20 MILLONES PARA LUMINARIAS: ÁNGEL TORRES DEBE EXPLICAR POR QUÉ 12.5 FUERON A TABASCO Y QUÉ PASÓ CON LOS OTROS 7.4
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20 MILLONES PARA LUMINARIAS: ÁNGEL TORRES DEBE EXPLICAR POR QUÉ 12.5 FUERON A TABASCO Y QUÉ PASÓ CON LOS OTROS 7.4
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas | 24 de agosto de 2026
@ChiapasEnLaMira
El anuncio fue de 20 millones de pesos para luminarias en Tuxtla: 10 millones del Gobierno del Estado y otros 10 millones del Ayuntamiento.
Luego comenzaron a hacerse públicas las evidencias.
La compra arrancó como licitación estatal. Eléctrica y Plomería Silva, empresa con domicilio fiscal en Villahermosa, Tabasco, no entraba en ese esquema.
La licitación se declaró desierta.
Después la hicieron nacional.
Y entonces sí, la empresa tabasqueña pudo competir y terminó ganando. Qué coincidencia tan disciplinada: primero no entraba en una licitación estatal; después ampliaron el alcance, se abrió la puerta nacional y la misma empresa acabó quedándose con el contrato.
Si todo fue legal y técnicamente impecable, que Ángel Torres Culebro explique por qué el procedimiento terminó resultando tan conveniente para quien desde el inicio ya estaba intentando entrar.
El contrato fue por 12 millones 586 mil 563.44 pesos.
Pero el anuncio había sido por 20 millones.
La resta es sencilla:
FALTAN POR EXPLICAR 7 MILLONES 413 MIL 436.56 PESOS.
¿Dónde están? ¿Siguen disponibles? ¿Habrá otra compra? ¿Fueron reasignados? ¿Existe otro procedimiento?
No hay que adivinar.
Que lo expliquen con evidencias y documentos.
LA DISTRIBUIDORA LE GANÓ AL FABRICANTE
Industria Lumipar, fabricante de las luminarias, presentó una propuesta de aproximadamente 13 millones 90 mil 774 pesos.
Quedó en segundo lugar.
La ganadora, Eléctrica y Plomería Silva, es una comercializadora y ofreció luminarias de esa misma marca por aproximadamente 504 mil pesos menos que el propio fabricante.
Sí: la distribuidora ofreció más barato que la empresa que fabrica el producto.
Puede existir convenio, descuento, inventario previo o alguna condición comercial especial.
Perfecto.
Que la enseñen.
Porque en una compra millonaria con dinero público no basta con decir que todo está en regla.
Hay que demostrarlo.
LAS EMPRESAS CHIAPANECAS QUEDARON MIRANDO
También participaron empresas de Chiapas.
Ninguna ganó.
El contrato terminó en Villahermosa.
No se trata de regalar contratos por ser chiapaneca. Debe ganar quien presente las mejores condiciones.
Pero si una empresa de Tabasco superó a todas, debería ser muy sencillo demostrar por qué.
Que se comparen precios, condiciones, capacidades, certificaciones y propuestas.
Porque mientras el discurso habla de fortalecer a Chiapas, los millones agarran carretera y emprenden viaje rumbo a Villahermosa.
ÁNGEL TORRES NO PUEDE DECIR QUE NO SABE
A Ángel Torres Culebro difícilmente habría que explicarle cómo funciona una licitación.
Antes de ocupar cargos públicos en Chiapas trabajó en áreas vinculadas con recursos materiales, adquisiciones y licitaciones en Pemex Gas y Petroquímica Básica, con sede en Villahermosa.
Después pasó por funciones jurídicas, contratos administrativos, obra pública, adquisiciones y servicios.
Más tarde encabezó la Secretaría de Obras Públicas.
Ahora gobierna Tuxtla.
Experiencia para entender el expediente le sobra.
Conoce de sobra cómo se arma una licitación y cómo se integra un expediente. Aquí no caben torpeza ni desconocimiento.
Ángel Torres sabe perfectamente lo que hace; lo grave es que parezca dar por hecho que nadie va a revisar.
Y ayuda que muchos de estos procedimientos ni siquiera se hagan públicos de forma clara o en un lenguaje que la gente pueda entender.
Pero también hay una responsabilidad ciudadana que no puede esconderse: demasiada apatía para preguntar, revisar y exigir cuentas a quienes ejercen el poder, en cualquier nivel y en cualquier institución.
LAS LUMINARIAS SÍ SON UNA URGENCIA
Las luminarias sí son una urgencia en Tuxtla Gutiérrez.
En una ciudad con calles oscuras, deterioro, inseguridad y zonas donde la falta de alumbrado afecta directamente la vida cotidiana, invertir en iluminación pública es necesario.
Y justamente por eso indigna más.
Si había 20 millones de pesos para atender una necesidad real, ¿cómo es posible que el manejo del recurso termine rodeado de cambios de procedimiento, dudas, cifras incompletas y tanta opacidad?
Cuando la necesidad es urgente, el dinero tendría que manejarse con absoluta claridad, no mediante procedimientos que parecen hechos para que la gente se pierda entre papeles, cambios y tecnicismos.
Tuxtla ya tiene demasiadas carencias como para que, encima, hasta el dinero destinado a resolverlas termine convertido en otro problema, rodeado de dudas sobre cómo se ejerció y si su inversión fue realmente transparente.
LOS 10 MILLONES DEL ESTADO TAMBIÉN TIENEN QUE SEGUIRSE
El Gobierno del Estado anunció aportar 10 millones de pesos.
Ese dinero no deja de ser público cuando cruza la puerta del Ayuntamiento.
Tiene que dejar rastro.
Fecha de transferencia.
Convenio.
Partida presupuestaria.
Destino.
Reglas para ejercerlo.
Comprobación.
Ahí tienen trabajo la Secretaría de Finanzas, encabezada por Manuel Francisco Antonio Pariente Gavito; la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, encabezada por Ana Laura Romero Basurto; y la Auditoría Superior del Estado, encabezada por José Antonio Aguilar Meza, cada una dentro de sus atribuciones.
Y el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, que anunció la aportación, también debería saber qué ocurrió con esos recursos.
Porque anunciar dinero y después desentenderse de cómo terminó aplicado sería demasiado cómodo.
CONGRESO Y CABILDO: PARA ESO EXISTEN
En el Congreso está la Comisión de Vigilancia, Anticorrupción, Transparencia e Información Pública, presidida por Juan Marcos Trinidad Palomares.
No está para decorar el organigrama.
Y en Tuxtla están las regidoras, los regidores y la Sindicatura.
Tampoco están para completar fotografías de sesión.
Que revisen.
Que pidan las evidencias.
Que comparen las convocatorias.
Que revisen el fallo.
Que sigan el dinero.
Y que expliquen los 7 millones 413 mil 436.56 pesos que todavía no aparecen en el contrato conocido.
Porque si todo mundo cobra por vigilar y al final nadie vigila, ya no estamos sólo ante un asunto administrativo o político.
Estamos ante una falla de ética pública, de responsabilidad, de honradez y de sentido del servicio.
Porque para cobrar el cargo sí hay puntualidad.
Para cuidar el dinero de la gente debería haberla también.
Y ESTO ES LO QUE ALCANZAMOS A VER
Esta contratación comenzó a llamar la atención porque se hicieron públicas evidencias suficientes para reconstruir parte del procedimiento y porque alguien decidió revisarlas.
Pero también existen adjudicaciones directas, invitaciones restringidas, contratos de servicios y otros mecanismos que rara vez reciben la misma atención.
Si por 20 millones de pesos aparecen tantas preguntas, imagínese lo que puede ocurrir con contratos de cientos o incluso miles de millones de pesos que pasan lejos de los ojos de la gente.
Y ahí está el verdadero tamaño del problema: no sólo lo que alcanzamos a conocer, sino todo aquello que puede pasar sin que nadie pregunte, nadie revise y nadie exija explicaciones.
EL DINERO NO ES DE ELLOS
Dese cuenta, ciudadana, ciudadano: el dinero público no es de Ángel Torres, no es del Cabildo, no es del gobernador ni de ninguna funcionaria o funcionario.
Es dinero de usted.
Sale de lo que paga cada día.
IVA.
Impuestos.
Derechos.
Trámites.
Servicios.
Contribuciones.
Y después ese dinero vuelve —o debería volver— convertido en calles, agua, alumbrado, seguridad, transporte, espacios públicos, servicios y oportunidades.
Por eso cada peso mal ejercido, oculto o mal explicado termina pegándole a usted.
En la calle rota.
En el agua que no llega.
En la lámpara que no sirve.
En el servicio que falla.
En el tiempo perdido.
En la oportunidad que nunca apareció.
Chiapas lleva demasiados años acostumbrándose a la opacidad, al rezago, a la pobreza, a las explicaciones tardías y a contrataciones que buena parte de la población ni siquiera alcanza a conocer.
Y aquí la secuencia resulta demasiado burda:
una empresa no entraba en la licitación estatal; después cambiaron el alcance a nacional y terminó ganando.
Ángel Torres podrá llamarlo procedimiento, ajuste o justificación técnica.
Pero visto de frente, la secuencia parece hecha a la medida de quien terminó llevándose el contrato. Y mientras más se revisa, menos espacio queda para venderlo como simple casualidad administrativa.
¿HASTA CUÁNDO?
Cabildo, ciudadanas y ciudadanos:
¿hasta cuándo van a seguir mirando hacia otro lado mientras millones de pesos públicos se ejercen entre dudas, cambios y explicaciones a medias?
Porque mientras se siga sin exigir, sin revisar y sin pedir cuentas, quienes administran el dinero público seguirán actuando como si su hacer no tuviera consecuencia alguna.
Y eso también explica mucho de lo que hoy vivimos.
Porque el recurso público no es una abstracción.
Es la calle por la que usted camina.
La luz que debería existir afuera de su casa.
El agua que debería llegar.
El servicio que debería funcionar.
La oportunidad que debería existir.
Y cuando el poder público se convierte en una oportunidad de enriquecimiento para funcionarias y funcionarios, la cuenta no la pagan ellos.
La termina pagando usted, ciudadana, ciudadano, con cada día de su vida.
