DIPUTADOS DE MORENA EN CHIAPAS DESCUBREN LA SOBERANÍA CUANDO LE QUITAN LA VISA AL HIJO DE LÓPEZ OBRADOR
DIPUTADOS DE MORENA EN CHIAPAS DESCUBREN LA SOBERANÍA CUANDO LE QUITAN LA VISA AL HIJO DE LÓPEZ OBRADOR
15 de agosto de 2026
@ChiapasEnLaMira
La bancada de Morena en el Congreso de Chiapas difundió un comunicado para defender la soberanía nacional, rechazar la “injerencia extranjera” y reiterar su compromiso con la honestidad, la justicia social y el bienestar del pueblo.
El documento no menciona a Andrés Manuel López Beltrán.
No hacía falta.
Fue publicado un día después de conocerse que Estados Unidos revocó la visa del hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador y actual figura de Morena. El partido nacional calificó la medida como un acto con pretensiones injerencistas. La coincidencia en el momento y en el discurso permite advertir el motivo político del pronunciamiento, aunque los legisladores chiapanecos prefirieron redactarlo sin nombres ni explicaciones.
Cuando una comunidad exige atención, pueden guardar silencio.
Cuando se denuncia una irregularidad dentro del gobierno, piden esperar las investigaciones.
Cuando una familia busca justicia, hablan de procedimientos.
Pero cuando le retiran la visa al hijo del fundador de Morena, descubren de inmediato la soberanía nacional y firman en bloque.
UN COMUNICADO PARA DEFENDER AL PODER
Los diputados aseguran que Morena representa “la justicia social, el bienestar del pueblo, la honestidad y la democracia”.
Suena impecable.
El problema es que escribieron una declaración de principios cuando lo que debían ofrecer eran respuestas.
Si verdaderamente consideran indebida la decisión estadounidense, tendrían que explicar qué acto concreto vulneró la soberanía mexicana. Una visa es una autorización discrecional expedida por otro país, no un derecho político mexicano ni una certificación de inocencia.
Estados Unidos no ha informado públicamente el motivo de la revocación, debido a la confidencialidad de sus registros migratorios. Andrés Manuel López Beltrán sostiene que no se le presentó evidencia de alguna conducta indebida. Ambas cosas deben señalarse: no existe una acusación pública que permita declararlo culpable, pero tampoco corresponde a los diputados chiapanecos absolverlo políticamente mediante consignas.
La revocación de una visa no demuestra un delito.
Pero gritar “injerencia” tampoco despeja las dudas.
Si Morena quiere defender a López Beltrán, que lo haga de frente. Que diga su nombre, exponga sus argumentos y explique por qué una decisión migratoria individual merece movilizar a toda una bancada estatal.
Lo que resulta poco serio es esconder la defensa de un personaje poderoso detrás de palabras como “pueblo”, “soberanía” y “transformación”.
¿Y LA SOBERANÍA DE CHIAPAS?
Los firmantes dicen estar comprometidos con las causas populares. Sin embargo, su comunicado no dedica una sola línea a los problemas que enfrentan diariamente los chiapanecos.
No habla de hospitales con carencias, caminos abandonados, comunidades sin agua, desplazamientos, desapariciones, conflictos agrarios ni denuncias sobre el uso del dinero público.
Tampoco anuncia una investigación, una comparecencia, una auditoría o una acción legislativa.
Solo expresa lealtad política.
Para defender a una figura de Morena necesitaron una hoja membretada, los logotipos del partido y del Congreso, y los nombres de 17 legisladores.
Para fiscalizar al poder estatal, esa misma capacidad de coordinación parece mucho más difícil de encontrar.
La soberanía también debería significar que las instituciones de Chiapas respondan ante sus habitantes.
La honestidad debería traducirse en contratos públicos abiertos, auditorías completas, declaraciones patrimoniales revisables y explicaciones sobre cada peso gastado.
La democracia debería comenzar con un Congreso que cuestione al Ejecutivo, no con una bancada dedicada a reproducir los comunicados del partido.
Pero eso requiere ejercer como diputados.
Firmar una proclama de respaldo exige mucho menos.
“NO MENTIR, NO ROBAR Y NO TRAICIONAR”
El documento recupera la fórmula más repetida de Morena: “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.
Después de tantos años en el poder, esa frase ya no puede seguir funcionando como prueba de honestidad.
Es un lema, no una auditoría.
Quien asegura que no miente debe presentar información verificable.
Quien presume que no roba debe someterse a fiscalización.
Quien promete no traicionar al pueblo debe colocar las necesidades ciudadanas por encima de la defensa de una familia políticamente poderosa.
Los diputados también denuncian “desinformación, calumnia y descalificación”, pero no identifican una sola afirmación falsa, no muestran evidencia para refutarla y no señalan quién la difundió.
La técnica es conocida: en lugar de responder preguntas específicas, se desacredita de manera general a cualquiera que cuestione.
Para Morena, la crítica suele convertirse en calumnia cuando alcanza a sus dirigentes. La información incómoda se vuelve “desinformación” cuando afecta al partido. Y una medida extranjera se convierte en “injerencia” cuando perjudica a uno de los suyos.
LA DOBLE CONTRADICCIÓN
Morena denuncia que una autoridad estadounidense tomó una decisión sobre la visa de López Beltrán, pero fue el propio afectado quien dirigió una carta al presidente Donald Trump para solicitar su intervención.
Es decir, el partido condena la intromisión extranjera mientras uno de sus principales personajes acude directamente al mandatario extranjero para que intervenga en su caso.
¿La participación de Trump sería injerencia si perjudica a Morena, pero justicia si devuelve la visa?
Esa contradicción no aparece en el comunicado de los diputados chiapanecos.
Tampoco explican por qué el retiro de un permiso para viajar a Estados Unidos se convirtió en una emergencia legislativa para Chiapas.
La soberanía nacional no está guardada en la visa de Andrés Manuel López Beltrán. México no pierde independencia porque uno de sus políticos ya no pueda ingresar libremente a territorio estadounidense.
Quien tiene que explicar la medida es Estados Unidos.
Quien debe aclarar su situación es López Beltrán.
Y quienes deberían estar atendiendo los problemas de Chiapas son los diputados locales.
UNA BANCADA DEL PARTIDO, NO DEL PUEBLO
El encabezado del documento presume el nombre “Bancada del Pueblo”.
La conducta revela algo diferente.
Una bancada del pueblo usaría su fuerza para exigir resultados, transparentar presupuestos, revisar cuentas públicas y llamar a comparecer a funcionarios cuando existan dudas.
Una bancada del partido firma documentos para cerrar filas alrededor de la dirigencia.
Los 17 legisladores que aparecen al pie del comunicado no explican qué relación tiene el caso con sus atribuciones constitucionales, qué acción legislativa emprenderán ni cómo este posicionamiento mejorará la vida de una sola familia chiapaneca.
Su objetivo parece otro: dejar constancia de obediencia.
En Morena, la disciplina se presenta como unidad. El silencio ante los problemas internos se vende como responsabilidad. La protección de sus figuras se disfraza de defensa de la soberanía.
Por eso el comunicado no está dirigido realmente a la ciudadanía.
Está dirigido hacia arriba.
Es una forma de decirle a la dirigencia nacional que en Chiapas nadie se mueve de la fotografía y que todos están dispuestos a firmar cuando la familia López Obrador necesita respaldo político.
LA SOBERANÍA SELECTIVA
Defender la soberanía de México es indispensable. Ningún gobierno extranjero debe decidir quién gobierna nuestro país ni sustituir a sus instituciones.
Pero la soberanía no puede utilizarse como escudo partidista para evitar preguntas legítimas.
También es soberanía exigir que las autoridades mexicanas investiguen con independencia, rindan cuentas y no conviertan la lealtad política en presunción de inocencia.
Los diputados de Morena pudieron pedir información, prudencia y respeto al debido proceso. En cambio, eligieron el lenguaje de la victimización y envolvieron la defensa de un personaje en la bandera nacional.
No demostraron que exista una campaña extranjera contra Chiapas.
Demostraron que, cuando el poder llama, saben reaccionar con rapidez.
La bancada que tarda en mirar los problemas del estado necesitó menos de un día para encontrar una amenaza a la patria en la visa del hijo de López Obrador.
Esa es la verdadera noticia.
No que Morena defienda la soberanía, sino que la utiliza selectivamente: permanece guardada cuando el pueblo exige respuestas y aparece de inmediato cuando uno de los suyos pierde un privilegio.
¿Los diputados de Morena representan al pueblo de Chiapas o solamente levantan la mano cuando necesitan proteger a la familia que controla su partido?
