¿QUIÉN RESPONDE CUANDO EN EL IMSS NO HAY MEDICINAS NI QUIEN ESCUCHE?

 ¿QUIÉN RESPONDE CUANDO EN EL IMSS NO HAY MEDICINAS NI QUIEN ESCUCHE?

Tuxtla Gutiérrez;Chiapas 3 de agosto de 2026

En el discurso oficial, el acceso a la salud es un derecho. En la práctica, para muchos derechohabientes del Hospital General de Zona No. 2 del IMSS, el “5 de Mayo” de Tuxtla Gutiérrez, ese derecho parece depender de la suerte.

Las denuncias de pacientes sobre un presunto desabasto de medicamentos para diabetes y enfermedades cardiovasculares no deberían pasar inadvertidas. Tampoco las quejas por retrasos en la atención, problemas administrativos y una percepción de abandono institucional.

Cuando una persona con diabetes no recibe su tratamiento a tiempo, no se trata de una simple molestia. Es una condición que puede derivar en complicaciones graves. Lo mismo ocurre con quienes dependen de medicamentos para controlar enfermedades del corazón. En salud, los retrasos no se miden en horas o días; muchas veces se traducen en riesgos para la vida.

Los derechohabientes aseguran que han reportado estas situaciones sin obtener una respuesta que resuelva el problema de fondo. Si eso es cierto, la responsabilidad institucional no puede diluirse.

El delegado del IMSS en Chiapas, Dr. Hermilo Domínguez Zárate, es quien debe ordenar una revisión inmediata sobre el funcionamiento del Hospital General de Zona No. 2. No basta con recibir reportes; la obligación es verificar si existe desabasto, conocer sus causas y corregirlo.

En el ámbito interno, las inconformidades también alcanzan a la directora del hospital, Dra. Rosalba Morales García; a la subdirectora médica, Dra. Zoila Barrios; y a la auxiliar administrativa, Lic. Luisa Genovés, cuyos nombres aparecen de manera reiterada en las quejas de los derechohabientes, quienes consideran que las respuestas han sido insuficientes frente a los problemas que enfrentan diariamente.

Si las denuncias son infundadas, corresponde a estas servidoras públicas demostrarlo con información, resultados y transparencia. Pero si los señalamientos reflejan una realidad cotidiana, entonces no basta con justificar procedimientos administrativos. Se requieren soluciones inmediatas.

La ausencia temporal de un directivo por vacaciones no puede convertirse en argumento para explicar deficiencias en un hospital que atiende a miles de personas. Los pacientes no pueden suspender un infarto, una descompensación por diabetes o una urgencia médica hasta que regresen los funcionarios.

El director general del IMSS, Zoé Robledo Aburto, también tiene responsabilidad sobre el funcionamiento de las unidades médicas del país. Si desde Chiapas los derechohabientes están pidiendo la intervención del nivel central, sería un error minimizar esas voces.

Un hospital no se evalúa por los boletines que publica ni por las reuniones que organiza. Se mide por la disponibilidad de medicamentos, por la calidad de la atención y por la confianza que inspira en quienes dependen de él para conservar la vida.

La salud pública no admite indiferencia. Cada receta que no se surte representa una persona que deberá esperar, endeudarse o poner en riesgo su tratamiento.

Porque cuando las quejas llegan hasta el delegado estatal y hasta la Dirección General del IMSS, la pregunta ya no es si existen inconformidades.

La verdadera pregunta es: ¿el Dr. Hermilo Domínguez Zárate, la Dra. Rosalba Morales García, la Dra. Zoila Barrios, la Lic. Luisa Genovés y Zoé Robledo responderán con hechos o permitirán que las denuncias sigan acumulándose mientras los pacientes continúan esperando medicamentos y atención?

Chiapas en la Mira

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