¿Y EL HUMANISMO, ÓSCAR APARICIO? POLICÍAS DENUNCIAN PAGOS INCOMPLETOS Y UN PRESUNTO INCUMPLIMIENTO JUDICIAL

 ¿Y EL HUMANISMO, ÓSCAR APARICIO? POLICÍAS DENUNCIAN PAGOS INCOMPLETOS Y UN PRESUNTO INCUMPLIMIENTO JUDICIAL

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ÓSCAR APARICIO HABLA DE HUMANISMO; MÁS DE 30 ELEMENTOS EXIGEN RESPUESTAS


Tuxtla Gutiérrez, Chiapas | 4 de agosto de 2026
@ChiapasEnLaMira

En la Secretaría de Seguridad del Pueblo se habla con frecuencia de humanismo, dignidad, bienestar y una nueva relación entre las instituciones y quienes sirven al estado.

Ese discurso también debe aplicarse hacia dentro.

Más de 30 elementos de la corporación aseguran que enfrentan pagos incompletos y un presunto incumplimiento de una suspensión definitiva concedida dentro del juicio de amparo 1559/2025-III, tramitado ante el Juzgado Tercero de Distrito en Chiapas.

Los trabajadores sostienen que primero recibieron cheques sin el denominado apoyo económico del 40 por ciento y que, posteriormente, dejaron de recibir la totalidad de sus percepciones.

Hasta ahora, no se ha difundido públicamente una resolución judicial que confirme un desacato ni una determinación firme de responsabilidad contra algún servidor público. Corresponderá al juzgado establecer qué ordenó exactamente la suspensión, si fue cumplida y qué autoridades estaban obligadas a ejecutarla.

Pero la falta de una resolución pública no borra el problema político, administrativo y humano.

La Secretaría está encabezada por Óscar Alberto Aparicio Avendaño, quien ha construido buena parte de su discurso alrededor de una policía distinta, cercana a la población, disciplinada, profesional y guiada por principios humanistas.

La pregunta es inevitable:

¿Dónde queda ese humanismo cuando los propios policías denuncian que sus familias fueron dejadas sin ingresos?

EL HUMANISMO NO PUEDE SER SOLO UN LEMA

Hablar de humanismo frente a cámaras es sencillo.

Lo difícil es demostrarlo cuando un trabajador reclama su salario, cuando una familia no sabe si podrá pagar alimentos, transporte, medicamentos o vivienda, y cuando existe una orden judicial que presuntamente busca proteger el mínimo necesario para subsistir.

Una institución no puede presumir sensibilidad social mientras sus propios elementos aseguran que tuvieron que recurrir a un juez federal para defender sus percepciones.

La dignidad laboral también forma parte del humanismo.

No puede exigirse a los policías lealtad, disponibilidad, riesgo permanente y disciplina absoluta, mientras ellos enfrentan incertidumbre sobre cuánto van a recibir o si el pago llegará completo.

Óscar Aparicio suele hablar de fortalecimiento institucional y transformación policial. Sin embargo, ninguna transformación puede considerarse seria cuando dentro de la corporación existen trabajadores que denuncian posibles afectaciones a sus ingresos y falta de respuestas claras.

EL 40 POR CIENTO NO ES SALARIO, PERO ESO NO RESUELVE EL CASO

El Gobierno de Chiapas estableció un apoyo económico de hasta 40 por ciento para el personal operativo. El acuerdo señala que este recurso no forma parte del salario base y que puede suspenderse bajo ciertos supuestos.

Esa diferencia jurídica debe reconocerse.

No es correcto afirmar automáticamente que todo el 40 por ciento forma parte del salario. Pero tampoco puede concluirse que, por tratarse de un apoyo, la autoridad puede retirarlo sin explicación, sin procedimiento o ignorando una suspensión judicial.

La discusión no se resuelve con el nombre administrativo del pago.

Lo importante es conocer qué protegió el juzgado.

Si la suspensión ordenó mantener las percepciones que los elementos recibían antes del acto reclamado, la Secretaría tendría que explicar por qué entregó cheques sin ese componente.

Si el apoyo fue suspendido por alguna falta, deberá acreditar que existió un procedimiento individual, una causa concreta y una resolución debidamente fundada.

Y si posteriormente se dejó de cubrir la totalidad de las percepciones, la explicación debe ser todavía más clara.

APARICIO NO PUEDE DESLIGARSE

No puede afirmarse, por ahora, que Óscar Alberto Aparicio Avendaño haya cometido un delito federal.

Tampoco se puede declarar que existe desacato únicamente porque así lo señala una publicación o porque los trabajadores presentaron un escrito ante el juzgado.

Pero sí existe una responsabilidad institucional que recae sobre quien dirige la Secretaría.

Aparicio debe explicar:

¿La dependencia fue notificada de la suspensión definitiva?

¿Qué conceptos de pago quedaron protegidos?

¿Quién ordenó excluir el apoyo del 40 por ciento?

¿Quién autorizó los cheques?

¿Por qué los trabajadores aseguran que después dejaron de recibir la totalidad de sus ingresos?

¿La Secretaría ya respondió al Juzgado Tercero de Distrito?

¿Existe una orden administrativa individual contra cada elemento afectado?

No basta con señalar que el asunto está en manos de abogados o del área administrativa.

La cadena de mando no solo sirve para dar órdenes en operativos. También existe para asumir responsabilidades cuando una decisión afecta a decenas de trabajadores.

LO QUE JURÍDICAMENTE PROCEDE

Cuando una persona considera que una suspensión fue cumplida parcialmente, de manera incorrecta o simplemente ignorada, puede acudir ante el propio juzgado para denunciar el exceso o defecto en su ejecución.

El juez debe revisar las pruebas, solicitar informes a las autoridades responsables y determinar si existió incumplimiento.

Si concluye que la suspensión no fue atendida en sus términos, puede requerir su cumplimiento y, si la desobediencia persiste, dar vista a las autoridades federales correspondientes.

Las consecuencias pueden ser graves, pero no son automáticas.

Primero debe establecerse qué ordenó el juzgado, quién recibió la notificación, quién tenía facultades para cumplir y quién tomó las decisiones cuestionadas.

Por eso no es suficiente señalar genéricamente a “la Secretaría”.

Debe identificarse a quienes intervinieron en el cálculo de los pagos, en la autorización de los cheques, en la suspensión de apoyos y en la respuesta al juzgado.

EL DISCURSO SE MIDE EN LOS CONFLICTOS

Los discursos institucionales no se evalúan en ceremonias, fotografías ni comunicados.

Se evalúan cuando surge un conflicto.

Se evalúan cuando un policía reclama sus derechos.

Se evalúan cuando una familia depende de un ingreso y la autoridad debe decidir entre explicar o guardar silencio.

Se evalúan cuando un juez federal emite una medida y la dependencia debe obedecerla, aunque no le resulte cómoda.

Si la Secretaría cumplió plenamente, Óscar Aparicio debe presentar las constancias y aclarar el caso.

Si considera que el 40 por ciento no estaba protegido, debe mostrar la resolución que sostiene esa interpretación.

Si hubo una sanción administrativa, debe explicar cómo fue tramitada.

Y si existió una retención total, debe decir quién la ordenó y con qué fundamento.

Eso sería actuar con responsabilidad.

Lo contrario sería utilizar el humanismo como consigna mientras los trabajadores enfrentan solos las consecuencias de decisiones tomadas desde los escritorios.

LA POLICÍA TAMBIÉN TIENE DERECHOS

Con frecuencia se habla de los policías únicamente como integrantes de una fuerza operativa: uniformes, patrullas, despliegues y estadísticas.

Pero detrás de cada elemento existe una familia.

Hay alimentos, deudas, colegiaturas, transporte y necesidades básicas que no pueden esperar a que un conflicto administrativo se resuelva meses después.

Proteger los derechos laborales de los policías no debilita a la institución.

La fortalece.

Una corporación que trata con dignidad a sus trabajadores está en mejores condiciones de exigir profesionalismo, honestidad y respeto a la ciudadanía.

Por el contrario, una institución que mantiene en incertidumbre a sus elementos alimenta el descontento, la desconfianza y el desgaste interno.

EL HUMANISMO DEBE EMPEZAR EN CASA

Hasta este momento, no existe públicamente una resolución que permita afirmar que Óscar Alberto Aparicio Avendaño incurrió en desacato o responsabilidad penal.

Pero sí existe una denuncia seria que exige respuestas.

Más de 30 elementos aseguran que sus percepciones fueron afectadas y que la suspensión judicial no fue cumplida correctamente.

La Secretaría puede aclararlo con documentos.

Puede informar qué pagó, qué dejó de pagar, por qué lo hizo y qué respondió ante el juzgado.

Óscar Aparicio habla de humanismo, legalidad y una nueva policía.

Ahora tiene la oportunidad de demostrarlo.

Porque el humanismo no empieza en los discursos dirigidos a la ciudadanía.

Empieza respetando los derechos de quienes trabajan dentro de la propia Secretaría.

ÓSCAR APARICIO HABLA DE HUMANISMO; MÁS DE 30 ELEMENTOS EXIGEN RESPUESTAS

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