JUDITH TORRES VERA: CAMBIAN LAS SIGLAS, PERO ELLA NO SUELTA EL PODER

 JUDITH TORRES VERA: CAMBIAN LAS SIGLAS, PERO ELLA NO SUELTA EL PODER

JUDITH TORRES VERA: CAMBIAN LAS SIGLAS, PERO ELLA NO SUELTA EL PODER

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas | 21 de agosto de 2026
@ChiapasEnLaMira

Hay polític@s que terminan un gobierno y se van con él. Otr@s desaparecen cuando pierden una elección o cuando su partido deja de repartir cargos. Y hay quienes desarrollan una habilidad distinta: acomodarse. Judith Torres Vera lleva años haciéndolo.

La hoy secretaria de Pesca y Acuacultura del Pueblo no llegó ayer a la política chiapaneca. Su trayectoria pasa por el PRI, el Congreso del Estado, el gobierno de Manuel Velasco, la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla y, por hoy, el gobierno de la Nueva ERA de Eduardo Ramírez Aguilar.

Por eso no basta con verla en fotografías oficiales recorriendo cooperativas, encabezando reuniones o entregando apoyos. Para entender quién es Judith Torres hay que mirar hacia atrás.

Y cuando uno lo hace, no aparece precisamente una historia de renovación política. Aparece una funcionaria con capacidad para detectar hacia dónde sopla el viento y mantenerse cerca del poder. Los gobiernos pasan, las siglas cambian, los discursos se renuevan y Judith Torres encuentra cómo seguir en la escena.

DEL PRI A LA “TRANSFORMACIÓN”, SIN SOLTAR UNA ORILLA ANTES DE PISAR LA OTRA

Judith Torres Vera fue diputada local del PRI por el Distrito XVI de Huixtla durante la LXVI Legislatura.

No era priista de ocasión. Su nombre aparece incluso en el Consejo Político Nacional del PRI y Eduardo Ramírez Aguilar, en 2017, la reconoció públicamente como una “gran mujer priísta”. La publicación de aquella época también la identificaba como dirigente de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, una de las estructuras históricas del PRI.

Es decir, Eduardo Ramírez no conoció políticamente a Judith cuando nació la Nueva ERA. Ya la conocía —y la elogiaba— cuando ella era una figura abiertamente priista.

En 2021 Judith Torres buscó una candidatura federal dentro de Va por México, la coalición formada por PAN, PRI y PRD. Pero no terminó en la boleta.

La candidatura propietaria quedó finalmente en manos de Kenia Palacios Ovando, con Jenndy Mariela Girón de León como suplente. Y tampoco ganaron.

La diputación federal del Distrito 07 terminó en manos de Manuel Narcia Coutiño, candidato de Morena.

Judith se quedó entonces sin esa candidatura.

Pero vio su oportunidad en 2024. Un informe oficial de monitoreo del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana registró que, el 7 de marzo de 2024, Judith Torres todavía era identificada como precandidata del PRI y, al mismo tiempo, encabezaba en Tonalá trabajos de los “Diálogos por la Transformación” de Eduardo Ramírez Aguilar con el sector pesquero.

Y no era solamente una presencia circunstancial en un foro. En publicaciones de aquellos días, Judith ya hablaba de la “Nueva ERA” y de dar continuidad al proyecto político de Morena.

Ahí está la fotografía política: todavía aparecía como precandidata del PRI mientras su discurso ya navegaba hacia Morena y la Nueva ERA.

No soltó una orilla sin tener ubicada la siguiente.

Meses después, Eduardo Ramírez ganó la gubernatura y Judith Torres encontró nuevamente lugar en el gobierno.

Hoy es secretaria de la Nueva ERA.

Cambiar de proyecto político no es ilegal. Pero después de una trayectoria así, ¿qué cambió realmente, las convicciones o simplemente el lugar donde estaba el poder?

Porque una transformación política tendría que ser algo más profundo que cambiar de siglas cuando cambia la corriente.

EN HUIXTLA NO LE PEDÍAN FOTOS: LE PEDÍAN QUE CUMPLIERA O SE FUERA

Su paso por el Congreso tampoco fue precisamente su mejor carta de presentación.

En julio de 2016, ciudadan@s del Distrito XVI llegaron al extremo de clausurar simbólicamente su Casa de Gestoría en Huixtla.

Inconformes reclamaban meses de abandono de aquella oficina, además de compromisos relacionados con becas, empleos y servicios para estudiantes. Lo plantearon sin demasiadas vueltas: que cumpliera o renunciara.

Meses después, una dirigente social denunció públicamente hostigamiento tras participar en aquellas protestas. Los propios inconformes aseguraban haber reunido más de ocho mil firmas para exigir que Judith Torres cumpliera sus compromisos o dejara el cargo.

¿Y qué hizo el Congreso frente a semejante nivel de inconformidad? Nada que resolviera de fondo el reclamo.

No existe elemento para afirmar que Judith Torres haya ordenado las intimidaciones denunciadas contra quienes se manifestaron y no corresponde atribuirle algo que no está probado.

Pero el hecho político es difícil de maquillar: en su propio distrito hubo gente suficientemente inconforme con su desempeño como para organizarse, reunir firmas y pedir que cumpliera o se fuera. Y la sostuvieron. Eso también es trayectoria.

Es la parte del currículum que normalmente no se reconoce.

ALCALDE DE HUIXTLA QUE ADMITIÓ LOS “DIEZMOS”

Ese mismo 2016 ocurrió otro episodio que vale la pena recordar.

El entonces alcalde priista de Huixtla, Régulo Palomeque Sánchez, reconoció públicamente recibir “diezmos” por adjudicaciones de obra.

No fue una filtración ni una acusación de sus adversarios.

Él mismo lo admitió.

Y la explicación fue cínica: dijo que ese dinero, al igual que su salario, lo utilizaba para ayudar a personas necesitadas.

Excélsior documentó además que Palomeque repartía dinero y productos acompañado por Judith Torres Vera, entonces diputada local.

Eso no significa que Judith haya recibido dinero proveniente de esos “diezmos”. No existe evidencia para afirmarlo y sería irresponsable hacerlo.

Pero una diputada tampoco es una figura decorativa frente a lo que ocurre políticamente a su alrededor.

¿Le pareció normal?

¿Pidió investigar?

¿Se deslindó?

¿Exigió cuentas?

Porque cuando un alcalde reconoce públicamente recibir dinero por adjudicaciones de obra, también importa saber qué hicieron quienes políticamente caminaban a su lado.

RACIEL LÓPEZ: UNA RELACIÓN QUE LA LLEVÓ HASTA PUEBLA

Otro nombre aparece varias veces en la trayectoria de Judith Torres: Raciel López Salazar.

En diciembre de 2016 encabezó en Tonalá un reconocimiento público al entonces fiscal chiapaneco.

Años después, cuando Raciel llegó a dirigir la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla, Judith Torres terminó dentro de esa estructura.

Y esto no es una interpretación política. Documentación oficial del gobierno poblano la identifica en febrero de 2021 como directora general de Vinculación, Prevención del Delito y Relaciones Públicas de la Secretaría de Seguridad Pública.

Su paso por Puebla coincidió con una etapa especialmente controvertida de la gestión de Raciel López, marcada posteriormente por graves señalamientos públicos. El entonces gobernador Miguel Barbosa llegó a señalar presuntas redes de corrupción dentro del sistema penitenciario.

Y hay otro episodio mucho más delicado.

El 28 de junio de 2023, Infobae publicó que Judith Torres Vera había sido detenida en Guatemala. El medio hizo esa afirmación al reconstruir los señalamientos alrededor de Raciel López Salazar y relacionó el episodio con la muerte de Eduardo Torres, hermano de Judith.

Hasta hoy no hemos localizado una resolución judicial pública que permita conocer qué ocurrió después de esa detención reportada: si existió una imputación formal, si fue liberada sin cargos, si alguna investigación descartó responsabilidad o si hubo otra determinación.

Por eso no puede presentarse a Judith Torres como culpable de un delito. Pero tampoco estamos hablando de un dato cualquiera que pueda simplemente desaparecer de una trayectoria pública.

Guatemala y Chiapas comparten mucho más que una frontera. Por esa franja pasan personas, mercancías y una larga historia de contrabando y tráfico en distintas modalidades. Precisamente por eso, cuando un medio nacional reporta la detención en Guatemala de quien hoy ocupa una Secretaría en Chiapas, aclarar qué ocurrió no es morbo. Es transparencia.

¿Qué pasó?

Si fue liberada sin cargos, que se conozca. Si una investigación descartó cualquier responsabilidad, que se conozca. Si existe una resolución, que se conozca.

La transparencia también sirve para aclarar lo que corresponde.

Lo que no resulta sano es que un episodio de ese tamaño permanezca flotando durante años mientras la carrera política continúa como si nunca hubiera ocurrido.

SU HERMANO: LAS RESPONSABILIDADES SON INDIVIDUALES, PERO LA HISTORIA PÚBLICA TAMBIÉN CUENTA

En marzo de 2021, Eduardo Galaor Torres Vera, hermano de Judith Torres, fue asesinado junto con otros mexicanos en la frontera entre Chiapas y Guatemala.

Una publicación contemporánea confirmó el asesinato y señaló que Judith acababa de dejar su cargo en la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla apenas días antes.

Posteriormente aparecieron publicaciones que atribuyeron a Eduardo Galaor presuntos vínculos con actividades criminales.

Aquí el límite debe quedar perfectamente claro: Judith Torres no es responsable de lo que pudiera haber hecho su hermano. Las responsabilidades penales son individuales y no se heredan por apellido.

Tampoco hemos localizado una sentencia que permita presentar los señalamientos contra Eduardo Galaor como hechos judicialmente probados.

Pero una cosa es no fabricar culpabilidad por parentesco y otra borrar capítulos incómodos de la historia pública.

El episodio ocurrió, fue objeto de publicaciones y forma parte del contexto de aquellos años. Más aún cuando Judith venía de ocupar una responsabilidad dentro de una Secretaría de Seguridad Pública.

Se menciona por eso, no para atribuirle los actos de otra persona.

EL APELLIDO TORRES Y LOS SEÑALAMIENTOS EN EL COBACH

En febrero de 2026 apareció otro asunto.

La columna A Fuego Lento, de Alberto Ramos García, señaló una supuesta influencia de Judith Torres en movimientos internos de la Coordinación Istmo-Costa del Colegio de Bachilleres de Chiapas.

La publicación mencionó a César Augusto Laguna, señalado como cuñado de la secretaria, y a Mariann Torres, identificada como sobrina. También habló de presuntos intentos de colocar personas cercanas en planteles de Tonalá y Pijijiapan.

¿Está demostrado que Judith Torres ordenó esos movimientos?No.

Son señalamientos periodísticos y deben tratarse como tales. Pero tampoco hay que desestimar automáticamente una denuncia porque apareció primero en una columna. Muchas irregularidades comienzan precisamente así: alguien pregunta, alguien publica y después los documentos confirman o desmienten lo señalado.

Y el COBACH tampoco llega limpio a este asunto. Mientras Viridiana Figueroa García corre como caballo desbocado rumbo a la presidencia de Tapachula, lo hace desde un cargo público y rodeada de cuestionamientos sobre el manejo institucional. Si así acumula dudas e irregularidades siendo directora general, la pregunta es inevitable: ¿qué podría ocurrir si mañana controla un ayuntamiento y un presupuesto todavía mayor?

Precisamente por eso, si ahora aparecen señalamientos sobre posibles acomodos en la región Istmo-Costa, lo mejor no son discursos.

Son expedientes.

Que se conozca quién propuso a cada persona, qué perfil tenía, qué procedimiento se siguió y quién autorizó.

Y si Judith Torres no tuvo absolutamente ninguna intervención, esos mismos documentos servirán para demostrarlo.

El problema nunca será que un familiar de una figura política trabaje en el gobierno.

El problema empieza cuando existe la sospecha de que el apellido pudo abrir una puerta que debía abrir el mérito.

JUDITH YA SABÍA QUÉ NECESITABA EL SECTOR; AHORA HAY QUE VER QUÉ CAMBIÓ

Aquí la trayectoria importa tanto como los resultados.

Judith Torres conoce el sector pesquero. Lleva años vinculada a él y hoy dispone de una Secretaría completa para atenderlo.

De hecho, antes de llegar al gobierno actual ya sabía perfectamente qué reclamaban las mujeres y hombres del mar.

En marzo de 2024 coordinó el foro de Pesca y Acuacultura de los Diálogos por la Transformación, donde más de 200 pescadores y acuacultores de siete municipios presentaron 68 propuestas. En mayo de ese mismo año, la propia Judith reconocía públicamente dos demandas concretas del sector: apoyos y desazolve de los sistemas laguneros.

No se las contaron después.

Las conocía antes de asumir el cargo.

Por eso ahora resulta insuficiente volver a recorrer comunidades para preguntar qué necesitan.

Las mujeres y hombres del sector pesquero de Chiapas trabajan en condiciones cada vez más difíciles. Son jornadas agotadoras, bajo temperaturas extremas, con contaminación, deterioro de sistemas lagunarios, combustible caro, equipos costosos y temporadas en las que conseguir suficiente producto para sostener a una familia se vuelve cada vez más complicado.

La pesca legal y artesanal es dura. Y cada vez lo es más.

Judith ya escuchó los diagnósticos, coordinó foros, conoció las propuestas y llegó al gobierno.

Ahora toca rendir cuentas.

¿Cuánto aumentó la producción?

¿Cuánto mejoraron los ingresos de las familias pesqueras?

¿Cuántos sistemas lagunarios fueron realmente recuperados?

¿Cuánto se ha avanzado en los desazolves que el propio sector reclamaba desde 2024?

¿Cuántas cooperativas trabajan hoy en mejores condiciones?

¿Cuánto presupuesto maneja la Secretaría?

¿Cómo se construyen los padrones?

¿Quién recibe los apoyos y quién queda fuera?

¿Con qué criterios?

¿Puede cualquier pescador consultar esos padrones y saber por qué una persona recibió un apoyo y otra no?

La Secretaría puede mostrar entregas, programas, reuniones y acciones.

Perfecto.

Pero entregar no es necesariamente transformar.

Después de tantos años vinculada al sector, a Judith Torres ya no hay que medirla por cuántos apoyos entrega frente a una cámara.

Hay que medirla por cuánto cambió la vida de quienes salen a pescar cuando la cámara ya se fue.

Judith Torres tiene una trayectoria demasiado larga como para pedir paciencia.

Ya demostró que sabe mantenerse cerca del poder cuando cambia la corriente.

Ahora falta la pregunta que realmente importa:

¿PARA QUÉ LE HA SERVIDO AL SECTOR PESQUERO TENER DURANTE TANTOS AÑOS A JUDITH TORRES CERCA DEL PODER?

Chiapas en la Mira

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