VIRIDIANA FIGUEROA: ¿DIRECTORA DEL COBACH O ASPIRANTE DE MORENA EN CAMPAÑA POR TAPACHULA?
VIRIDIANA FIGUEROA: ¿DIRECTORA DEL COBACH O ASPIRANTE DE MORENA EN CAMPAÑA POR TAPACHULA?
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas | 8 de agosto de 2026
ChiapasEnLaMira
El problema no es que Viridiana Figueroa García tenga preferencias políticas.
Tiene derecho.
El problema comienza cuando recordamos que Viridiana no es una militante cualquiera que llegó este sábado a una reunión de Morena.
Es la directora general del Colegio de Bachilleres de Chiapas.
Tiene bajo su responsabilidad una institución pública que atiende a más de 85 mil estudiantes en 338 centros escolares distribuidos por todo Chiapas. La propia Ley del COBACH establece que a la Dirección General le corresponde atender problemas académicos y administrativos, conducir la institución, administrar recursos, presentar presupuestos y tomar decisiones sobre su personal.
Pero este sábado Viridiana no apareció hablando de planes de estudio.
No habló como directora del COBACH.
Habló de Morena.
NO FUE A ESCUCHAR: ENCABEZÓ LA ASAMBLEA
La reunión realizada este sábado 8 de agosto en Tapachula fue presentada públicamente como una Asamblea Informativa de Unidad de Morena, encabezada por la propia Viridiana Figueroa García y acompañada por liderazgos y militantes del partido.
Y hay una diferencia enorme entre asistir y encabezar.
Viridiana tomó el micrófono y habló de Morena como “nuestro partido”.
Pidió trabajar con responsabilidad para el partido.
Agradeció a militantes que, según sus propias palabras, caminan “casa por casa, calle por calle”.
Reconoció a operadores y personajes de Morena.
Habló de Claudia Sheinbaum.
Habló de Eduardo Ramírez.
Habló de unidad.
Habló de caminar juntos.
Eso ya no parece una funcionaria que casualmente pasó a saludar.
Es participación política activa.
Y entonces surge una pregunta legítima:
¿DÓNDE TERMINA VIRIDIANA FIGUEROA, LA DIRECTORA GENERAL DEL COBACH, Y DÓNDE EMPIEZA VIRIDIANA FIGUEROA, LA ASPIRANTE POLÍTICA DE TAPACHULA?
¿PUEDE HACERLO?
Aquí hay que ser precisos.
La respuesta no es simplemente “no”.
El Tribunal Electoral ha sostenido que las personas servidoras públicas pueden asistir a actividades partidistas o proselitistas en días inhábiles. La sola presencia, por sí misma, no constituye necesariamente una infracción.
Y este evento ocurrió en sábado.
Pero hay otra parte que algunos preferirán no leer.
El mismo Tribunal ha establecido que ese derecho no es absoluto. Cuando existe participación activa de una persona servidora pública, deben revisarse sus expresiones, el contexto y, especialmente, si utiliza su investidura para favorecer una opción política o influir indebidamente en la ciudadanía. Y en ningún caso está permitido utilizar recursos públicos con fines partidistas.
Por eso el cuestionamiento no puede quedarse en:
“Era sábado”.
No.
Hay que preguntar algo más.
¿Quién organizó?
¿Quién pagó?
¿Quién convocó?
¿Hubo personal del COBACH?
¿Hubo funcionarios subordinados?
¿Se utilizaron vehículos oficiales?
¿Hubo viáticos?
¿Hubo personal institucional tomando fotografías, grabando o realizando logística?
¿Se utilizaron cuentas, directorios, teléfonos, grupos o infraestructura vinculada al Colegio?
Si todo salió de recursos privados y partidistas, que se diga.
Y si no fue así, entonces la discusión cambia completamente.
La Ley de Responsabilidades Administrativas de Chiapas obliga a las personas servidoras públicas a actuar con legalidad, imparcialidad, integridad y objetividad, y les prohíbe utilizar su cargo para obtener beneficios personales o para terceros. También establece responsabilidades por el desvío de recursos públicos, sean humanos, materiales o financieros.
Así que las preguntas no son caprichosas.
Son las que corresponden cuando una alta funcionaria estatal encabeza un acto partidista.
EL COBACH NO ES UN COMITÉ DE MORENA
Eso debería quedar perfectamente claro.
El Colegio de Bachilleres de Chiapas no pertenece a Morena.
No pertenece al Partido Verde.
No pertenece al gobernador.
Y tampoco pertenece a Viridiana Figueroa.
Es una institución pública.
Sus estudiantes pueden ser de Morena, del PAN, del PRI, del Verde, del PT, de Movimiento Ciudadano o de ningún partido.
Sus docentes también.
Sus trabajadores también.
Por eso quien dirige una institución educativa de ese tamaño tiene una responsabilidad política adicional:
no confundir la estructura del Estado con la estructura de un partido.
Viridiana puede militar.
Puede tener aspiraciones.
Puede querer ser presidenta municipal de Tapachula.
Puede recorrer colonias en su tiempo libre.
Todo eso forma parte de sus derechos.
Pero no puede pretender que resulte irrelevante que, mientras dirige uno de los subsistemas educativos más grandes de Chiapas, aparezca simultáneamente encabezando actos donde se llama a trabajar por Morena.
La frontera tiene que existir.
Y VIRIDIANA YA ESTÁ PENSANDO EN 2027
Tampoco estamos inventando una aspiración política.
Desde mayo de este año, Viridiana Figueroa reconoció públicamente que su nombre forma parte de la conversación rumbo a 2027 en Tapachula.
Entonces cambia por completo la lectura de estas reuniones.
Ya no podemos observar cada caminata, cada asamblea, cada aparición territorial y cada discurso partidista como actos aislados.
Existe contexto.
Hay una funcionaria.
Hay una exposición creciente.
Hay una ciudad.
Y hay una elección municipal en el horizonte.
La ciudadanía tiene derecho a preguntarse si está viendo actividad partidista ordinaria…
o el calentamiento anticipado de una aspiración.
VIRIDIANA TAMPOCO NACIÓ POLÍTICAMENTE EN MORENA
Y aquí entra nuevamente la memoria.
Porque ahora el discurso habla de “nuestro movimiento”, de la Cuarta Transformación y de Morena como si toda la historia política de Viridiana hubiera comenzado ahí.
No fue así.
En 2015, Viridiana Figueroa García fue electa diputada local por Tapachula Norte mediante la coalición integrada por PRI, Partido Verde, Nueva Alianza y Chiapas Unido. El propio registro del IEPC la ubica como candidata propietaria de aquella alianza.
Era el Chiapas de Manuel Velasco Coello.
Era otra época.
Otro discurso.
Otros colores.
Otro movimiento.
Después también ocupó la Segunda Regiduría del Ayuntamiento de Tapachula, cargo del que solicitó separación en 2021. Ese antecedente aparece documentado en publicaciones oficiales del estado.
Hoy es Morena.
Perfecto.
La gente puede cambiar de partido.
Lo que no puede cambiar es la historia.
Y eso importa porque ahora Viridiana habla de Morena como un movimiento que escucha, acompaña y transforma.
Bien.
Pero quienes quieren gobernar una ciudad no solamente deben explicar hacia dónde quieren ir.
También deben explicar de dónde vienen.
DEL VERDE A MORENA Y DEL COBACH A… ¿PALACIO MUNICIPAL?
Ahí está la pregunta que empieza a tomar forma.
Viridiana fue diputada.
Fue regidora.
Hoy dirige el COBACH.
Y su nombre ya aparece abiertamente alrededor de la sucesión municipal de Tapachula.
Nada de eso es ilegal.
Tampoco hay que disfrazarlo.
Estamos frente a una política profesional.
Con trayectoria.
Con grupos.
Con relaciones.
Con estructura.
Y aparentemente con aspiraciones.
Entonces que se le mida como tal.
No solamente como la sonriente directora del Colegio de Bachilleres.
Porque si quiere entrar a la disputa por Tapachula, también entrará su expediente político.
Sus partidos anteriores.
Sus cargos.
Sus resultados.
Sus alianzas.
Sus discursos.
Y lo que está haciendo hoy con la posición pública que ocupa.
“ESCUCHAR AL PUEBLO”
En la asamblea se habló mucho de escuchar.
“Escuchar al pueblo”.
“Escuchar las demandas”.
“Escuchar las necesidades”.
Suena muy bien.
Pero sería interesante empezar por escuchar también otra pregunta:
¿QUIÉN ESTÁ ATENDIENDO EL COBACH MIENTRAS SU DIRECTORA CONSTRUYE PRESENCIA POLÍTICA EN TAPACHULA?
No es una institución pequeña.
Son 338 centros escolares.
Más de 85 mil estudiantes.
Miles de trabajadores.
Presupuesto público.
Infraestructura.
Problemas académicos.
Relaciones laborales.
Necesidades administrativas.
Y una responsabilidad educativa que debería consumir bastante tiempo.
Por eso la discusión no consiste en prohibirle a Viridiana hacer política.
Consiste en establecer prioridades.
Si su prioridad es el COBACH, que se note.
Si su prioridad es Tapachula 2027, también sería conveniente saberlo.
Y si pretende hacer las dos cosas simultáneamente, tendrá que aceptar un escrutinio mucho mayor.
UNA SILLA PÚBLICA NO PUEDE CONVERTIRSE EN TRAMPOLÍN
Este es un viejo vicio de la política mexicana.
Llegar a una dependencia.
Construir imagen.
Recorrer municipios.
Multiplicar fotografías.
Fortalecer relaciones.
Aparecer en eventos.
Y cuando se acerca la siguiente elección, utilizar todo ese posicionamiento para saltar hacia otro cargo.
Después viene otro.
Y otro.
Y otro.
Los puestos públicos terminan convertidos en escalones.
La pregunta es si el COBACH está siendo administrado exclusivamente como una institución educativa o si también está funcionando, aunque sea indirectamente, como plataforma de posicionamiento político para su directora.
Eso es precisamente lo que Viridiana debería despejar.
No con otro discurso.
Con transparencia.
QUE ENSEÑEN LAS CUENTAS DEL EVENTO
Hay una manera muy sencilla de terminar con buena parte de las dudas.
Que se informe quién financió esta asamblea.
Quién pagó el lugar.
Quién pagó sonido.
Quién trasladó a los participantes.
Quién contrató logística.
Quién produjo fotografías y videos.
Y, sobre todo:
que el COBACH informe si utilizó un solo peso, vehículo, trabajador, teléfono, equipo o recurso institucional relacionado con esta actividad partidista.
Si la respuesta es cero, perfecto.
Que quede documentado.
Porque la mejor defensa frente a una sospecha no es indignarse.
Es transparentar.
MORENA DICE QUE NO ES COMO LOS DE ANTES
Entonces debería demostrarlo.
Porque durante décadas criticamos que PRI y PAN utilizaran funcionarios, estructuras gubernamentales y cargos públicos para construir maquinaria electoral.
Morena llegó prometiendo que eso se acabaría.
Pues ésa es precisamente la vara con la que debe medirse.
No puede llamarse transformación a repetir una práctica simplemente porque ahora el color de las camisetas cambió.
Y Viridiana Figueroa debería entenderlo perfectamente.
Porque si quiere ser parte de la conversación de 2027, adelante.
Pero entonces deberá acostumbrarse también a otra conversación:
la de la rendición de cuentas.
Hoy dirige el COBACH.
Mañana quizá quiera dirigir Tapachula.
Antes de pedir esa oportunidad, hay preguntas que deberá responder.
¿Dónde termina la funcionaria?
¿Dónde comienza la militante?
¿Quién paga su actividad política?
¿Quién la acompaña?
¿Con qué recursos?
¿Y hasta qué punto su actual cargo está ayudando a construir a la aspirante?
Porque una cosa es ejercer derechos políticos.
Y otra muy diferente sería utilizar un puesto público para preparar el siguiente.
EL COBACH ES PARA EDUCAR A LAS JUVENTUDES DE CHIAPAS, NO PARA CONSTRUIR UNA CANDIDATURA EN TAPACHULA.
Y si Viridiana Figueroa quiere demostrar que ambas cosas están perfectamente separadas, tiene una oportunidad muy sencilla:
QUE ABRA LAS CUENTAS, QUE MARQUE LA FRONTERA Y QUE EXPLIQUE EN QUÉ MOMENTO HABLA LA DIRECTORA DEL COBACH… Y EN QUÉ MOMENTO HABLA LA ASPIRANTE A 2027.
Porque Tapachula tiene memoria.
Y nosotros también
