Del anecdotario Un vistazo al IMSS 23 y el sistema de salud en Tuxtla

 Del anecdotario Un vistazo al IMSS 23 y el sistema de salud en Tuxtla

GutiérrezChiapasenlamira.com Eran las 9 de la mañana cuando llegué al IMSS 23, ubicado en el Libramiento Norte de Tuxtla Gutiérrez. En medio del ir y venir de pacientes, observé a una mujer de la tercera edad que, con paso lento y mirada cansada, se dirigía al área de consulta. Parecía un reflejo de tantas historias que se viven diariamente en el sistema de salud pública, un sistema que promete atención, pero que muchas veces queda corto en su capacidad de cumplir con dignidad esa promesa.Un sistema que agota en lugar de sanarLa señora llevaba consigo una carpeta de documentos, un bastón desgastado y un gesto de paciencia resignada. Al llegar, fue atendida por una trabajadora que apenas la miró mientras verificaba su carnet. Sin dar mayores explicaciones, la envió al área de espera del consultorio 15, donde ya había más de 20 personas aguardando su turno.El reloj marcaba las 10:30 cuando finalmente llamaron a la mujer. Su consulta duró menos de 10 minutos. La puerta quedó entreabierta y, desde mi lugar, se pudo observar la escena: un doctor más ocupado en la pantalla de su computadora que en la paciente, hablando por celular para cotizar la batería de su carro. La señora, con los años suficientes para saber que es más importante tener paz que la razón, le pidió su medicamento para la hipertensión. Llevaba su lista, como de encargo familiar: ambroxol, loratadina, amoxicilina. El doctor tomó nota, le midió la presión, le extendió la receta y la despidió.Así, un doctor se convierte en un simple intermediario para obtener medicamentos. No es gratuito, porque es derechohabiente; y aun así, no recibe la atención que corresponde a la parte de su salario que le retienen para sostener a esa institución y a sus empleados.Un problema sistémico: la farmaciaVolvimos a coincidir en la farmacia. Allí comenzó otro calvario. La fila era larga, y el personal atendía con una lentitud desesperante. Cuando finalmente llegó su turno, la joven que la atendió parecía confundida. Después de un par de minutos, le entregó un medicamento que la señora revisó con cuidado. Al notar algo extraño, pidió ser atendida por otro joven: la primera trabajadora le había entregado por error dos frascos de medicamento controlado que ella devolvió.Reflejo de un sistema deshumanizadoEste episodio es solo uno más en una cadena de fallas que evidencian la falta de capacitación, supervisión y empatía en el sistema de salud. Mientras tanto, en las altas esferas, las prioridades parecen estar lejos de los pacientes. Se vive en el privilegio, y el privilegio no está mal en sí mismo; el problema es qué se hace con él. Si las altas esferas disfrutan de salarios elevados, lujosas propiedades y generosos, muy generosos regalos otorgados por proveedores del sector salud, están muy lejos de interesarse en el funcionamiento diario de una institución que flota como un corcho a la deriva.La atención médica, que debería ser un derecho garantizado, se ha convertido en una experiencia frustrante para quienes más la necesitan.El caso de esta mujer es un reflejo de la burocracia y el desinterés que perpetúan la crisis del sistema de salud en Chiapas y en todo el país. Si bien hay quienes trabajan con dedicación, el panorama general sigue siendo desalentador.Salarios del personal del IMSS: ¿son dignos?La situación del personal del IMSS es importante conocerla para entender la razón del maltrato. Según datos, los salarios varían significativamente según el puesto. Un auxiliar de enfermería general, por ejemplo, gana alrededor de 15,592 pesos mensuales, cifra que, aunque superior al salario mínimo nacional, no refleja la alta carga de trabajo y la presión emocional que conlleva el puesto.Zoé Robledo: Comparaciones polémicas y decisiones cuestionablesEl director general del IMSS, Zoé Robledo, desde el sexenio pasado ha causado varias polémicas, la mayor al comparar el sistema de salud mexicano con el de Dinamarca, argumentando que el IMSS-Bienestar es igual de eficiente, público y universal. Quizá porque Robledo, aunque preparado, es politólogo de profesión, no médico y su oficina sí puede pasar por una del sistema europeo, ha creído tal afirmación, pero no así los hospitales que administra.Sus declaraciones no solo son exageradas, sino también ofensivas para quienes enfrentan diariamente las carencias del sistema de salud. Y aunque su experiencia en política lo ha llevado a encabezar el IMSS, su formación puede jugar en su contra al desconocer de manera práctica los retos reales del sector. Su enfoque parece estar más en discursos optimistas que en implementar soluciones concretas.Comparar el sistema mexicano con el de Dinamarca, un país con años de inversión en salud, tecnología y políticas públicas sólidas, es una muestra de desconexión con la realidad. En este sexenio, como en el anterior, lejos de acercarse a ese nivel, el sistema de salud sigue enfrentando problemas graves de infraestructura, escasez de medicamentos y maltrato al personal médico y a los pacientes.Es imperativo reconocer las fallas estructurales y trabajar en soluciones reales que mejoren el sistema de salud en México. Las comparaciones infundadas y la falta de acción concreta solo perpetúan un ciclo de ineficiencia y deshumanización que afecta a los más vulnerables. La salud es un derecho, y garantizar su acceso y calidad debe ser una prioridad ineludible.#SaludEnCrisis #IMSS23 #ZoéRobledo #TuxtlaGutiérrez #ChiapasEnLaMira

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