CATAZAJÁ: CAMBIARON LOS GOBERNADORES Y LOS PARTIDOS, PERO LA ALCALDÍA SIGUE EN LA MISMA FAMILIA

 CATAZAJÁ: CAMBIARON LOS GOBERNADORES Y LOS PARTIDOS, PERO LA ALCALDÍA SIGUE EN LA MISMA FAMILIA

CATAZAJÁ: CAMBIARON LOS GOBERNADORES Y LOS PARTIDOS, PERO LA ALCALDÍA SIGUE EN LA MISMA FAMILIA

Tuxtla Gutiérrez; Chiapas 5 de agosto de 2026

@ChiapasEnLaMira

En Catazajá cambiaron los gobernadores, pasaron administraciones federales, desaparecieron alianzas políticas y los partidos modificaron sus discursos.

Lo que prácticamente no ha cambiado es la familia que controla la presidencia municipal.

José Luis Damas Ortiz ha encabezado el Ayuntamiento durante tres periodos: 2010–2012, 2018–2021 y el actual, correspondiente a 2024–2027. Entre una administración y otra, su esposa, María Fernanda Dorantes Núñez, ocupó también la alcaldía.

Al concluir el periodo vigente, el matrimonio habrá concentrado alrededor de 14 años efectivos al frente del gobierno municipal. Políticamente, casi 15 años de influencia continua sobre el presupuesto, las obras, la seguridad, la nómina, los contratos y las decisiones más importantes del municipio.

No se trata solamente de contar cuántas elecciones han ganado.

La pregunta es qué recibió Catazajá a cambio de tanto tiempo en el poder.

CASI 15 AÑOS: ¿ALTERNANCIA O RELEVO MATRIMONIAL?

Mientras generaciones completas de jóvenes cursaron la primaria, terminaron la secundaria y llegaron a la edad adulta, el poder municipal continuó circulando entre José Luis Damas Ortiz y su esposa.

El nombre de quien aparece en la boleta cambia.

El grupo político permanece.

Cuando termina uno, llega la otra. Cuando concluye el periodo de ella, vuelve él.

Formalmente, han existido elecciones. También se han cumplido procedimientos de registro y se han contado votos. Sin embargo, una democracia no se mide únicamente por la instalación de casillas.

También se mide por la existencia de competencia real, renovación de liderazgos y condiciones para que la ciudadanía pueda elegir entre proyectos distintos.

En Catazajá, la alternancia parece haberse reducido a un cambio de turno dentro del matrimonio.

La presidencia municipal no es una propiedad conyugal.

El Ayuntamiento tampoco debería funcionar como una silla reservada para una sola familia.

LOS PARTIDOS CAMBIAN; EL PROYECTO FAMILIAR PERMANECE

José Luis Damas Ortiz y María Fernanda Dorantes Núñez han encontrado candidaturas bajo distintas siglas políticas.

Han transitado por el Partido Verde Ecologista de México y Morena, dos organizaciones que aseguran defender la participación ciudadana, la democracia interna, la transformación y la renovación de cuadros.

En Catazajá, esos principios quedaron subordinados a una pregunta mucho más práctica: ¿quién garantiza votos y control territorial?

Los partidos pueden citar sus estatutos, presumir procesos internos y organizar asambleas. Pero cuando las candidaturas terminan entregándose una y otra vez al mismo matrimonio, la renovación queda únicamente en el discurso.

Durante los periodos en los que ambos fueron postulados no existía una prohibición general que impidiera que una esposa sucediera a su esposo o que una persona regresara a la alcaldía después de dejar pasar una administración.

Eso significa que la concentración familiar del poder podía ser legal.

Pero legalidad no significa legitimidad democrática.

Que una práctica no estuviera expresamente prohibida no obligaba a Morena ni al Partido Verde a repetirla.

Ambos pudieron construir nuevos liderazgos.

Pudieron abrir espacios a mujeres y hombres de las comunidades.

Pudieron impedir que la competencia política municipal girara alrededor de una sola familia.

No lo hicieron.

Morena y el Partido Verde no fueron espectadores del proyecto Damas-Dorantes. Fueron los vehículos que permitieron su continuidad.

EL CACIQUISMO YA NO NECESITA UN SOLO COLOR

Los antiguos cacicazgos políticos permanecían durante décadas dentro del mismo partido.

Los nuevos aprendieron a cambiar de camiseta.

Hoy, para conservar el poder, no siempre es necesario sostener una ideología. Basta con identificar qué partido domina cada elección, negociar una candidatura y presentarse ante la ciudadanía como si se tratara de un proyecto diferente.

El color cambia en las lonas, las bardas y las playeras.

La estructura política permanece.

En una elección pueden hablar de transformación. En la siguiente, de continuidad. Después pueden presentarse como ecologistas, progresistas o defensores del pueblo.

La verdadera doctrina es conservar el Ayuntamiento.

Por eso, el caso de Catazajá no puede analizarse únicamente como una historia de triunfos electorales. También debe entenderse como una expresión de la patrimonialización del poder: la idea de que el gobierno municipal puede administrarse, heredarse y recuperarse dentro de un círculo familiar.

No es necesario alterar una elección para debilitar la democracia.

También se debilita cuando los partidos cancelan la renovación y convierten las candidaturas en acuerdos entre grupos que ya controlan el territorio.

SABINES SE FUE, VELASCO SE FUE, ESCANDÓN SE FUE

La permanencia de José Luis Damas Ortiz y María Fernanda Dorantes Núñez atraviesa cuatro administraciones estatales.

Damas Ortiz ocupó por primera vez la presidencia municipal durante el gobierno de Juan Sabines Guerrero.

El matrimonio conservó presencia política durante el sexenio de Manuel Velasco Coello.

Volvió a administrar el Ayuntamiento durante el gobierno de Rutilio Escandón Cadenas.

Ahora José Luis Damas Ortiz encabeza nuevamente Catazajá durante la administración de Eduardo Ramírez Aguilar.

Juan Sabines dejó el gobierno.

Manuel Velasco concluyó su sexenio.

Rutilio Escandón entregó el poder.

Eduardo Ramírez inició una nueva administración.

En Catazajá, la misma familia continúa ocupando la presidencia municipal.

Esa permanencia muestra una capacidad considerable para adaptarse a cada grupo gobernante.

Cambiaron las alianzas estatales.

Cambiaron los discursos.

Cambió la correlación de fuerzas políticas en Chiapas.

Damas Ortiz y Dorantes Núñez encontraron la manera de seguir.

No parece una lealtad ideológica.

Parece una estrategia de supervivencia política.

¿QUÉ RECIBIÓ CATAZAJÁ A CAMBIO?

Catazajá se encuentra en el norte de Chiapas, cerca de Tabasco, Palenque y las rutas que comunican el sureste mexicano.

Es un municipio con riqueza natural, pesquera y turística. Su sistema lagunar podría generar mayor desarrollo, empleo y bienestar para sus comunidades.

Sin embargo, habitantes continúan señalando caminos deteriorados, calles de tierra, falta de infraestructura, comunidades rezagadas y obras insuficientes.

Casi 15 años de influencia política familiar deberían ser suficientes para mostrar una transformación profunda.

Deberían existir resultados visibles sin necesidad de propaganda.

Calles pavimentadas.

Servicios eficientes.

Agua potable.

Alumbrado público.

Caminos comunitarios transitables.

Espacios dignos.

Proyectos productivos.

Desarrollo turístico ordenado.

Seguridad para las familias.

Después de tantos años administrando el mismo municipio, el argumento de que faltó tiempo resulta difícil de sostener.

Tiempo hubo.

Gobiernos estatales hubo.

Partidos hubo.

Presupuestos hubo.

Lo que debe explicarse es por qué persisten las carencias.

INSEGURIDAD Y VIOLENCIA: LA RESPONSABILIDAD TAMBIÉN SE ACUMULA

Catazajá no está aislado de la violencia que afecta distintas regiones de Chiapas.

Su cercanía con Tabasco y su ubicación en una zona de tránsito aumentan la necesidad de contar con instituciones municipales sólidas, policías capacitadas, alumbrado, prevención comunitaria y coordinación efectiva entre autoridades.

No corresponde atribuir automáticamente cada delito al presidente municipal. La seguridad pública involucra responsabilidades municipales, estatales y federales.

Pero después de tantos años de control político, sí corresponde exigir cuentas sobre lo que ha hecho el Ayuntamiento.

¿Cuántos policías municipales están certificados?

¿Con qué equipamiento cuentan?

¿Cuál es la estrategia de prevención?

¿Cuántas comunidades tienen vigilancia?

¿Cuánto se ha invertido en iluminación de calles y caminos?

¿Cuáles son los resultados?

La seguridad no puede reducirse a fotografías de patrullas, reuniones oficiales o comunicados.

La permanencia prolongada en el poder también prolonga la responsabilidad.

Quien presume experiencia no puede justificarse como principiante.

LA REFORMA CONTRA EL NEPOTISMO CONFIRMA QUE EXISTE UN PROBLEMA

Durante años, la sucesión entre familiares fue defendida con un argumento sencillo: si la ley no lo prohíbe, está permitido.

Ese razonamiento evita una discusión indispensable.

Las leyes cambian cuando una práctica legal comienza a producir consecuencias contrarias al interés democrático.

La reforma constitucional contra el nepotismo electoral busca impedir que familiares cercanos se sucedan inmediatamente en determinados cargos. Aunque su aplicación quedó establecida para futuros procesos, su aprobación representa un reconocimiento político: las dinastías familiares afectan la competencia, concentran ventajas y limitan la renovación.

La reforma no convierte automáticamente en ilegales las candidaturas anteriores.

Pero sí confirma que el fenómeno no era una exageración.

Existía un problema.

Los partidos lo conocían.

Las dirigencias lo toleraron.

Catazajá muestra las consecuencias.

LA LEY DE HERODES, VERSIÓN CATAZAJÁ

En La ley de Herodes, la película mexicana dirigida por Luis Estrada, un funcionario descubre que controlar un municipio significa administrar recursos, permisos, policías, decisiones y relaciones de poder.

La película retrata un sistema en el que los discursos partidistas sirven para cubrir ambiciones personales y donde la autoridad termina confundiendo el gobierno con su patrimonio.

Catazajá no es la película y no sería responsable afirmar que todos los hechos de aquella ficción se reproducen en el municipio.

Pero la comparación política resulta inevitable.

También aquí cambian los colores partidistas mientras el poder permanece concentrado.

También aquí la presidencia parece regresar siempre al mismo círculo.

También aquí el discurso electoral intenta presentar como renovación lo que, en los hechos, es continuidad.

La diferencia es que en la pantalla la historia dura poco más de dos horas.

En Catazajá lleva casi 15 años.

GANAR ELECCIONES NO OTORGA ESCRITURAS SOBRE UN MUNICIPIO

José Luis Damas Ortiz puede sostener que obtuvo votos.

María Fernanda Dorantes Núñez también llegó al cargo mediante elecciones.

Ese dato debe reconocerse.

Pero haber ganado una elección no cancela el derecho ciudadano a cuestionar la concentración del poder, los resultados de gobierno ni la responsabilidad de los partidos que promovieron esas candidaturas.

Los votos otorgan un mandato temporal.

No entregan la propiedad del municipio.

Una presidencia municipal no se hereda.

No se aparta.

No se entrega entre cónyuges como si formara parte del patrimonio familiar.

Catazajá pertenece a sus comunidades, pescadores, comerciantes, campesinos, mujeres, jóvenes y familias.

No a un matrimonio.

Después de casi 15 años, la pregunta central es sencilla:

¿Qué cambió realmente en Catazajá durante todo ese tiempo?

Porque si los gobernadores cambiaron, los partidos cambiaron y los discursos cambiaron, pero las calles de tierra, el rezago y la inseguridad permanecen, entonces la continuidad no fue para transformar al municipio.

Fue para conservar el poder.

Y cuando una familia dura más que los gobiernos, más que las alianzas y más que las promesas, la democracia comienza a parecerse demasiado a una herencia.ñ

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