CHIAPAS, DEL “COTORREO” AL CAOS: AUSENCIA DE GOBERNANZA
CHIAPAS, DEL “COTORREO” AL CAOS: AUSENCIA DE GOBERNANZA
Tuxtla Gutiérrez | 29 de marzo de 2026
Ayer Tuxtla no solo colapsó.
Evidenció la ausencia de gobernanza.
UNA CIUDAD REBASADA
De oriente a poniente, la ciudad entró en tensión.
Pipas de combustible, tráileres y camiones de carga avanzando con agresividad, sin guardar distancia, cerrándose entre sí, aventando las unidades para ganar espacio entre automovilistas que tampoco estaban en mejor ánimo.
Y de poniente a oriente, filas kilométricas de automóviles detenidos, avanzando a vuelta de rueda o simplemente varados.
No era solo tráfico.
Era saturación, tensión y desorden al mismo tiempo.
CUANDO TODO SE JUNTA
En medio del colapso, se cruzaron todas las fallas:
la falta de oportunidades,
la precariedad laboral, económica,
la erosión de la cultura cívica y vial,
la falta de vialidades adecuadas,
la deficiente planeación urbana,
el crecimiento desordenado de la ciudad,
la inseguridad cotidiana,
la percepción de impunidad,
y una autoridad que no logra ordenar, ni contener, ni responder.
No es un problema aislado.
Es un sistema que dejó de funcionar como conjunto.
DE LA CONVIVENCIA A LA CONFRONTACIÓN
La vialidad dejó de ser espacio de convivencia
y se convirtió en terreno de disputa.
Nadie cede.
Todos avanzan como pueden.
Se compite por centímetros.
Porque cuando el orden no viene de arriba,
no se respeta abajo.
EL PUNTO DE QUIEBRE
En medio de ese escenario, un hecho lo explica todo:
una madre bloqueando la ciudad para exigir la búsqueda de su hijo desaparecido.
No como estrategia.
No como presión política.
Como último recurso.
De mi parte, yo apoyo a esa mamá.
Y sin queja por el colapso.
Tocó sortearlo.
Porque solo una madre, solo una familia,
sabe el nivel de desesperación que hay detrás de una desaparición.
Y no es una historia aislada.
Son cientos.
Cientos de ausencias.
Cientos de búsquedas.
Cientos de familias esperando.
Cuando una persona tiene que detener una ciudad entera para ser escuchada,
el problema ya no es solo de seguridad.
Es de ausencia de respuesta.
Y cuando la autoridad no resuelve,
la desesperación ocupa su lugar.
“COMO ES ARRIBA, ES ABAJO”
Esta administración parece moverse en un mood chamánico, medio New Age.
Y un@ pensaría que, bajo esa lógica, al menos se saben una máxima:
“como es arriba, es abajo”.
Porque si así fuera —y hoy todo indica que sí—, el reflejo es evidente.
Arriba, desorden.
Abajo, confrontación.
Arriba, simulación.
Abajo, caos.
Arriba, ausencia de control.
Abajo, imposición.
Cuando el gobierno pierde el rumbo,
la calle pierde el límite.
No es casualidad:
es consecuencia.
Antes de “tocar el cielo”,
hay que aprender a ser humano.
AUTORIDAD Y GOBERNANZA
Desde la sociología del poder —como lo plantea Max Weber— la autoridad no basta con tenerla.
Hay que ejercerla.
No desde el autoritarismo,
pero sí desde la capacidad de ordenar.
Porque gobernar no es solo comunicar.
No es solo estar presente.
No es solo «caer bien».
Es garantizar que las reglas se cumplan.
Cuando eso no ocurre,
la gobernanza se rompe.
Y cuando la gobernanza se rompe,
lo que vimos ayer deja de ser excepción.
Se vuelve rutina.
CUANDO GOBERNAR SE VUELVE IMAGEN
Cuando el gobierno se relaja,
cuando prefiere caer bien en lugar de poner orden,
cuando privilegia el discurso, la cercanía y la foto,
deja de gobernar.
Y empieza a actuar.
se comunica más de lo que se resuelve
se proyecta más de lo que se controla
se simula más de lo que se ejerce
El problema es que el territorio no se gobierna con narrativa.
Se gobierna con decisiones.
Y cuando esas decisiones no llegan,
el vacío no se queda vacío.
Se llena.
Lo llenan otros.
Y entonces el orden no se pierde por accidente.
Se abandona.
EL EQUILIBRIO QUE NO SE LOGRA
No se trata de mano dura.
Pero tampoco de permisividad.
El equilibrio es claro:
autoridad con límites
cercanía sin perder investidura
planeación con ejecución
diálogo con decisiones
Cuando ese equilibrio falla, lo que se pierde no es la imagen.
Es el control.
EL RIESGO DE LOS ESLOGANS
Cada vez que llega un gobierno, pienso a ver con què eslogan salen…
Un eslogan promete rumbo.
La realidad los pone a prueba.
Recuerdo a Enrique Peña Nieto con “Mover a México”: se movió, sí…
pero por crisis, presión social y hechos que rebasaron al Estado, con terremoto incluído.
Ahora … CHIAPAS: ¿CONCIENCIA O REACCIÓN?
Hoy en lo local se habla de “abrir la conciencia”.
Pero en la calle lo que se ve es otra cosa:
más tensión,
más agresividad,
más confrontación.
«Cero tolerancia», sí.
Pero no desde la autoridad.
Desde la gente.
En forma de violencia cotidiana,
en todas sus presentaciones.
Eso no es conciencia.
Es reacción.
Es una sociedad que se está endureciendo,
no despertando.
Y entonces queda la duda:
¿será una «torpeza» calculada este “laboratorio social” que tiene como fin último abrir la conciencia?
Porque si así fuera, el método es brutal.
¿Caos para generar orden?
¿Presión para provocar despertar?
¿Ausencia para forzar reacción?
Lo que se está viendo no es conciencia.
Es desgaste.
Es hartazgo.
Es una sociedad que, ante la falta de reglas claras,
aprende a imponerse…
antes de ser rebasada.
Lo de ayer no fue un hecho aislado.
Fue una señal.
Cuando la autoridad no ordena,
cuando no responde,
cuando no contiene,
la ciudad se desborda
y la sociedad también.
Entonces…
¿quién está gobernando realmente en Chiapas?
Porque cuando una madre tiene que detener una ciudad para ser escuchada,
algo esencial dejó de funciona
