La pacificación en Tila, una promesa incumplida

 La pacificación en Tila, una promesa incumplida

Chiapasenlamira.comLa v10l3nc1a no se resuelve con más v10l3nc1a. Esta verdad, demostrada por décadas de estudios y procesos en territorios en guerra, sigue ignorada por quienes gobiernan Chiapas. La m1l1tar1zac10n, lejos de apagar el fuego, ha echado combustible sobre una crisis que no es nueva, pero sí cada vez más dolorosa y desbordada. Tila vive un desgaste profundo, y con ella, se fractura también una parte esencial del espíritu chiapaneco.Tila no es cualquier pueblo. Es tierra fértil en cultura, fe y dignidad; un lugar sagrado para comunidades indígenas, para fieles que acuden desde distintas partes de México, incluso del extranjero. Y sin embargo, ha sido abandonada por el Estado. Desde hace décadas, Tila carga con el peso de los enfrentamientos, desplaz@mi3ntos forz@dos y mu3rt3s que parecen no escandalizar a nadie en el poder.La disputa por el territorio va más allá de lo agrario. Es también una lucha simbólica, una constelación de intereses cruzados que involucra poder p0l1t1c0, estructuras caciquiles y cr1m3n 0rgan1z4d0. Una pugna que arrastra a las comunidades a dinámicas de dolor heredado, v10l3nc1a intergeneracional y fractura del tejido social. En este conflicto, el Estado mexicano ha sido omiso, cómplice o ambas.En marzo, el Frente Comunitario Indígena Semilla Rebelde, surgido como autodefensa ante la v10l3nc1a extrema, denunció públicamente la c0rrupc10n que permea a las autoridades, los vínculos con el n4rc0tr4f1c0 y el papel activo de fuerzas armadas y cuerpos de seguridad en el caos que impera. Era una oportunidad para escuchar, dialogar, reparar. Pero la respuesta fue un operativo que dejó 20 personas detenidas —incluidos tres m3n0r3s de edad— sin mediar investigación seria ni diálogo comunitario.Ese operativo no fue una estrategia de paz, sino una escenografía para distraer la atención. Una cortina de humo que ignoró las causas estructurales del conflicto y redujo la complejidad de Tila a una narrativa de “control” con resultados mediáticos. Como en tantos otros momentos, el gobierno apostó por la imagen, no por la justicia.A esto se suma la impunidad de figuras señaladas por c0rrupc10n, como el diputado local Ju@n Manu3l Utrill@ Const@ntin0 y el director de la p0l1c1a municipal de Yajalón, J0aquín Flor3s. Mientras sus nombres circulan entre los responsables de sostener el conflicto, el gobierno estatal calla, protege, omite. Prefiere cr1m1n4l1z4r a los pueblos antes que investigar a los verdaderos operadores de la v10l3nc1a.Un día después de que Semilla Rebelde diera la cara, Eduardo Ramírez Aguilar convocó a su gabinete de seguridad. No para iniciar un proceso de reconciliación, sino para planear un nuevo despliegue m1l1t4r. No hubo escucha, ni mediación, ni justicia restaurativa. Solo más armas, más miedo, más desconfianza. La detención arbitraria de civiles, incluidos m3n0r3s, no solo es injusta: es una violación grave a los derechos humanos.El llamado “pacto de civilidad” firmado en marzo fue una puesta en escena. Los t1r0t3os continúan, las familias viven sitiadas, y las fuerzas de seguridad lucen desbordadas y sin rumbo. En contraste, las redes oficiales del gobierno celebran supuestos logros, como si el control propagandístico bastara para ocultar la sangre derramada.La contradicción se vuelve insensible cuando Eduardo Ramírez aparece en redes haciendo deporte de aventura en zonas cercanas al conflicto. Mientras las familias huyen, él sonríe para la cámara. ¿Qué mensaje envía un gobernante que se toma selfies en territorios donde hay d3sp4r1c10n3s, am3n4z4s y l3v4nt0n3s?Las experiencias internacionales lo confirman: la paz no se impone, se construye. Aunque lleve tiempo, rinde frutos. Guatemala y Colombia lo han demostrado: en contextos donde los territorios fueron arrasados por la v10l3nc1a y las estructuras de poder colapsaron, solo la verdad, el reconocimiento del daño, el castigo a los responsables y la reparación colectiva permitieron iniciar caminos de reconciliación.Hoy, hablar de estrategias para territorios en gu3rr@ en Chiapas no es una exageración, es una necesidad. Porque aunque el Estado no lo declare, Chiapas está en gu3rr@: una gu3rr@ silenciosa, fragmentada, tejida por la disputa de grupos cr1m1n4l3s, la complicidad p0l1t1c4 y la impunidad institucional. Basta mirar los municipios rebasados por la v10l3nc1a, el miedo cotidiano, el éx0do de comunidades enteras.Sí, las comunidades han aprendido a sobrevivir, a adaptarse, pero adaptarse no es lo mismo que aceptar ni normalizar. No se puede permitir que el horror se vuelva rutina. No puede haber resignación a que la v10l3nc1a escale sin respuesta. Porque la ausencia de una estrategia integral y humana solo garantiza que el conflicto se prolongue, se agrave y deje más víct1mas en su camino.La educación para la paz, el fortalecimiento comunitario, la justicia intercultural y el diálogo deben dejar de ser discursos y convertirse en acciones. En Chiapas, ninguna ha sido aplicada de forma estructural. Y ya es demasiado tarde para seguir postergando decisiones.Más de 100 días han pasado desde el inicio de estos operativos, y la v10l3nc1a no ha cesado. Al contrario, el miedo ha crecido. Las familias siguen abandonadas, desplazadas, sin protección ni garantías. Lo único que avanza es el espectáculo p0l1t1c0, los “shows” digitales y la indolencia institucional.La crisis de Tila no es un hecho aislado: es un síntoma profundo del fracaso del Estado mexicano para garantizar paz con justicia. Es el espejo más claro de lo que ocurre cuando se prefiere la fuerza sobre la escucha, el castigo sobre la reparación, el olvido sobre la memoria.Es momento de cambiar el rumbo. Ya no es tiempo de promesas, sino de acciones concretas. De una política que entienda que sin justicia no hay pacificación, y que sin verdad no hay reconciliación. Las familias de Tila merecen algo más que silencio. Merecen vivir en paz.#Tila #Chiapas #PazConJusticia #JusticiaParaTila #ViolenciaEstructural #PueblosIndígenas #TejidoSocial #DesplazamientoForzado #PacificaciónYa #MéxicoOlvidado #ChiapasEnLaMira #NoMásMil1tar1zación #NiUnaMás #SemillaRebelde #VerdadYReparación #TerritoriosEnResistencia

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