DOS JAGUARES MUERTAS EN MENOS DE UN AÑO: EL ZOOMAT QUE DIRIGE UNA MAESTRA, NO UNA BIÓLOGA
CHIAPAS EN LA MIRA 27 de agosto de 2026
DOS JAGUARES MUERTAS EN MENOS DE UN AÑO: EL ZOOMAT QUE DIRIGE UNA MAESTRA, NO UNA BIÓLOGA
En octubre de 2025, el ZOOMAT tuvo que salir públicamente a aclarar que la muerte de una jaguar joven se debió a “causas naturales” y ono a negligencia, después de que la especulación ciudadana obligara a la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (SEMAHN) a reaccionar. La funcionaria que dio la cara fue la propia titular de la dependencia, Malena Torres Abarca, quien detalló que el felino padecía desde gastritis hasta problemas renales que se agravaron hasta causarle la muerte.
Menos de un año después, esta semana, el ZOOMAT anunció en dos publicaciones de Facebook la muerte de Gaby, otra jaguar, esta con 20 años de edad, que vivió toda su vida en el zoológico y fue madre de tres ejemplares. El comunicado habla de “etapa geriátrica” y una evolución que “dejó de ser favorable” pese al tratamiento veterinario recibido.
Dos jaguares muertas en menos de doce meses, ambas explicadas públicamente por la misma funcionaria, no es una coincidencia menor para un zoológico que solo alberga fauna regional y que se enorgullece de su rigor científico. Y esta cifra no aparece aislada: medios locales han documentado que, desde la llegada de Torres Abarca a la SEMAHN, el ZOOMAT acumula la muerte de al menos una decena de animales con deceso oficializado, la fuga de un coyote cachorro, la muerte de un quetzal atacado por un tlacuache, y el deterioro visible de varios puntos de exhibición por falta de recursos. A esto se suma que, apenas dos meses después de su llegada a la dependencia, cerca de 60 trabajadores denunciaron públicamente despidos masivos e injustificados dentro de la SEMAHN.
Y aquí está el dato que pocas veces se menciona cuando se habla de quién administra la conservación de la fauna silvestre de Chiapas: Malena Torres Abarca es presentada, en prácticamente todos los boletines oficiales y entrevistas, como “Mtra. Malena Torres Abarca” —maestra—, no como bióloga, médica veterinaria zootecnista o especialista en manejo de fauna silvestre. En la misma reunión donde se anunciaron trabajos de “mejoramiento” para el ZOOMAT, quien apareció como coordinador técnico del proyecto fue el MVZ Joe Miceli Hernández, veterinario de profesión. Es decir: la persona con el perfil técnico específico para la fauna no es quien encabeza la dependencia que decide, en última instancia, sobre presupuesto, personal y prioridades del zoológico regional más importante del estado.
Esto no significa automáticamente que un perfil no biólogo sea incapaz de dirigir la SEMAHN. Pero sí explica, en parte, por qué la dependencia ha respondido a las crisis del ZOOMAT con comunicados emotivos y aclaraciones reactivas, en lugar de con datos técnicos verificables sobre necropsias, protocolos veterinarios y planes de mejora estructural. Cuando el patrón es “explicar cada muerte conforme ocurre” en vez de “prevenir que las muertes se repitan”, la pregunta deja de ser solo médica: es una pregunta sobre si la persona al frente de la institución tiene, o no, las herramientas técnicas para exigir y evaluar esas respuestas de su propio equipo.
Los tuxtlecos que crecieron visitando el ZOOMAT merecen una autoridad ambiental capaz de explicar, con el mismo rigor científico que exige a sus veterinarios, por qué dos jaguares han muerto en menos de un año bajo su gestión.
¿DEBERÍA EL PERFIL TÉCNICO SER UN REQUISITO PARA DIRIGIR UNA DEPENDENCIA RESPONSABLE DE LA FAUNA SILVESTRE DE CHIAPAS?
