JORGE ARTURO ACERO GÓMEZ: DOS TRIENIOS Y BERRIOZÁBAL SIGUE ENTRE INSEGURIDAD, D3S4P4RICIONES, FALTA DE AGUA Y OBRAS QUE NO DURAN
Berriozábal, Chiapas | 1 de agosto de 2026
@ChiapasEnLaMira
Jorge Arturo Acero Gómez no es un alcalde que acaba de llegar ni un funcionario que todavía pueda pedir tiempo para conocer los problemas de Berriozábal.
Gobernó durante el periodo 2021–2024 y volvió a tomar protesta para encabezar la administración 2024–2027. Cuando termine este segundo mandato habrá tenido seis años consecutivos para atender la seguridad, el agua potable, las calles y los servicios públicos del municipio.
Por eso, cualquier intento de justificar lo que ocurre debe contrastarse con la realidad que enfrentan las colonias.
Porque Berriozábal no puede evaluarse únicamente por las ferias, los eventos, las fotografías oficiales o el arreglo del parque central.
Debe evaluarse por lo que sucede fuera de cámara.
LA SEGURIDAD NO PUEDE QUEDAR FUERA DEL INFORME
Durante los dos periodos encabezados por Acero Gómez, el municipio ha aparecido reiteradamente en noticias relacionadas con d3s4p4riciones y hechos de v!0l3nci4.
Uno de los episodios que más indignación generó ocurrió en febrero de 2025, cuando integrantes de la colectiva Madres en Resistencia denunciaron que alrededor de 500 fichas de búsqueda correspondientes a ocho personas d3s4p4recidas fueron retiradas de postes y muros del centro de Berriozábal y colocadas en la basura. Posteriormente, el alcalde atribuyó la decisión a trabajadores municipales, anunció la separación de un funcionario y prometió reponer las fichas.
Pero una ficha de búsqueda no es basura.
Detrás de cada hoja hay una familia que busca a una hija, un hijo, un hermano o un padre.
Y aunque la investigación de las d3s4p4riciones corresponde a instituciones estatales y federales, el Ayuntamiento no puede comportarse como si el problema ocurriera en otro territorio.
El gobierno municipal administra la Policía Municipal, conoce las colonias, participa en reuniones de seguridad, recibe reportes ciudadanos y tiene la obligación de colaborar en la prevención y en las búsquedas.
Por eso, Jorge Acero debe explicar qué estrategia aplicó durante su primer trienio y qué cambió realmente en el segundo.
¿Cuántos policías municipales están certificados?
¿Cuántas patrullas funcionan?
¿Cuántas cámaras operan?
¿Qué presupuesto se destinó a la prevención?
¿Qué acompañamiento recibieron las familias buscadoras?
¿Qué resultados concretos produjo la coordinación con otras autoridades?
No basta con aparecer en medios y afirmar que el municipio avanza. El propio alcalde ha difundido públicamente supuestos logros en seguridad y servicios básicos; la ciudadanía tiene derecho a confrontar ese discurso con los hechos que vive diariamente.
EL AGUA SIGUE SIENDO UNA DEUDA
El problema del agua tampoco comenzó ayer.
Desde el Plan Municipal de Desarrollo 2021–2024, la propia administración reconocía las dificultades de abastecimiento y planteaba como objetivo garantizar agua potable a los hogares. El documento admitía que el suministro llegaba, al menos, dos veces por semana y mencionaba la necesidad de buscar nuevas fuentes de abastecimiento.
Cinco años después de iniciado su primer gobierno, habitantes de Berriozábal continuaron denunciando largos periodos sin agua.
En abril de 2026 se documentaron zonas con hasta 20 días sin servicio, mientras otros reportes ciudadanos señalaron colonias donde el suministro se interrumpía durante semanas.
El Ayuntamiento ha informado sobre reparaciones y proyectos para ampliar el abastecimiento. Incluso su informe de 2025 señala trabajos iniciados en agosto de ese año para mejorar el acceso al agua. Pero el resultado no se mide por el anuncio ni por la supervisión fotografiada: se mide abriendo la llave de una vivienda.
Si después de dos administraciones las familias todavía tienen que almacenar, comprar o esperar durante semanas, entonces el problema no está resuelto.
Está administrado.
CALLES ABIERTAS, CERRADAS Y VUELTAS A ROMPER
La obra pública también se ha convertido en un escaparate de contradicciones.
Vecinos de los barrios Linda Vista y Juan Sabines denuncian que una de sus principales vialidades lleva más de un mes cerrada. El Ayuntamiento colocó piedras y un anuncio de “Obras Públicas Trabajando”, pero los obstáculos permanecen y la circulación continúa interrumpida.
La escena es sencilla: se abre la calle, se coloca el letrero y la población queda atrapada entre desvíos.
Pasan los días.
Pasan las semanas.
Y nadie retira las piedras.
Los ciudadanos también cuestionan por qué algunas calles vuelven a romperse después de haber sido pavimentadas o reparadas.
Ese señalamiento obliga a preguntar quién ejecutó las obras, quién supervisó los materiales, cuál era el periodo de garantía y por qué las empresas responsables no responden cuando aparecen desperfectos.
Una obra entregada no significa una obra bien hecha.
Si el pavimento falla poco tiempo después, el Ayuntamiento debe exigir la garantía y hacer pública la información del contrato: empresa, monto, plazo, supervisión y acta de entrega.
Lo contrario permite que el costo recaiga nuevamente en el erario y que los habitantes paguen dos veces por la misma calle.
BACHES Y PARCHES COMO POLÍTICA PÚBLICA
El deterioro no se limita a una sola zona.
Habitantes reportan calles llenas de baches y reparaciones temporales, mientras el acceso carretero y los libramientos cercanos muestran parches que no ofrecen una solución duradera.
Es cierto que la conservación de una carretera federal no depende exclusivamente del Ayuntamiento. Pero el presidente municipal sí tiene la responsabilidad política de gestionar, presionar, documentar el riesgo y exigir públicamente la intervención de las autoridades correspondientes.
Un alcalde no puede responder que la carretera no es suya mientras sus habitantes dañan vehículos, enfrentan accidentes o atraviesan diariamente una vialidad deteriorada.
Gobernar también consiste en gestionar lo que formalmente corresponde a otra dependencia.
LAS CUENTAS TAMBIÉN DEBEN EXPLICARSE
La gestión de Acero Gómez también ha sido señalada por observaciones financieras.
Un informe periodístico basado en la revisión de la Cuenta Pública 2023 reportó que la Auditoría Superior del Estado advirtió un posible daño a la Hacienda Pública Municipal por más de 8.3 millones de pesos. Otra publicación de 2025 señaló observaciones por alrededor de 12 millones de pesos en la Cuenta Pública 2024. Estas cifras deben entenderse como montos observados sujetos a aclaración y resolución por las autoridades fiscalizadoras, no como responsabilidades definitivas.
Pero precisamente por eso el alcalde debe explicar.
¿Cuánto fue solventado?
¿Qué documentación se presentó?
¿Qué observaciones permanecen?
¿Quiénes fueron los contratistas?
¿En qué obras se aplicaron los recursos?
La transparencia no consiste en decir que todo está aclarado.
Consiste en exhibir los documentos que lo demuestran.
UN PARQUE NO PUEDE TAPAR TODO BERRIOZÁBAL
La administración municipal ha encontrado en el parque central, las ferias y los eventos un espacio permanente de exposición pública.
No está mal organizar actividades culturales o recreativas.
Lo cuestionable es convertirlas en la medida principal de una gestión mientras fuera del parque hay colonias sin agua, vialidades cerradas, calles destruidas y familias buscando a personas d3s4p4recidas.
Un parque arreglado sirve para las fotografías.
Una feria produce videos para TikTok.
Una entrevista permite justificar decisiones.
Pero ninguna publicación reabre una calle.
Ningún evento llena una cisterna.
Ninguna fotografía explica por qué una obra vuelve a romperse.
Y ningún discurso borra el episodio en que las fichas de personas d3s4p4recidas terminaron en la basura.
DOS TRIENIOS YA SON SUFICIENTES PARA EVALUAR
Jorge Arturo Acero Gómez ha tenido tiempo.
Tiempo para conocer cada colonia.
Tiempo para corregir contratos.
Tiempo para exigir garantías a las empresas.
Tiempo para fortalecer a la Policía Municipal.
Tiempo para acompañar a las familias buscadoras.
Tiempo para resolver el abastecimiento de agua.
Tiempo para dejar de convertir cada bache en una obra interminable.
Por eso, ahora que comienza a aparecer con mayor frecuencia en medios para defender su administración, la discusión no debe girar alrededor de sus explicaciones.
Debe girar alrededor de sus resultados.
Porque después de dos trienios, Berriozábal no necesita más justificaciones.
Necesita seguridad.
Necesita agua.
Necesita calles abiertas.
Necesita obras que duren.
Y necesita un gobierno que se responsabilice cuando las empresas entregan trabajos defectuosos, cuando los letreros permanecen más tiempo que las cuadrillas y cuando la realidad del municipio contradice el encuadre de la fotografía oficial.
¿QUÉ PUEDE PRESUMIR JORGE ARTURO ACERO GÓMEZ DESPUÉS DE DOS TRIENIOS, SI BERRIOZÁBAL SIGUE ENTRE D3S4P4RICIONES, INSEGURIDAD, FALTA DE AGUA, BACHES, CALLES CERRADAS Y OBRAS QUE DEBEN ROMPERSE Y REPARARSE UNA Y OTRA VEZ?
