LO QUE SE DISFRAZA DE «HUMOR»: LA RESPUESTA QUE TERMINÓ EXHIBIENDO SUS PROPIAS CONTRADICCIONES

 LO QUE SE DISFRAZA DE «HUMOR»: LA RESPUESTA QUE TERMINÓ EXHIBIENDO SUS PROPIAS CONTRADICCIONES

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LO QUE SE DISFRAZA DE «HUMOR»: LA RESPUESTA QUE TERMINÓ EXHIBIENDO SUS PROPIAS CONTRADICCIONES

Tuxtla Gutiérrez | 4 de agosto de 2026

SEGUNDA PARTE

Paxtor respondió con un video al señalamiento generado por el uso de la expresión «coy0litos tiernos» para referirse a niños y adolescentes.

El video se concentró en defender su postura y deslegitimar a quien la cuestionó.

Sin embargo, una revisión del contenido deja al descubierto otros aspectos que también merecen analizarse. Porque el debate siempre ha ido más allá del significado de una expresión.

Contexto. En distintas regiones de Chiapas, la palabra «coy0lito» se utiliza en el habla cotidiana como una referencia a los t3stícul0s, mientras que «tierno» alude a lo joven. Cuando ambas expresiones se utilizan para referirse a niños y adolescentes, dejan de ser una ocurrencia o un simple juego de palabras. Adquieren una connotación sexualizada. Ese es el punto del debate.

A partir de esa respuesta, hay al menos seis momentos en el video de Paxtor que merecen analizarse.

  1. Respondió algo distinto al señalamiento.

Gran parte de su intervención estuvo dedicada a defender los videos grabados con personas mayores de edad que aceptaron participar.

Pero ese no fue el señalamiento. Lo que originó la polémica fue el uso de un lenguaje con connotaciones sexualizadas para referirse a niños y adolescentes y presentarlo como «humor». Sobre ese punto, que dio origen a toda la discusión, prácticamente no hubo respuesta.

  1. Redefinió el rango de edad después de la polémica.

Afirmó que «coy0litos tiernos» se refiere únicamente a personas de entre 18 y 25 años. Sin embargo, esa explicación apareció hasta que comenzaron los cuestionamientos públicos. Sus propios contenidos muestran la participación de menores de edad, lo que contradice el rango de edad que intentó establecer después de la polémica.

Aun cuando se trate de familiares y exista autorización de madres y padres, ese consentimiento no exime del deber de observar y garantizar el principio del interés superior de la niñez, reconocido en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Los derechos de las personas menores de edad no quedan sujetos a la sola voluntad de quienes ejercen la patria potestad cuando está de por medio su protección integral.

La explicación no resolvió la contradicción; la hizo más evidente.

  1. Personalizó el conflicto.

En su mensaje afirmó que ya conocía el nombre y apellido de quien inició la crítica y añadió que seguramente volverían a encontrarse.

Más que aportar elementos al debate, ese mensaje puede interpretarse como un intento de desplazar la discusión desde los argumentos hacia la persona que formuló la crítica. Al afirmar que ya conocía su nombre y apellido y que seguramente volverían a encontrarse, también dejó un mensaje que puede percibirse como una advertencia velada. Cuando eso ocurre, el debate deja de centrarse en las ideas y comienza a girar alrededor de quien se atrevió a cuestionarlas.

  1. Llamó a sus seguidores a intervenir.

También pidió a sus seguidores acudir a comentar las publicaciones donde surgió el señalamiento.

Después aparecieron numerosos mensajes dirigidos contra quien hizo la crítica y contra quienes coincidieron con ella.

Cuando una audiencia es movilizada, el debate deja de girar alrededor de los argumentos y comienza a medirse por el peso de la presión colectiva.

Lo preocupante no es únicamente la convocatoria, sino la facilidad con la que tantas personas optan por el ataque personal antes que por la reflexión.

Que muchas personas respalden una conducta no la vuelve correcta. Si así fuera, muchas prácticas que hoy la sociedad condena seguirían siendo aceptadas simplemente porque durante años nadie se atrevió a cuestionarlas.

  1. Cambió el terreno de la discusión.

Durante su respuesta habló de pruebas y abordó el tema como si existiera una denuncia penal.

Ese no era el cuestionamiento planteado. La discusión era sobre el lenguaje utilizado públicamente hacia niños y adolescentes.

Convertir una crítica ética en un debate judicial termina desviando la conversación del punto central.

  1. Su propia explicación abrió otra contradicción.

Insistió en que «coy0litos tiernos» no incluye a personas menores de edad. Sin embargo, después explicó que en el proyecto participan su sobrino —a quien él mismo llamó «el niño chiquito»— y otros menores de edad de la comunidad de Madero con autorización de sus madres y padres.

Su respuesta terminó exhibiendo una contradicción difícil de sostener: por un lado afirma que la expresión está dirigida exclusivamente a personas de entre 18 y 25 años; por el otro, reconoce la participación de menores de edad dentro del mismo contenido. Lejos de aclarar el señalamiento, su propia explicación reforzó las dudas sobre el uso de esa expresión y el contexto en el que ha sido utilizada.

Los seis puntos retratan una forma de responder que merece ser cuestionada:

  • Evitar el tema que dio origen al debate.
  • Cambiar el rango de edad después de los cuestionamientos.
  • Personalizar la crítica en lugar de responder a los argumentos.
  • Movilizar a una audiencia contra quien piensa distinto.
  • Cambiar el eje de la discusión.
  • Abrir nuevas contradicciones con su propia explicación.

Nada de eso modifica el origen del debate. El problema sigue siendo el mismo: utilizar un lenguaje con connotaciones sexualizadas para referirse a niños y adolescentes y presentarlo como «humor» frente a miles de personas. Esa sigue siendo la discusión.

Continuará…

Chiapas en la Mira

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