ALEJANDRA GÓMEZ: LE CERRARON TUXTLA, PERO EDUARDO RAMÍREZ LE ABRIÓ CAMINOS

 ALEJANDRA GÓMEZ: LE CERRARON TUXTLA, PERO EDUARDO RAMÍREZ LE ABRIÓ CAMINOS

ALEJANDRA GÓMEZ: LE CERRARON TUXTLA, PERO EDUARDO RAMÍREZ LE ABRIÓ CAMINOS

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas | 23 de agosto de 2026
@ChiapasEnLaMira

Alejandra Gómez quería Tuxtla. No se la dieron. Pero tampoco quedó fuera del poder.

Del Congreso pasó a la Comisión Estatal de Caminos. Antes de dar el siguiente salto no hubo un balance serio de su paso por el Poder Legislativo ni una rendición de cuentas clara frente al territorio que la llevó a la curul. Hubo, simplemente, otro nombramiento.

Alejandra Gómez es de Villaflores. Pasó del PRI a Mover a Chiapas y después a Morena. Luego encontró candidatura lejos de casa y llegó al Congreso representando al Distrito XII local, con cabecera en Pichucalco, integrado por Copainalá, Chapultenango, Francisco León, Ixtacomitán, Ixtapangajoya, Juárez, Ostuacán, Pichucalco, Reforma, Solosuchiapa, Sunuapa, Tecpatán y Mezcalapa.

Fueron esos trece municipios los que pusieron los votos que la llevaron al Congreso. Por eso merecen ser nombrados y reconocidos, al menos aquí. Mientras Alejandra Gómez sigue avanzando de cargo en cargo, ellos pueden preguntarse si tuvieron una representante o si terminaron siendo sólo el territorio que necesitaba para seguir escalando.

Después vino la Presidencia de la Mesa Directiva del Congreso. Y sigue pendiente una pregunta sencilla: ¿qué resultado concreto dejó para ese distrito antes de dar el siguiente salto?

Su carrera pública está llena de cargos, partidos y posiciones, pero cuesta mucho más encontrar resultados que correspondan al tamaño de esa trayectoria.

Y así ha sido su carrera: brincar, acomodarse, cobrar del erario y seguir subiendo. Mucho cargo, mucha cercanía con el poder; pero cuando se busca qué dejó, qué transformó o qué resultados explican tantos ascensos, aparece el vacío.

Alejandra Gómez acumula cargos, aunque eso no necesariamente significa acumular poder propio. También existe la funcionaria instrumentalizada: útil para alinearse, obedecer y ocupar el espacio que convenga. Y cuando, pese a tropiezos y resultados cuestionables, siempre aparece otra silla, la pregunta es quién la sostiene y para qué ha sido útil conservarla hasta hoy.

Porque cuando no tiene tiempo para que le preparen el discurso ni para ensayar ese tono impostado, falla una y otra vez: se enreda, pierde el hilo y exhibe una falta de dominio sobre asuntos que, por los cargos que ha ocupado, debería conocer.

Y aun así llega otro cargo.

Ahora, Caminos.

Ser ingeniera civil no la convierte automáticamente en la persona idónea para dirigir Caminos. Una cédula no acredita experiencia en contratación, ejecución presupuestal, supervisión de obra ni administración de contratos. Y ocupar una comisión legislativa tampoco llena ese vacío.

¿Qué experiencia ejecutiva puede acreditar en contratación de obra pública, administración de contratos, estimaciones, costos, supervisión, ejecución presupuestal y dirección de infraestructura carretera?

Si tiene los méritos, que se conozcan. Si tiene la experiencia, que se documente. Si existen resultados que respalden el nombramiento, que se muestren.

Porque Caminos trae varios temas pendientes con los órganos de fiscalización, entre ellos la Auditoría Superior del Estado, además de contratos, obras y procedimientos que tendrán que aclararse. Y alrededor de una dependencia que concentra presupuesto, constructoras y obra pública hay demasiados intereses y demasiada ambición como para reducir el relevo a una simple fotografía de toma de protesta.

Por eso también importa saber con qué cuentas sale Rafael Ruiz Morales y qué recibe exactamente Alejandra Gómez. Una entrega-recepción transparente tendría que dejarlo claro. Cambiar de titular no borra los pendientes ni convierte los expedientes en borrón y cuenta nueva.

Y queda otro asunto: las formas.

Alejandra Gómez encabezó todavía este domingo la sesión solemne del Congreso. En la sesión extraordinaria posterior se aprobó su licencia indefinida y se designó a Marcela Castillo Atristain como presidenta de la Mesa Directiva a partir del 24 de agosto. Después vino la toma de protesta en Caminos.

Formalmente hubo licencia. Eso ya está aclarado.

Lo que sigue siendo políticamente cuestionable es la velocidad y la manera: salir de la Presidencia de la Mesa Directiva de un poder y aparecer prácticamente de inmediato dentro del Ejecutivo.

Y aquí Eduardo Ramírez queda todavía peor. Desde el primer día ha gobernado demasiadas decisiones con una lógica de “porque lo digo yo”: mueve personas, reacomoda cargos y trata las instituciones como piezas disponibles para su voluntad política.

Y ni siquiera termina el segundo año de gobierno. Ya hay demasiadas y demasiados funcionarios actuando como si no hubiera freno, demasiada discusión por las formas y demasiada burda improvisación alrededor del manejo y gasto del recurso público.

Si así se están administrando los cargos, las instituciones y el dinero:

¿QUÉ OTROS DESASTRES POLÍTICOS, ADMINISTRATIVOS Y FINANCIEROS NOS ESPERAN ANTES DE QUE TERMINE EL SEXENIO?

Chiapas en la Mira

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