MARISA FLORES AGUILAR: LLEGÓ COMO LA PRIMERA DIRECTORA Y HABRÍA DEJADO A 50 FAMILIAS SIN SUSTENTO
MARISA FLORES AGUILAR: LLEGÓ COMO LA PRIMERA DIRECTORA Y HABRÍA DEJADO A 50 FAMILIAS SIN SUSTENTO
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas | 13 de agosto de 2026
@ChiapasEnLaMira
Marisa Guadalupe Flores Aguilar regresó al Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez con una historia perfecta para el discurso institucional.
Chiapaneca.
Egresada del propio Tecnológico como ingeniera bioquímica en Productos Naturales.
Maestra en Ciencias en Enseñanza de las Ciencias.
Doctora en Administración.
Y la primera mujer en dirigir el instituto donde comenzó su formación profesional.
El nombramiento fue presentado como un avance histórico para el liderazgo femenino. La fotografía era impecable.
Pero detrás de la ceremonia comienza a contarse otra historia.
Trabajadores y personas cercanas a la comunidad tecnológica aseguran que Flores Aguilar llegó con una actitud déspota y prepotente. La señalan por tomar decisiones sin diálogo y por separar a alrededor de 50 trabajadores contratados por honorarios.
Entre las personas afectadas habría trabajadores con más de 14 años prestando sus servicios en el Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez.
Catorce años trabajando para una institución sin obtener estabilidad laboral.
Catorce años cumpliendo horarios, funciones y responsabilidades.
Y bastó una decisión administrativa para dejarlos fuera.
Es verdad que un contrato por honorarios no representa automáticamente una plaza definitiva. Pero utilizar esa figura durante más de una década para cubrir necesidades permanentes y después despedir al personal como si fuera desechable también exhibe una forma de precarización laboral.
No son solamente 50 contratos cancelados.
Son 50 personas.
Son aproximadamente 50 familias que perdieron una fuente de sustento.
Son trabajadores que durante años mantuvieron en funcionamiento áreas del instituto sin recibir la seguridad laboral correspondiente a su antigüedad real.
DE COMITÁN A OAXACA Y DE OAXACA A TUXTLA
Flores Aguilar no llegó como una funcionaria inexperta.
En 2015 ya aparecía como subdirectora de Planeación del Instituto Tecnológico de Comitán. En 2018 figuró como representante institucional ante el Programa para el Desarrollo Profesional Docente.
El 1 de diciembre de 2022 asumió la Dirección del Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca. Permaneció ahí hasta mayo de 2026, cuando concluyó su gestión y posteriormente fue nombrada directora del Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez.
Su paso por Oaxaca no terminó sin cuestionamientos.
Docentes y personal sindicalizado solicitaron públicamente su sustitución y exigieron transparencia. En publicaciones difundidas durante ese conflicto se formularon señalamientos sobre presuntas irregularidades administrativas y el manejo de recursos.
Esas acusaciones no equivalen a una responsabilidad comprobada. Necesitan auditorías, documentos y una resolución institucional.
Pero forman parte de su trayectoria y deben aclararse.
El Tecnológico Nacional de México no ha explicado públicamente si investigó las inconformidades, si realizó una auditoría, si encontró irregularidades o si Flores Aguilar solventó cada señalamiento.
Tampoco ha informado bajo qué evaluación decidió que, después de enfrentar reclamos en Oaxaca, era la persona indicada para asumir la conducción de uno de los tecnológicos más importantes de Chiapas.
El 6 de mayo de 2026 fue presentado el nuevo director del Tecnológico del Valle de Oaxaca. Ese mismo día se formalizó en Tuxtla el nombramiento de Flores Aguilar.
Salió de una institución cuestionada por trabajadores y apareció en otra como símbolo de renovación.
El traslado fue rápido.
Las explicaciones no llegaron con ella.
¿QUIÉNES SALIERON Y QUIÉNES ENTRARON?
Si alrededor de 50 personas contratadas por honorarios fueron separadas, la directora debe publicar la información completa.
¿Cuántos contratos no fueron renovados?
¿Qué funciones desempeñaban?
¿Cuántos años llevaba trabajando cada persona?
¿Quién evaluó su desempeño?
¿Qué criterios técnicos justificaron su salida?
¿Esas actividades dejaron de ser necesarias o serán realizadas por nuevo personal?
¿Habrá nuevas contrataciones?
¿Quiénes ocuparán esos espacios?
¿Fueron despedidos por razones financieras, administrativas o laborales, o para abrir posiciones destinadas a personas cercanas a la nueva Dirección?
Cuando una administración llega, retira en bloque a decenas de trabajadores y después comienza a formar su propio equipo, la transparencia debe ser inmediata. De lo contrario, la “reestructuración” puede terminar convertida en una limpia para sustituir experiencia por lealtades.
Flores Aguilar tiene un doctorado en Administración. Sabe que una institución no puede remover a decenas de personas sin diagnóstico, evaluación, justificación, plan de transición y medición del impacto operativo.
También sabe que detrás de cada contrato hay una familia.
Si encontró aviadores, duplicidad de funciones, irregularidades o personal que no cumplía, debe documentarlo.
Si el problema era presupuestal, debe informar cuánto gastaba el instituto en honorarios y cuánto pretende ahorrar.
Si los contratos concluyeron legalmente, que lo explique.
La legalidad contractual, sin embargo, no elimina la responsabilidad ética de una institución que mantuvo durante años a trabajadores realizando funciones permanentes sin reconocerles estabilidad.
SER LA PRIMERA MUJER NO ES UN SALVOCONDUCTO
Que una mujer llegue por primera vez a la Dirección del Tecnológico de Tuxtla representa un hecho importante.
Pero el liderazgo femenino no puede utilizarse como propaganda para encubrir prácticas autoritarias, si estas se confirman.
Una mujer también puede ejercer el poder con prepotencia.
Una mujer también debe rendir cuentas.
Una mujer también puede tomar decisiones que afecten injustamente a otras personas.
La igualdad no consiste en evitar la crítica hacia las funcionarias. Consiste en evaluarlas con el mismo rigor aplicado a cualquier hombre que ejerce poder público.
La directora debe tener oportunidad de responder a estos señalamientos. Le corresponde aclarar cuántas personas salieron realmente, por qué fueron separadas y qué pasará con las funciones o contratos que dejaron disponibles.
LA HISTORIA OFICIAL Y LA HISTORIA QUE COMIENZA A CONTARSE
La versión oficial dice que una egresada volvió a casa para convertirse en la primera directora del Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez.
La versión que circula entre trabajadores habla de una funcionaria que llegó con prepotencia, removió personal y dejó a decenas de familias sin sustento.
Las dos historias están frente a frente.
Flores Aguilar puede despejar las dudas publicando su diagnóstico institucional, el programa de reestructuración, la relación de contratos cancelados, los criterios utilizados y las nuevas contrataciones que lleguen a realizarse.
También debe presentar los resultados y auditorías correspondientes a su gestión en el Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca.
Su preparación académica y experiencia directiva no disminuyen la exigencia.
La aumentan.
Flores Aguilar no está aprendiendo a administrar. Viene de hacerlo durante años.
Llegó como la primera mujer en ocupar la Dirección y con el discurso de fortalecer una institución que conoce desde estudiante.
Pero si una de sus primeras decisiones fue separar a alrededor de 50 trabajadores, algunos con más de 14 años de servicio, el Tecnológico merece conocer los criterios, las evaluaciones y las razones administrativas que sustentaron la medida.
También debe informar si esos puestos desaparecerán o serán ocupados por nuevas personas.
Flores Aguilar tiene derecho a responder y aclarar los señalamientos.
La comunidad tecnológica tiene derecho a conocer la verdad.
Porque hacer historia no consiste únicamente en ocupar por primera vez una oficina.
También importa lo que se hace desde ella.
¿La primera decisión histórica de la primera directora del Tecnológico de Tuxtla fue dejar sin sustento a 50 familias para abrirles espacio a quiénes?
CONTINUARÁ…
