BERRIOZÁBAL YA HUELE A QUESO… Y TAMBIÉN A SUCESIÓN: ¿JORGE ACERO PREPARA A “DON TAVO” PARA HEREDARLE EL PODER?
BERRIOZÁBAL YA HUELE A QUESO… Y TAMBIÉN A SUCESIÓN: ¿JORGE ACERO PREPARA A “DON TAVO” PARA HEREDARLE EL PODER?
COLUMNA | CHIAPAS EN LA MIRA
Berriozábal, Chiapas | 15 de agosto de 2026
@ChiapasEnLaMira
En Berriozábal, Jorge Acero parece estar pensando seriamente en dejar de ser presidente municipal.
No necesariamente porque pretenda retirarse del poder, sino porque podría estar buscando administrarlo desde otra silla y por medio de alguien de su absoluta confianza.
El nombre que comienza a circular es el de Jesús Octavio Lara Pastrana, actual oficial mayor del Ayuntamiento, empresario quesero, antiguo colaborador del alcalde y personaje presentado en redes sociales como productor de “Quesos Don Tavo”.
Lara Pastrana no llegó ayer al círculo de Acero. Fue designado oficial mayor desde el inicio de la administración municipal 2021–2024 y permanece en la estructura del gobierno 2024–2027. Es decir, ha acompañado al alcalde durante sus dos periodos consecutivos y ocupa un puesto que no es decorativo: la Oficialía Mayor interviene directamente en la administración interna, los recursos materiales, el personal y la operación cotidiana del Ayuntamiento. Su nombramiento en el primer gabinete de Acero está documentado desde octubre de 2021. Diario de Chiapas
Antes de incorporarse al gobierno municipal, Lara Pastrana ya había ocupado cargos públicos. Documentos de transparencia del Gobierno de Chiapas lo identifican como gerente de Desarrollo Aeroportuario y Servicios Conexos de la Sociedad Operadora del Aeropuerto Internacional Ángel Albino Corzo.
No estamos, por tanto, frente a un comerciante que repentinamente descubrió interés por los asuntos públicos.
Estamos frente a un funcionario con experiencia administrativa, cercanía prolongada con Jorge Acero y una presencia pública que ha comenzado a crecer cuidadosamente.
UN MUNICIPIO TAPIZADO DE “DON TAVO”
En distintos puntos de la cabecera municipal y algunas comunidades han aparecido bardas con publicidad de “Quesos Don Tavo”.
Formalmente, se trataría de una marca comercial que promociona quesos doble crema elaborados en el Rancho Estrellita. La empresa aparece en publicaciones locales, patrocina actividades deportivas y su nombre ha sido promovido en eventos comunitarios.
Hasta ahí podría parecer una estrategia empresarial.
El problema comienza cuando el propietario de la marca es también oficial mayor del Ayuntamiento, integrante del círculo cercano del alcalde y señalado en versiones políticas locales como posible aspirante a sucederlo.
Entonces las bardas dejan de ser solamente bardas.
La pregunta no es si Lara Pastrana tiene derecho a vender quesos. Claro que lo tiene. La pregunta es por qué una marca vinculada con un funcionario municipal necesita tapizar Berriozábal justo cuando comienza la disputa por las candidaturas de 2027.
También tendría que aclararse quién paga las pintas, quién autoriza las bardas, cuántas existen, cuánto cuesta la campaña y si detrás de su colocación participa personal, transporte, materiales o cualquier otro recurso relacionado con el Ayuntamiento.
Porque una cosa es vender quesos y otra muy distinta utilizar un producto comercial como envoltura para posicionar anticipadamente el nombre de quien podría buscar la Presidencia Municipal.
“Don Tavo” es una marca sencilla, popular, fácil de recordar y construida alrededor del nombre de su propietario. Políticamente, reúne todo lo que necesita una campaña anticipada sin necesidad de colocar todavía un partido, una candidatura o la palabra “vota”.
Queso por fuera; posicionamiento por dentro.
LOS TRABAJADORES NO SON PROMOTORES ELECTORALES
Lo más delicado son las versiones proporcionadas de manera anónima por trabajadores municipales, quienes señalan que existirían presiones para respaldar a Lara Pastrana, particularmente mediante publicaciones, reacciones y comentarios en redes sociales.
La denuncia debe documentarse y ser investigada. Por ahora no puede presentarse como un hecho jurídicamente acreditado, pero tampoco debe ignorarse por el temor de quienes dependen laboralmente del Ayuntamiento.
Si para conservar el empleo un trabajador necesita compartir publicaciones, reaccionar favorablemente, asistir a reuniones o ayudar a posicionar al favorito del alcalde, ya no estaríamos hablando de simpatía política.
Estaríamos hablando de coacción.
El Ayuntamiento no es una agencia de publicidad, la nómina municipal no puede convertirse en estructura electoral y los trabajadores no son propiedad política del presidente, del oficial mayor ni de Morena.
El respaldo obtenido mediante el miedo a perder el salario no es respaldo: es abuso de poder.
Por eso quienes aseguren haber recibido órdenes, amenazas o condicionamientos deben resguardar capturas de pantalla, mensajes, audios, listas de asistencia e instrucciones. Sin pruebas, el gobierno podrá descalificarlo todo como rumor. Con pruebas, las autoridades electorales y ministeriales tendrían la obligación de investigar.
¿PUBLICIDAD COMERCIAL O PROPAGANDA ANTICIPADA?
La sola existencia de las bardas no permite afirmar automáticamente que se haya configurado un acto anticipado de campaña.
Los tribunales electorales analizan elementos personales, temporales y subjetivos; entre ellos, si existe un llamado expreso al voto o alguna expresión equivalente que busque obtener respaldo para una candidatura. El contexto, la difusión sistemática y el alcance entre la ciudadanía también resultan relevantes. Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación
Eso significa que no basta con mirar una barda aislada. La autoridad tendría que analizar el despliegue completo: quién es el propietario de la marca, qué cargo ocupa, cuál es su exposición pública, quién paga la propaganda, dónde fue colocada y si existe una estrategia paralela para promoverlo políticamente.
Quizá la marca sea completamente legítima.
Pero también resulta legítimo preguntar por qué el nombre comercial de un funcionario cercano al alcalde aparece repetidamente por el municipio cuando ya comenzaron los movimientos rumbo a 2027.
Si “Don Tavo” solamente quiere vender quesos, que presente su campaña comercial, sus facturas y sus contratos.
Pero si el queso es únicamente la etiqueta para introducir anticipadamente una candidatura, entonces será necesario preguntar quién está detrás del mostrador y con qué recursos está pagando el negocio político.
EL HEREDERO DE JORGE ACERO
Jorge Acero ya consiguió permanecer seis años consecutivos en la Presidencia Municipal: primero durante el periodo 2021–2024 y después mediante su reelección para 2024–2027.
Ahora podría enfrentar el viejo problema de quienes se acostumbran al poder: legalmente deben abandonar la silla, pero políticamente no quieren soltarla.
La solución tradicional es fabricar un sucesor.
Alguien cercano, confiable, administrativamente dependiente y dispuesto a garantizar que el grupo gobernante conserve influencia sobre el presupuesto, las obras, la nómina y las decisiones municipales.
Octavio Lara Pastrana reúne varias de esas características: forma parte del gabinete desde 2021, ocupa una posición estratégica, mantiene cercanía con el alcalde, desarrolla una imagen de productor local y cuenta con una marca que ya recorre las bardas de Berriozábal.
¿Casualidad comercial?
Puede ser.
Pero en política las casualidades que se pintan sistemáticamente sobre las paredes suelen tener presupuesto, estrategia y aspiraciones.
Jorge Acero también sabe cómo se construyen estas operaciones. En 2023 formó parte del grupo de presidentes municipales chiapanecos que expresó públicamente su respaldo a Adán Augusto López Hernández en la disputa interna de Morena por la candidatura presidencial. Sie7e de Chiapas
Ahora parece querer producir su propia versión municipal de aquella fórmula: estructura gubernamental, promoción anticipada, cercanía política y un nombre repetido hasta que la población lo reconozca.
La diferencia es que esta vez el envoltorio tiene forma de queso.
La autoridad electoral deberá determinar si las bardas infringen alguna norma. La ciudadanía, sin embargo, puede hacer desde ahora las preguntas que el Ayuntamiento preferiría evitar:
¿Quién paga la campaña de “Quesos Don Tavo”?
¿Cuántas bardas fueron pintadas y quién autorizó su utilización?
¿Participaron trabajadores, vehículos o recursos relacionados con el Ayuntamiento?
¿Octavio Lara Pastrana continuará como oficial mayor mientras promociona masivamente una empresa construida alrededor de su nombre?
¿Y Jorge Acero está gobernando Berriozábal o preparando a la persona que pretende dejar como heredero?
Si Don Tavo vende quesos, que venda quesos.
Pero si el queso es apenas la etiqueta de una candidatura, entonces Berriozábal no está frente a una campaña comercial, sino ante el posible nacimiento anticipado de una sucesión política.
Y detrás del mostrador seguiría apareciendo el mismo grupo que lleva seis años administrando el municipio.
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