MARIO GUILLÉN: DE COMITÁN AL CONGRESO, LA CARRERA DE UN POLÍTICO QUE SIEMPRE ENCUENTRA CARGOS PERO NUNCA SOLUCIONES
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MARIO GUILLÉN: DE COMITÁN AL CONGRESO, LA CARRERA DE UN POLÍTICO QUE SIEMPRE ENCUENTRA CARGOS PERO NUNCA SOLUCIONES
Por @ChiapasEnLaMira | Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 26 de agosto de 2026
Mario Francisco Guillén Guillén sabe subir. Secretario de Atención Ciudadana en Comitán, secretario municipal, director de gobierno municipal, coordinador de asesores, diputado federal, y ahora, por segundo año consecutivo, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Chiapas. Un currículum impecable de acumulación de poder. Lo que no aparece en ninguna línea de esa trayectoria es un solo cargo del que se le recuerde por haber resuelto, de fondo, el problema de alguien más que no fuera él mismo.
Esta semana quedó de nuevo la prueba. Ante trabajadores de base que exigen desde hace más de 25 años su derecho a la jubilación, Guillén respondió con la fórmula que domina a la perfección: reconocer el problema sin comprometerse jamás con la solución. Admitió que el conflicto es viejo, que no es exclusivo del Congreso, que ya se reunió con el exdirector del ISSTECH, que ha habido mesas de trabajo. Y después, con la misma tranquilidad, remató que no ha encontrado alternativas. Veinticinco años de un problema y la mejor respuesta de quien preside la Junta de Coordinación Política es “no la hemos encontrado”. Eso no es honestidad, es abandono institucional con micrófono abierto.
Más grave todavía es el argumento que usó para explicar el origen del conflicto: dijo que el esquema de afiliación al IMSS que dejó fuera a estos trabajadores del derecho a pensión fue aceptado por ellos mismos al momento de su contratación. Es decir, Guillén traslada la responsabilidad de una precariedad estructural, diseñada por las propias instituciones del Estado, a las secretarias y trabajadores que firmaron un contrato hace tres décadas sin margen real de negociación. Culpar a la víctima de un esquema laboral defectuoso no es un análisis técnico, es una manera elegante de lavarse las manos.
Guillén tomó protesta como diputado local el 1 de octubre de 2024 y, según su propio relato, se encontró el edificio tomado por estos mismos trabajadores exigiendo adeudos. Resolvió esa demanda puntual. Pero el problema de fondo —la pensión, la jubilación digna— sigue exactamente donde estaba entonces, con el agravante de que quienes lo reclaman hoy son un año más viejos y un año más cerca de morir sin haberlo conseguido. Cuando un funcionario lleva casi dos años al frente del órgano político más poderoso del Congreso y su balance ante una demanda de vida o muerte se resume en “las puertas siempre van a estar abiertas”, lo que en realidad está diciendo es que las puertas están abiertas para escuchar, no para actuar.
La pregunta que Mario Guillén Guillén no puede seguir esquivando es si su papel al frente de la Jucopo es administrar el poder o administrar el desgaste de quienes se lo reclaman. Porque mientras él construye una carrera política sólida, cargo tras cargo, los trabajadores que hoy protestan siguen exactamente en el mismo lugar en el que estaban hace 25 años: esperando una pensión que un político con ese nivel de experiencia debería, a estas alturas, saber cómo conseguir.
