El Silencio de Chicomuselo
Por Elena Torres Chiapasenlamira.com Motozintla, Chiapas 23 de agosto de 2024
En los últimos días, un silencio sepulcral ha envuelto a Chicomuselo, un municipio en la Sierra Madre de Chiapas, que parece haber sido abandonado por sus propios habitantes. Las calles desiertas, las casas cerradas, y la ausencia de sonidos humanos reflejan una realidad perturbadora: la violencia ha obligado a la población a dejar todo atrás en busca de sobrevivir.El éxodo de Chicomuselo es la consecuencia de un conflicto que lleva años desangrando la región. Los enfrentamientos entre dos grupos criminales que disputan el control del territorio han transformado lo que alguna vez fue una comunidad vibrante en un pueblo fantasma. El puente atirantado de La Concordia, que alguna vez fue un símbolo de conexión y esperanza, hoy se ha convertido en la última salida para los que huyen, acortando su sufrimiento en la travesía hacia lo desconocido.Las tiendas han cerrado, los mercados se han vaciado y la gente ya no tiene acceso a agua potable ni alimentos básicos. El miedo se ha apoderado de las calles, y los pocos que aún permanecen en el municipio lo hacen por obligación, escondiéndose en sus casas, esperando que la pesadilla termine.La situación es desesperante. En los ejidos cercanos, como Potrerillo y Pasohondo, hombres jóvenes y adultos han sido reclutados a la fuerza por los grupos armados para bloquear carreteras y enfrentar a las fuerzas militares. Las noches se han vuelto eternas, con las luces apagadas y el temor constante de que el próximo golpe en la puerta sea el último.En este caos, la desesperación se ha profundizado al escuchar rumores de que se pagarán hasta 3 mil pesos a quienes se atrevan a votar en las elecciones municipales extraordinarias. Sin embargo, en un lugar donde la vida ha perdido su valor, el sufragio parece un acto de valentía o desesperación más que un ejercicio de derechos.Las autoridades han sido incapaces de detener la violencia. A pesar de los múltiples llamados de auxilio, la intervención militar es mínima, y la presencia de la Guardia Nacional se siente lejana, casi inexistente. Mientras tanto, las mujeres y los ancianos que quedan en el pueblo sobreviven como pueden, soportando la falta de alimentos, medicamentos, y el terror de vivir en un lugar donde la muerte acecha en cada esquina.Chicomuselo, y otros municipios de la región como Motozintla y Amatenango de la Frontera, comparten este destino sombrío. La guerra entre los grupos del crimen organizado ha transformado estos lugares en campos de batalla, donde la vida humana parece no tener valor. En el enfrentamiento más reciente, diez personas perdieron la vida en la carretera que conecta Motozintla con Amatenango. Los heridos, llevados a un hospital cercano, representan apenas una fracción del sufrimiento que se vive en la región.El olor a muerte, la desesperanza y el miedo dominan el ambiente. En este rincón de Chiapas, la guerra no da tregua, y las voces de quienes claman por ayuda se pierden en el vacío, ignoradas por el gobierno federal que tiene otros datos que parece haber abandonado a su gente. Así, la tragedia de Chicomuselo continúa, en un silencio que grita más fuerte que cualquier palabra.
