MARÍA MANDIOLA: DE LA TRIBUNA A LAS TORTILLAS; ¿INFORME LEGISLATIVO O PRECAMPAÑA DISFRAZADA EN TUXTLA?

 MARÍA MANDIOLA: DE LA TRIBUNA A LAS TORTILLAS; ¿INFORME LEGISLATIVO O PRECAMPAÑA DISFRAZADA EN TUXTLA?

MARÍA MANDIOLA: DE LA TRIBUNA A LAS TORTILLAS; ¿INFORME LEGISLATIVO O PRECAMPAÑA DISFRAZADA EN TUXTLA?

COLUMNA DE OPINIÓN | CHIAPAS EN LA MIRA

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas | 10 de agosto de 2026
@ChiapasEnLaMira

Dicen que con la comida no se juega.

Pero en Tuxtla parece que hasta las tortillas ya entraron a la disputa por 2027.

En días recientes comenzaron a circular imágenes de papel para envolver tortillas con el nombre y la imagen de la diputada local María Mandiola Totoricagüena, como parte de la promoción de su Segundo Informe de Actividades Legislativas y de Gestión.

Ya solamente faltaría que la tortilla viniera sellada:

“Hecho en Tuxtla, cortesía de su diputada”.

El asunto puede provocar risa.

Pero detrás del papel hay una pregunta seria:

¿HASTA DÓNDE TERMINA LA RENDICIÓN DE CUENTAS Y DÓNDE COMIENZA EL POSICIONAMIENTO PERSONAL RUMBO A 2027?

Porque María Mandiola ya no aparece solamente en el Congreso.

Está en colonias.

Está en recorridos.

Está entregando apoyos.

Está promoviendo su nombre.

Está en redes.

Está en informes.

Y ahora hasta aparece a la hora de los tacos.

Su actividad territorial tampoco es nueva. En su Primer Informe, el propio Congreso destacó que había visitado 86 colonias, atendido directamente a más de 700 personas y realizado 175 gestiones bajo programas como “Mandiola en tu Colonia”.

Entonces no hay que hacerse los sorprendidos.

María Mandiola lleva tiempo construyendo territorio.

Y si eso termina o no en una candidatura por Tuxtla dependerá de Morena y de los tiempos electorales.

Pero políticamente la ruta comienza a verse bastante clara.

DEL EJECUTIVO AL CONGRESO

Mandiola tampoco es una recién llegada a la política.

Antes de convertirse en diputada ya había ocupado responsabilidades dentro de la administración pública y otros espacios políticos y municipales.

Hoy es diputada local de Morena por el Distrito 02 y preside la Comisión de Hacienda del Congreso.

Es decir:

María Mandiola ya estuvo en el Ejecutivo.

Ahora está en el Legislativo.

Tiene experiencia empresarial.

Tiene estructura.

Tiene relaciones.

Tiene exposición.

Y tiene una ventaja que muchos aspirantes quisieran:

lleva años viviendo alrededor del poder.

Precisamente por eso hay que exigirle más.

Porque cuando alguien quiere venderse como opción para gobernar Tuxtla, no basta con recorrer colonias y preguntar “¿en qué puedo servirte?”.

También hay que abrir su expediente.

TRES LUMINARIAS Y UNA CIUDAD DE CASI 600 MIL HABITANTES

Uno de los episodios más ilustrativos ocurrió recientemente en Real del Bosque.

Mandiola presumió públicamente haber atendido una petición de vecinos relacionada con luminarias para mejorar la seguridad. Otro reporte local señaló que la entrega consistió en tres luminarias.

Tres.

No trescientas.

Tres luminarias.

Y aquí viene el problema con la política de Instagram.

Una gestión pequeña puede ser útil para quienes la reciben. Nadie tendría por qué despreciarla.

Pero convertir tres luminarias en una gran epopeya política también merece perspectiva.

Tuxtla tiene problemas serios de alumbrado, inseguridad, drenajes, movilidad, basura, agua y crecimiento urbano.

Entonces, si una diputada que además preside la Comisión de Hacienda quiere perfilarse como solucionadora de los problemas metropolitanos, la pregunta no es cuántas fotografías produjo la entrega.

La pregunta es:

¿CUÁL ES SU PROPUESTA DE CIUDAD?

Porque una alcaldesa no puede gobernar Tuxtla cargando tres focos en la cajuela.

También ha difundido la entrega de un tinaco a una familia, presentándolo como parte de su gestión social.

Otra vez:

Para la familia beneficiada seguramente es importante.

Pero para evaluar a quien eventualmente pretende gobernar la capital necesitamos algo más.

¿Dónde está el plan hídrico?

¿Dónde está la propuesta de movilidad?

¿Dónde está la estrategia de seguridad urbana?

¿Dónde está la política de residuos?

¿Dónde está la visión metropolitana?

¿Dónde están las iniciativas capaces de transformar estructuralmente Tuxtla?

Porque repartir un tinaco es gestión.

Resolver el agua de una ciudad es gobierno.

Y son cosas completamente distintas.

LA DIPUTADA QUE PRESIDE HACIENDA

Aquí hay otro punto que debería preocupar mucho más que las fotografías.

María Mandiola preside la Comisión de Hacienda del Congreso de Chiapas.

No es una comisión decorativa.

Por ahí pasan decisiones relacionadas con recursos públicos, municipios, cuentas y asuntos financieros.

Eso coloca a Mandiola en una posición de enorme responsabilidad.

Por eso, si quiere presentar credenciales para gobernar Tuxtla, habría que revisar con lupa su producción legislativa.

El registro parlamentario muestra, por ejemplo, una iniciativa presentada por ella en octubre de 2025 para reformar la Ley de Movilidad y Transporte de Chiapas.

Y entonces comienza el examen que deberían hacer los ciudadanos:

¿Cuántas iniciativas propias presentó?

¿Cuántas fueron aprobadas?

¿Cuáles transformaron realmente la vida de los tuxtlecos?

¿Qué hizo desde Hacienda para fortalecer la fiscalización municipal?

¿Qué postura tuvo frente a las cuentas públicas cuestionadas?

¿Qué hizo para impedir que los ayuntamientos gasten mal?

Porque un informe político puede llenar un salón.

Un expediente legislativo se llena con resultados.

Y LUEGO ESTÁ LA FERRETERÍA

Aquí la historia se vuelve todavía más incómoda.

María Mandiola pertenece a una familia ligada desde hace décadas a Ferretera Mandiola.

En mayo de este año, aproximadamente 40 trabajadores realizaron una protesta en Tuxtla.

¿La razón?

El reparto de utilidades.

Trabajadores denunciaron haber recibido cantidades de apenas 68 o 69 pesos por ese concepto. También señalaron presuntas horas extras no pagadas, descuentos injustificados y falta de claridad en prestaciones y conceptos salariales.

Y aquí conviene ser rigurosos.

Las acusaciones pertenecen a los trabajadores y deben ser aclaradas por la empresa. Una protesta no acredita automáticamente una violación laboral.

Tampoco sería responsable afirmar como hecho aquello que no haya sido plenamente documentado.

Pero lo que sí está documentado es la protesta.

Y políticamente eso pesa.

Mucho.

Porque María Mandiola ha construido parte de su trayectoria pública hablando de mujeres, igualdad, derechos y humanismo.

Entonces resulta inevitable preguntar:

¿CÓMO SE CONCILIA EL HUMANISMO DEL DISCURSO CON TRABAJADORES PROTESTANDO POR UTILIDADES DE 68 PESOS?

No es un asunto menor.

Es quizá una de las pruebas más interesantes para cualquier político empresario.

Porque hablar de justicia social desde una tribuna cuesta poco.

La verdadera prueba está en cómo se trata al trabajador cuando toca repartir dinero.

DE FUNCIONARIA A DIPUTADA: ¿Y QUÉ CAMBIÓ?

María Mandiola ha ocupado responsabilidades públicas antes de llegar al Congreso.

Ahí habló de reducir desigualdades, mejorar condiciones para las mujeres y fortalecer políticas públicas.

Perfecto.

Ahora sería válido preguntarle:

¿Qué problemática estructural dejó resuelta?

¿Qué indicadores cambiaron?

¿Qué programas sobrevivieron?

¿Qué transformación produjo que pueda medirse hoy?

Porque existe una costumbre muy cómoda en la política mexicana:

cada cargo se presenta como si hubiera sido extraordinario.

Funcionaria exitosa.

Diputada exitosa.

Gestora exitosa.

Empresaria exitosa.

Y finalmente candidata exitosa.

Todo perfecto.

Hasta que alguien pregunta:

¿DÓNDE ESTÁN LOS RESULTADOS?

Ahí comienza el silencio.

EL SEGUNDO INFORME Y LA PREGUNTA DEL MILLÓN

María Mandiola presentó su Segundo Informe de Actividades Legislativas y de Gestión.

Nada irregular en informar.

Es parte de la responsabilidad de una representante popular.

Lo cuestionable comienza cuando alrededor del informe se despliega una estrategia que parece diseñada no solamente para rendir cuentas, sino para posicionar nombre, rostro y presencia territorial.

Ahí están las colonias.

Las entregas.

Los recorridos.

Las redes.

Las luminarias.

Los tinacos.

Y ahora el papel para las tortillas.

Todo puede explicarse individualmente como gestión.

Pero políticamente el conjunto dibuja otra cosa.

Una diputada construyendo reconocimiento en Tuxtla.

Ella misma ha dicho que más que aspiraciones debe haber proyectos y trabajo.

Muy bien.

Entonces hablemos precisamente del proyecto.

¿Qué proyecto tiene María Mandiola para Tuxtla?

No para una colonia.

No para una fotografía.

No para un Reel.

Para una ciudad.

LA POLÍTICA DEL PAPEL DE TORTILLA

Quizá el episodio de las tortillas termine siendo solamente una anécdota.

Pero también retrata perfectamente una forma de hacer política.

La necesidad permanente de aparecer.

Que el ciudadano abra Facebook:

Mandiola.

Que vaya a una colonia:

Mandiola.

Que vea una luminaria:

Mandiola.

Que reciba un tinaco:

Mandiola.

Que vaya al informe:

Mandiola.

Y ahora que compre tortillas…

también Mandiola.

Hasta el taco terminó metido en la estrategia de comunicación.

El problema no es que una diputada informe.

Debe hacerlo.

El problema es que la rendición de cuentas termine pareciéndose demasiado a una precampaña adelantada sin llamarla precampaña.

Porque si realmente todo esto se trata solamente de informar labores legislativas, entonces sería extraordinariamente sencillo:

publicar sus iniciativas.

Publicar sus votaciones.

Publicar sus gestiones.

Publicar sus resultados.

Publicar cuánto cuesta su informe.

Publicar quién paga la propaganda.

Publicar cuántos materiales fueron impresos.

Y explicar por qué su rostro necesita llegar hasta el papel donde envuelven las tortillas.

Eso sí sería transparencia.

TUXTLA NO NECESITA OTRA CAMPAÑA DE SIMPATÍA

María Mandiola tiene derecho a aspirar políticamente.

Tiene experiencia.

Tiene estructura.

Tiene trayectoria administrativa.

Tiene relaciones empresariales.

Tiene partido.

Tiene cargo.

Y evidentemente tiene una maquinaria de comunicación activa.

Pero precisamente por eso debe ser evaluada con mayor dureza.

Tuxtla no necesita una alcaldesa que sepa posar con un tinaco.

Necesita resolver el agua.

No necesita una alcaldesa que entregue tres luminarias.

Necesita iluminar miles de calles.

No necesita una alcaldesa que hable de humanismo.

Necesita demostrar qué significa ese humanismo cuando decenas de trabajadores salen a reclamar por un reparto de utilidades de 68 o 69 pesos.

No necesita alguien que informe cuántas colonias recorrió.

Necesita alguien capaz de explicar qué cambió después de recorrerlas.

Y tampoco necesita que la política llegue hasta las tortillas.

Necesita que quienes quieren gobernar dejen de tratar a los ciudadanos como consumidores de propaganda.

Porque Tuxtla ya ha visto demasiados políticos que durante meses caminan colonias, abrazan señoras, cargan niños, entregan apoyos y prometen transformar la ciudad.

Luego llegan al cargo.

Y desaparecen de las colonias más rápido que el papel de tortilla después del desayuno.

María Mandiola todavía tiene oportunidad de demostrar que es distinta.

Pero deberá hacerlo con algo mucho más difícil que imprimir su cara:

resultados.

Así que después del Segundo Informe, las luminarias, el tinaco, las colonias y ahora las tortillas, la pregunta ya está servida:

¿MARÍA MANDIOLA ESTÁ RINDIENDO CUENTAS COMO DIPUTADA… O YA ESTÁ SIRVIENDO LA PRECAMPAÑA ENVUELTA EN PAPEL PARA TORTILLAS?

Y otra todavía más incómoda:

SI QUIERE GOBERNAR TUXTLA, ¿NOS VA A PRESENTAR UN PROYECTO DE CIUDAD O VAMOS A TENER QUE ESPERAR A QUE VENGA IMPRESO EN EL PRÓXIMO KILO DE TORTILLAS?

Ojalá los tuxtlecos miren más allá de la fotografía.

Porque en 2027 no habrá que escoger quién entrega el tinaco más bonito.

Habrá que escoger quién tiene capacidad, congruencia, resultados y proyecto para gobernar una de las ciudades más complejas de Chiapas.

Y para eso no basta con salir bien en la envoltura.

Hay que abrir el paquete.

@ChiapasEnLaMira

Chiapas en la Mira

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