita a Aldama.

No se conoce una revisión de los recibos.

No se conoce una reunión con las afectadas.

No se conoce una ruta de acompañamiento institucional.

Y entonces surge la pregunta que incomoda:

¿Para qué sirven las instituciones si aparecen para cortar listones, inaugurar exposiciones y posar frente a los textiles, pero desaparecen cuando quienes los elaboran denuncian que no les pagaron?

Y sustituiría el apartado de las ferias por uno más directo:

FOTOGRAFÍAS SÍ. ESCUCHAR A LOS ARTESANOS, NO.

No es la primera inconformidad que expresan personas dedicadas a la artesanía.

Diversos artesanos sostienen que, durante ferias y exposiciones, Marisol Urbina suele recorrer los espacios apenas unos minutos. Dicen que llega, saluda, se toma fotografías oficiales y se retira sin detenerse a escuchar los problemas de quienes pasaron días preparando mercancía, pagando transporte y esperando vender.

La directora tiene derecho a responder estos señalamientos.

Pero, si son falsos, debería desmentirlos.

Y si son ciertos, debería corregirlos.

Porque dirigir la Casa de las Artesanías no consiste en inaugurar eventos.

Consiste en conocer las dificultades de quienes viven de su trabajo artesanal.

Un funcionario puede olvidar una fotografía.

Una artesana difícilmente olvida que nadie la escuchó cuando necesitaba ayuda.

Y cerraría con mayor fuerza:

UNA CASA VACÍA DE SUS ARTESANOS

Una institución no se justifica por el edificio que ocupa.

Ni por el presupuesto que administra.

Ni por los comunicados que publica.

Se justifica cuando resuelve problemas.

Hoy hay catorce artesanas que denuncian que Alberto López Gómez les debe 572 mil 800 pesos por prendas entregadas para su comercialización.

Ellas ya hicieron lo más difícil: hablar públicamente.

Ahora le corresponde actuar a las instituciones.

Porque si la Casa de las Artesanías no acompaña a las artesanas cuando denuncian que no recibieron el pago de su trabajo, entonces deja de ser la casa de quienes crean los textiles para convertirse únicamente en la oficina desde donde se administran las fotografías oficiales.

¿DE QUÉ SIRVE UNA CASA DE LAS ARTESANÍAS SI, CUANDO CATORCE MUJERES DENUNCIAN QUE ALBERTO LÓPEZ GÓMEZ NO LES PAGÓ SU TRABAJO, LAS INSTITUCIONES TAMBIÉN GUARDAN SILENCIO?

Chiapas en la Mira

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