LA SILLA QUE NUNCA CAMBIA DE FAMILIA: EL MATRIMONIO QUE SE TURNA EL PODER EN EMILIANO ZAPATA

 LA SILLA QUE NUNCA CAMBIA DE FAMILIA: EL MATRIMONIO QUE SE TURNA EL PODER EN EMILIANO ZAPATA

LA SILLA QUE NUNCA CAMBIA DE FAMILIA: EL MATRIMONIO QUE SE TURNA EL PODER EN EMILIANO ZAPATA

En el municipio de Emiliano Zapata, Chiapas, el poder no cambia de manos entre 2022 y 2027: cambia de nombre dentro de la misma cama. Marien Alejandra Román Granados fue presidenta municipal de 2022 a 2024. Hoy, en la administración 2024-2027, quien ocupa la alcaldía es su esposo, Jesús Enrique Reyes Nájera. Y mientras él gobierna, ella preside el Sistema DIF municipal. No es la primera vez que se turnan: la propia ficha de candidatura de Reyes Nájera revela que él fue, antes de ser alcalde, presidente del DIF y concejal del ayuntamiento —el mismo cargo que hoy ocupa su esposa—. Es, con nombre y apellido, la definición exacta de la silla musical política: cuando a uno se le agota el periodo, el otro toma el relevo, y el cargo que deja libre uno lo hereda el otro.

Esto no es una coincidencia doméstica. Es un mecanismo de continuidad de poder diseñado para sortear los límites constitucionales a la reelección consecutiva. La ley impide que Marien Román Granados repita como alcaldesa de forma inmediata; no impide, en cambio, que su esposo tome la silla mientras ella administra el presupuesto asistencial del DIF, la estructura con mayor contacto directo con las familias más vulnerables del municipio —y, no por casualidad, la que mejor sirve para construir clientela política de cara al siguiente proceso electoral. Cuando termine este trienio, la pregunta que Emiliano Zapata debería estar haciéndose desde ahora es obvia: ¿quién va a “tomar prestada” la alcaldía en 2027, ella otra vez o alguien más de la misma casa?

El patrón se vuelve más inquietante cuando se conecta con lo que ya hemos documentado en esta columna sobre el propio Congreso del Estado: en julio de este año, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Mario Guillén Guillén, estuvo en Emiliano Zapata celebrando una Asamblea Informativa de Morena junto al alcalde Reyes Nájera, como parte de la misma gira de “levantar manos” que ya criticamos en municipios como Huixtla y San Cristóbal. Que Guillén elija precisamente este municipio para hacer presencia política no es casualidad: es la misma lógica de reparto y protección mutua entre operadores que se cuidan las espaldas, mientras la ciudadanía observa desde fuera cómo el poder local se convierte en patrimonio familiar.

El Sistema DIF municipal no es un premio de consolación ni un cargo decorativo para la esposa del alcalde en turno: administra recursos públicos destinados a la niñez, a personas con discapacidad, a adultos mayores y a familias en pobreza. Ponerlo en manos de quien acaba de dejar la alcaldía, en la misma administración de su cónyuge, es exactamente el tipo de conflicto de interés que la ley de austeridad y combate al nepotismo —que tanto ha presumido la 4T a nivel federal— debería estar vigilando también a nivel municipal. Que nadie en Chiapas lo esté señalando con la fuerza necesaria dice mucho sobre qué tan en serio se toma el discurso de “no hay cargos para la familia” cuando se trata de municipios pequeños y lejos de los reflectores.

Emiliano Zapata tiene apenas diez mil ochocientos habitantes. Es precisamente en municipios de ese tamaño donde el matrimonio en el poder puede operar con menos escrutinio, menos prensa local y menos oposición organizada. Y es exactamente ahí donde el periodismo de fiscalización tiene más, no menos, obligación de preguntar.

¿CUÁNTOS TRIENIOS MÁS SE TURNARÁN JESÚS ENRIQUE REYES NÁJERA Y MARIEN ROMÁN GRANADOS LA ALCALDÍA Y EL DIF DE EMILIANO ZAPATA ANTES DE QUE ALGUIEN LO LLAME POR SU NOMBRE: NEPOTISMO CONYUGAL?

Chiapas en la Mira

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