LYSETTE LAMEIRO HABLA DE CONGRUENCIA, PERO EL INSTITUTO DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA NO ENTREGA RESULTADOS

 LYSETTE LAMEIRO HABLA DE CONGRUENCIA, PERO EL INSTITUTO DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA NO ENTREGA RESULTADOS

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Chiapas | 30 de julio de 2026
@ChiapasEnLaMira

“Servicio al pueblo exige convicción y un profundo amor por la patria”, afirma Lysette Raquel Lameiro Camacho, presidenta del Consejo Directivo y rectora del Instituto de Administración Pública del Estado de Chiapas.

Habla de profesionalización, capacitación, buenas prácticas, congruencia y amor por Chiapas. El discurso está correctamente construido. Lo que no parece corresponder con esas palabras son los resultados de su propia gestión.

Lysette Raquel Lameiro Camacho asumió la titularidad del Instituto de Administración Pública del Estado de Chiapas en diciembre de 2024. Un documento público establece que su nombramiento fue conferido el 8 de diciembre de ese año. Desde entonces han transcurrido más de 19 meses, tiempo suficiente para que la llamada “nueva era” del organismo comenzara a mostrar resultados académicos, institucionales y municipales verificables. (IAP Chiapas⁠)

Pero el dato que exhibe el tamaño del rezago provino del propio Instituto de Administración Pública del Estado de Chiapas: durante 2025 solamente trabajaba de manera conjunta con 13 municipios mediante el Programa de Desarrollo Institucional Municipal.

Chiapas tiene 124 municipios.

Eso significa que 111 ayuntamientos quedaron fuera de ese programa y que apenas poco más del 10 por ciento de los gobiernos municipales participaba en el esquema anunciado por el instituto. No es una cifra para presumir. Es una señal de cobertura insuficiente, falta de convocatoria o incapacidad para convertir a la institución en el organismo rector de la profesionalización municipal que Chiapas necesita. (IAP Chiapas⁠)

La institución que debería formar cuadros técnicos, fortalecer administraciones municipales y elevar la calidad del servicio público terminó reconociendo que trabajaba únicamente con 13 ayuntamientos. Frente a esa realidad, hablar de que “todos los servidores del pueblo necesitamos profesionalizarnos” parece más una admisión del fracaso que la presentación de un resultado.

Porque profesionalizar no es tomarse fotografías, firmar convenios, organizar ceremonias ni llenar las redes sociales con palabras como humanismo, transformación y nueva era.

Profesionalizar significa construir programas académicos exigentes, ampliar la cobertura territorial, certificar competencias, evaluar resultados, acompañar a los municipios con mayores carencias y demostrar que la capacitación se traduce en mejores gobiernos.

El Instituto de Administración Pública del Estado de Chiapas se presenta oficialmente como una institución educativa privada, constituida como asociación civil y donataria autorizada, con casi cinco décadas de experiencia en administración pública. Su responsabilidad, por tanto, no es menor: debe ofrecer formación de calidad, capacitación para el trabajo y certificación de competencias laborales. (IAP Chiapas⁠)

Sin embargo, desde la llegada de Lysette Raquel Lameiro Camacho, el nivel académico, la capacidad de convocatoria y el liderazgo institucional han sido cuestionados. La percepción que crece es que el organismo perdió profundidad académica y ganó exposición política.

La rectora aparece constantemente en reuniones, convenios, encuentros y actividades junto a funcionarios y actores políticos. La pregunta legítima es si esas relaciones están fortaleciendo verdaderamente la formación de los servidores públicos o si el instituto está siendo utilizado como una plataforma de posicionamiento personal.

Cuando una titular recorre espacios públicos, acompaña figuras políticas y convierte cada actividad institucional en una pieza de promoción, debe explicar con claridad dónde termina su función académica y dónde comienza una eventual construcción electoral.

No basta con declarar que nadie debe sorprender a los servidores públicos realizando malas prácticas. La primera obligación de quien pronuncia esas palabras es transparentar su propia actuación, los recursos que administra, los convenios que firma, los criterios con los que contrata, los resultados académicos obtenidos y el impacto real de cada programa.

El Instituto de Administración Pública del Estado de Chiapas no puede convertirse en caja chica, agencia de relaciones públicas, oficina de colocación de amistades ni trampolín para aspiraciones políticas. Si existen dudas sobre el uso de sus recursos y su agenda institucional, corresponde a su titular despejarlas con información pública, comprobable y detallada.

La congruencia no se proclama en un micrófono. Se demuestra.

Se demuestra evitando el uso personalizado de una institución.

Se demuestra elevando el nivel académico.

Se demuestra capacitando a los 124 ayuntamientos y no conformándose con llegar a 13.

Se demuestra publicando indicadores de desempeño.

Se demuestra separando claramente la formación profesional de cualquier proyecto político personal.

Y frente a la creciente exposición política de funcionarios y titulares de organismos, también hay una autoridad electoral que tendría que observar con atención: el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana del Estado de Chiapas, encabezado desde el 1 de noviembre de 2025 por Marina Martha López Santiago. (Central Electoral⁠)

Hasta ahora, no se conoce un posicionamiento público específico de su consejera presidenta sobre el uso de instituciones académicas, organismos públicos o asociaciones vinculadas al servicio gubernamental como posibles plataformas anticipadas de promoción política.

El silencio institucional no ayuda.

El Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana del Estado de Chiapas no tendría que esperar al inicio formal de una elección para recordar que la equidad política también puede deteriorarse mucho antes de una campaña. Cuando los recursos, las agendas, las estructuras y la imagen de una institución se confunden con la promoción de una persona, la autoridad electoral debe vigilar, documentar y, cuando corresponda, actuar.

Lysette Raquel Lameiro Camacho dice que Chiapas necesita servidores congruentes, con convicción y con amor.

Tiene razón.

Pero esa exigencia también la incluye.

No puede pedir profesionalización mientras el Instituto de Administración Pública del Estado de Chiapas registra una cobertura mínima entre los ayuntamientos. No puede hablar de buenas prácticas sin transparentar plenamente los resultados de su administración. No puede invocar la congruencia mientras la institución es percibida cada vez más como escenario de relaciones políticas y menos como un centro de rigor académico.

Chiapas no necesita más discursos cuidadosamente redactados.

Necesita instituciones que funcionen.

Necesita servidoras y servidores preparados.

Necesita ayuntamientos capaces de administrar recursos, integrar expedientes, cumplir obligaciones de transparencia y atender con eficiencia a la ciudadanía.

Y necesita que el Instituto de Administración Pública del Estado de Chiapas deje de mirarse como escaparate y vuelva a entenderse como una institución educativa.

Porque cuando únicamente 13 de 124 municipios participan en un programa de profesionalización, la pregunta no es cuánto amor dicen sentir sus titulares por Chiapas.

La pregunta es por qué, después de más de un año y medio de gestión, los resultados continúan siendo tan pequeños.

¿CON QUÉ AUTORIDAD SE HABLA DE CONGRUENCIA CUANDO EL INSTITUTO DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DEL ESTADO DE CHIAPAS NO PUEDE DEMOSTRAR RESULTADOS A LA ALTURA DE SU DISCURSO?

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Chiapas en la Mira

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