ALBERTO LÓPEZ GÓMEZ: DEL DISCURSO DE DIGNIDAD AL ABUSO CONTRA LAS MUJERES INDÍGENAS QUE LO SOSTIENEN
Chiapasenlamira.com Magdalena Aldama, Chiapas | 21 de noviembre de 2025 Hay historias que comienzan con lágrimas de discriminacióny terminan en aplausos internacionales.La historia pública del diseñador Alberto López Gómez, originario de Magdalena Aldama, se contó así: un joven tzotzil que luchó contra prejuicios machistas, que desafió roles de género para tejer en telar de cintura, que lloró porque le dijeron “eso es trabajo de mujeres”, que viajó a Nueva York, Washington, Colombia, Canadá, Francia y Texas representando el arte textil de su comunidad.Pero hay otra historia.La que él nunca menciona en entrevistas.La que no aparece en los escaparates.La que no encaja en el cuento de superación.La historia que hoy, con miedo, con voz temblorosa y con recibos en mano, cuenta Paulina Hernández Hernández, también de Magdalena Aldama.Una mujer indígena que, como él, teje.Pero a diferencia de él, no viaja, no da conferencias, no es portada…Y no le han pagado.PAULINA: LA ARTESANA A LA QUE SE LE DEBE Y SE LE NIEGAPaulina no habla español con fluidez.Por eso tuvo miedo durante tres años.Miedo a denunciar.Miedo a la represalia.Miedo a ser ignorada.Miedo porque en su comunidad, la fama pesa… aunque la ética no.Su testimonio es claro:Alberto López Gómez le debe más de 100 mil pesos por textiles entregados desde hace tres años.Textiles que él vendió, cobró y presumió.Rebozos.Gabanes.Pedidos completos.Trabajo de meses.Trabajo que Paulina hizo mientras cuidaba a sus hijos y luchaba con una salud frágil.Ella tiene los recibos.Tiene los montos.Tiene las fechas.Tiene el historial de excusas.Y tiene algo más valioso: la valentía de hablar, aunque tiembla su voz.TRES AÑOS DE ENGAÑOS Y SILENCIOSegún Paulina, así fueron las promesas de Alberto López Gómez:— “Te pago mañana.”— “Mi cliente no ha depositado.”— “Estoy en un evento.”— “Estoy enfermo.”— “En unos días te liquido.”Tres años escuchando lo mismo.Tres años en los que ella caminó hasta su casa para cobrar.Tres años en los que él la dejó en visto.Tres años en los que, cuando se lo encontró en el mercado, huyó y se escondió.Tres años en los que Alberto López Gómez viajó por el mundo contando que rompe estigmas y que lucha por “visibilizar a las compañeras artesanas”.Tres años en los que Paulina y otras 150 artesanas —según ella misma señala— han esperado un pago que nunca llega.Tres años en los que un joven que lloró por discriminación se convirtió en aquello que lo lastimó:alguien que desprecia el trabajo de las mujeres indígenas.DEL ORGULLO DE MAGDALENA A LA EXPLOTACIÓN DEL TRABAJO TEXTIL La fama puede convertir la memoria en marketing.Puede transformar la lucha en discurso.Y puede distorsionar el origen hasta hacerlo irreconocible.Mientras Alberto López Gómez sube fotos desde pasarelas internacionales,mientras ofrece conferencias pagadas,mientras cuenta su historia como ejemplo de resistencia…las artesanas que sostienen su marca viven otra realidad:• textiles entregados y no pagados,• mensajes ignorados,• excusas constantes,• miedo a denunciar por no dominar el español,• miedo a represalias,• precariedad,• enfermedad,• hijos que alimentar.Lo que Alberto López Gómez vivió —discriminación, burlas, rechazo—hoy lo reproduce él mismo contra mujeres tzotziles que no tienen su visibilidad mediática.Pasó de víctima…a intermediario abusivo.Pasó de artesano…a coyote dentro de su propia comunidad.LA DOBLE CARA DEL ÉXITOCuando él cuenta su historia, habla de:• romper estereotipos,• honrar a su pueblo,• visibilizar a las mujeres,• luchar contra la marginación.Pero en Magdalena Aldama, varias artesanas —según denuncias internas— cuentan otra versión:que Alberto López Gómez es hoy quien compra barato, promete pagar y no paga,y vende a precios elevados en ferias nacionales e internacionales.El mismo sistema que un día lo hizo llorar…es el que él aprendió a usar.PAULINA ROMPIÓ EL SILENCIO QUE OTRAS NO SE ATREVEN A ROMPERPaulina no es influyente.Paulina no habla ante cámaras.Paulina no viaja.Paulina no aparece en revistas.Pero Paulina tiene algo que pocas personas se atreven a sostener:la dignidad de exigir que le paguen su trabajo.Ella dijo:“Solo exijo que me pagues mi dinero.No solo a mí.También a mis compañeras.Ese dinero nos hace falta.”No pide aplausos.No pide reflectores.No pide entrevistas.Pide lo básico:Justicia.CUANDO LA FAMA NO ES COHERENCIAEs fácil hablar de igualdad desde Nueva York.Es fácil hablar de dignidad desde una pasarela.Es fácil hablar de cultura desde un escenario.Lo difícil, lo verdaderamente ético,es pagarle a las mujeres que sostienen ese éxito.Paulina alzó la voz.Y quizás otras mujeres la sigan.Porque no se puede hablar de preservar la cultura maya-tzotzil mientras se explota el trabajo de las mujeres que la tejen.No se puede exigir respeto afuera si no se practica adentro.No se puede pedir reconocimiento si no se reconoce a quienes hacen posible la creación.UN LLAMADO NECESARIOEsta denuncia no busca destruir.Busca que se repare el daño y se pague la deuda de Paulina y de muchas artesanas textiles más y que se acaben esas malas prácticas sean extranjeros, nacionales y locales.Si Alberto López Gómez quiere seguir hablando de dignidad,de igualdad,de lucha,de cultura…entonces debe empezar por lo básico:Pagar lo que debe.Reconocer a quienes le dieron su nombre.Dejar de lucrar con la vulnerabilidad de las mujeres de su comunidad.La fama no exenta la responsabilidad.El orgullo indígena no se construye con impagos.El éxito no se levanta sobre el silencio de quienes tienen miedo.Paulina habló.Y ya nada volverá a ser igual.#ChiapasEnLaMira #ChiapasEnLaMiraNoticias #ChiapasEnLaMiraInforma#MagdalenaAldama #ArtesanasTzotziles #PaulinaHernández#TextilesDeChiapas #JusticiaParaLasArtesanas #AbusoDePoder #Impagos #CulturaNoEsExplotación
